El miedo al teléfono: ¿un mal generacional?

¿Por qué los jóvenes le tienen miedo a recibir una llamada y por otro lado no pueden separarse de su teléfono?

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Por Chloé P. para MademoiZelle.com

Regeneración 10 de marzo del 2016.- Llamar a alguien por teléfono puede resultar emocionante o estresante. La mayoría de los veinteañeros reportan sentir ansiedad con las llamadas de teléfono. Pero, ¿por qué?

El miedo al teléfono, no es para nada lo mismo al miedo de perder el teléfono, ni lo mismo que la “nomofobia”, el miedo a estar “desconectados”. No, el miedo al teléfono, es la angustia que causan las llamadas telefónicas, hablar uno por teléfono, que lo llamen a uno, o incluso el dejar un mensaje de voz en la contestadora.

Esto, aparentemente, es un fenómeno de jóvenes. Tus padres, ellos no le temen al teléfono. Somos nosotros los seres paradójicos: incapaces de pasar un día sin el Smartphone a la mano, pero desquiciados sin recibimos una llamada. Maldita sea, se diría.

¿De dónde viene el miedo al teléfono?

Según Catherine Lejealle, socióloga especialista de lo digital y profesora en el ISC de París, la llamada telefónica es frecuentemente vivida como una intrusión ya que interrumpe la actividad en curso. No se inserta muy bien en el uso del tiempo de cada uno, de donde nace el “¿Dónde estás? ¿No te molesto?” como preámbulo de la llamada para asegurarse de que las condiciones de la conversación son adecuadas. De ahí que existan actualmente tantas herramientas para evitar esta interrupción que fragmenta nuestras actividades.

¿La respuesta a esta intrusión? La asincronía de los intercambios, es decir, enviar un mensaje y esperar a que el interlocutor tenga el tiempo de responder, es para la socióloga una solución posible a esta cuestión.

“Se trata de mostrar respeto por el empleo del tiempo del otro y aceptar que quizá exista un mejor momento para responder que aquél que quien llama quiere instaurar.

También es muy típico de las generaciones Y (nacidos después de los años 80)y Z, después de los años 2000, acostumbrados a formatos más lúdicos de comunicación como el whatsap. Estas generaciones, han de cierta forma “perdido” una habilidad para ganar otra: la del formato narrativo corto, en imágenes o en video.

“Al final, es un formato que permite mucha libertad e independencia. La pantalla puede deshinibir y dar lugar a más confidencias. Sin contar que quizá sea posible responder a un email (durante una reunión, en el transporte) sin necesariamente estar disponible para una llamada.

Esta tendencia podría instalarse y permanecer, gracias a las posibilidades tecnológicas: SMS ilimitados, aplicaciones de comunicación en grupo, internet móvil, autocorrección de los teléfonos más funcionales… Así como formatos que abren nuevas posibilidades más respetuosas para las personas, aportando eficacia al tiempo que un vínculo social.

Así que si te fastidian las llamadas, no hay problema, ¡eres el futuro de la comunicación!

Fuente: MademoiZelle