Comida haitiana empieza a inundar Tijuana

Migrantes haitianos varados en Tijuana a la espera de asilo político modificaron una lonchería para convertirla en un lugar de comida caribeña y tener un poco de casa.

 

haitianos en tijuana

Regeneración, 12 de octubre de 2016.- La presencia de inmigrantes haitianos en Tijuana ya ha empezado a modificar la manera en que se vive en el estado del norte.

Y es que luego de pasar muchos tiempo fuera de casa miles de haitianos en espera de asilo político en Estados Unidos buscaban un sabor familiar que encontraron en la Lonchería de Dulce, donde cambiaron las quesadillas y su bistec ranchero por sabor caribeño.

La dueña del local, Fausta Rosalía, contó en entrevista que cambiar el menú fue idea de cinco mujeres caribeñas que llegaron hasta el local a pedir cocinar para ellas mismas algunos de los platillos que se cocinan allá.

“Las mujeres me dijeron si les daba permiso para hacer un poco de comida para ellas en la cocina”, dijo Rosalía.

Y después, una de la haitianas incluso le hizo una propuesta: “¿Qué le parece si hacemos comida de nosotros y la vendemos? Yo trabajo con usted”.

Esta petición pronto cobró vida y dio espacio al primer lugar en el que se vende comida caribeña para los refugiados haitianos.

El changarro, que se encuentra dentro de un taller de autos en la Calle Ocampo, se llena a las 11 de la mañana. Algunos mexicanos se acercan por curiosidad al ver una congregación de hombres de tez negra.

El nuevo menú ha logrado trascender las barreras culturales: “Ahora vienen mexicanos, también americanos. El otro día vino una señora y me pidió comida para llevar al otro lado”, dijo Rosalía.

La mayoría de los clientes son haitianos que pasaron tres meses viajando por tierra desde Brasil, donde se asentaron después del terremoto que en 2010 devastó la isla. Entonces, el gobierno brasileño ofreció incentivos para que los refugiados caribeños trabajaran en la construcción de las obras para el mundial y las Olimpiadas, pero con la crisis, las cosas han cambiado.

Y como el gobierno de Estados Unidos hasta hace poco ofrecía el Temporary Protected Status, para las víctimas del terremoto del 2010, miles de haitianos se dirigieron al norte.

Sin embargo, el 22 de septiembre el Departamento de Homeland Security anunció que retiraría esta política migratoria para los haitianos. Ahora los haitianos tienen que pedir asilo en Estados Unidos y están expuestos a la deportación si no reciben un estatus legal.

Desde mayo los albergues en Tijuana se han estado llenando de inmigrantes haitianos. Las autoridades migratorias en Estados Unidos le han pedido a sus contrapartes mexicanas controlar el flujo. Los haitianos deben registrarse en las listas de las organizaciones humanitarias en Tijuana que se encuentran en cordinación con agencias gubernamentales y las autoridades migratorias. De 50 a 100 inmigrantes son procesados por día para solicitar asilo en Estados Unidos.

Sin embargo, los largos procesos hacen que muchos se queden varados por meses esperando una fecha para poder cruzar. Algunos de los hombres se encuentran dentro de centros de detención y son sus esposas y hijos quienes acuden a las citas de entrevista para pedir el asilo.

Por eso, el local de Rosalía se ha convertido en un punto de encuentro para los migrantes, como Charles, quien nació en Port-au-Prince pero vivió casi cinco años en Brasil trabajando como plomero; para él, “las naciones ricas deben realmente ayudar a las naciones pobres o habrán muchos más migrantes. Solo queremos escuelas, hospitales, trabajo”.

Pero mientras estas miles de personas esperan su paso a Estados Unidos, la comida del local de Rosalía, les da unos minutos en los que se pueden sentir en casa.

Basado en el reportaje de Martha Pskowski para Fusión.