Frida Kahlo, 110 años del nacimiento de la pintora convertida en icono feminista

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En 1907 nació la pintora mexicana Frida Kahlo. Sus obras han dado la vuelta al mundo y diversos artistas han reconocido el talento innegable de la mujer que defendió su arte, su sexualidad y su pensamiento, pero, que no pudo salir de una relación tormentosa con Diego Rivera y vivió a la eterna espera de sus regresos después de cada infidelidad.

Regeneración, 6 de julio de 2017.– Hace 110 años, un 6 de julio de 1907, nació Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, pintora mexicana, considerada una de las figuras más importantes y cotizadas en la pintura.

Frida nació en la famosa Casa Azul de Coyoacán, el mismo lugar que la vio morir en 1954, cuando dejó atrás dos centenares de obras, un romance tan pasional como tormentoso con Diego Rivera y la huella de un carácter rebelde que rompió con los convencionalismos.

La pintora mexicana fue hija de un talentoso fotógrafo alemán, una niña solitaria que contrajo la poliomielitis a los seis años de edad, en 1913. A pesar de salir bien librada de este mal, una pierna se le desarrolló menos que otra.

El 17 de septiembre de 1925 estuvo involucrada en un accidente de autobús que le fracturó varios huesos. El autobús en el que viajaba, de regreso a la famosa casa en Coyoacán, es arrollado por un tranvía. El accidente fue espantoso. Frida, con apenas 18 años y se encuentra con un tubo que le atraviesa, termina con la columna rota en tres partes, una pierna rota en once, dos costillas fracturadas, hombro y muñeca dislocados, pelvis partida en tres.

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Su recuperación fue difícil pero no todo fue malo, aburrida y atosigada entre tantos dolores y corsés de todo tipo, Frida encontró una forma de sublimar su dolor, aburrimiento y desesperación en una caja de pinturas y un caballete para pintar recostada. Colocaron, junto a la cama, un espejo en donde Frida se observaba como modelo de sí misma.

La pintura la acercó a artistas de la época, entre ellos, Diego Rivera (1886-1957), con quien se casó en 1929, y tras el enlace vivieron en La Casa Azul, que sirvió como estudio para ambos.

Su pintura se nutrió del sufrimiento de su condición física y de su tortuosa relación con Rivera, dejando para la posteridad una serie de obras de tinte autobiográfico, como “Las dos Fridas” (1939), “Viva la vida” (1954), “Unos cuantos piquetitos” (1935), “Diego en mi pensamiento” (1943), “La columna rota” (1944), “El verano herido” (1946) y “Frida y Diego” (1931).

La relación del trabajo de Frida con su propia persona creó una identificación inmediata, después de su redescubrimiento en los años 70, entre la persona que fue y la imagen que plasmó en su obra. Además de la sexualidad representada, el cuerpo abierto al ojo inquisitivo del espectador, la violencia de un trazo se mezcló con las anécdotas sobre su bisexualidad y sobre la tormentosa relación con Diego.

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De pronto, Frida se convirtió en un ícono que volvió imposible separar a la mujer del mito. Un mito de revaloración feminista que pronto se convirtió, también, en un mito de orgullo nacional y de exotismo cultural.

Sin embargo, la relación Diego Rivera-Frida Kahlo es un gran exponente del menoscabo y la dependencia. Se dice que Frida sólo aceptó sus infidelidades para no perderle, no porque creyese en un amor abierto. Kahlo renunció a sus deseos y sus valores para que Diego no se marchase de su lado.

Frida pasó a ser esa camiseta de Los Ramones que tantos llevan sin haberlos escuchado nunca, gracias a la mercadotecnia, la pintora fue expuesta como un símbolo feminista, como un icono poderosísimo de la igualdad.

La relación con Diego, ese individuo cruel, egoísta e infiel fue el gran amor de Kahlo, quien, aunque momentáneamente vivió su libertad sexual y se relacionó con quien quiso, siempre se sometió al yugo de Rivera, a sus regresos, a su voluntad intermitente. El pintor la engañó hasta con su propia hermana y ella acabó perdonando también esa humillación.

Muchas características de Frida se han comercializado, los recogidos de Kahlo, sus vestidos mexicanos y su ceja única han sido exprimidos para lucrar con su estilo en alta costura: ahí diseñadores como Dolce&Gabana, Alexander McQueen, Jean Paul Gaultier John Galliano o Karl Lagerfeld, han aprovechado.

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Su talento artístico es innegable, su modo de ver la realidad y pintarla también, y esas son cosas que deben sobreponerse ante toda la carga comercial y de marketing que se ha hecho alrededor de Frida, hasta convertirla en un icono que deja mucho que desear para poner como ejemplo feminista.

Su historia, su vida y su talento la han llevado por años a los más prestigiados espacios dedicados al arte en el mundo.

Frida murió el 13 de julio de 1954 y hoy, a 110 años de su nacimiento, el museo que lleva su nombre en Coyoacán la recordará con una serie de actividades abiertas al público.

 

Con información de Agencias

 

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