El Drag King: el poder del vestuario masculino

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El Drag King nació como una tendencia del teatro de revista del siglo XVII, se hizo popular especialmente en Inglaterra y Estados Unidos. Más tarde dejó de pertenecer al mundo del espectáculo para convertirse en una práctica cotidiana. Hoy en día muchas mujeres experimentan la extensión de su género incursionando en vestuarios masculinos

Por Fabiola Rocha

Regeneración, 13 de octubre de 2015. En el documental francés “¿Hombre o Mujer? Mi sexo no es mi género” (Fille ou garçon, mon sexe n’est pas mon genre ), los protagonistas coinciden en que de ser posible, no elegirían un género. A pesar de que su proceso de transexualidad está muy avanzado y han pasado de ser “mujeres” a “hombres”, no se sienten ni lo uno ni lo otro, sino algo más libre.

La normalidad capitalista le teme a lo indefinido, todo aquello que está libre de taxonomías es negado en medida de lo posible, incluso hasta la aniquilación. Pero los seres humanos no estamos hechos de opuestos radicales, nuestro interior alberga un sinfín de realidades, y aunque en la intimidad explotamos lo femenino y masculino que llevamos dentro sin hacer tanto escándalo, frente a la sociedad (que tiene una postura muy clara sobre lo masculino y femenino), nos determina nuestro sexo biológico y nos esclaviza.

También el poder esclaviza, éste se perpetuó en los hombres porque su hormona mayoritaria, la testosterona, les otorga más fuerza física, resistencia, más vello, desarrollaron un sentido protector en relación con las mujeres, y porque podían proteger, tomaban las decisiones. Las mujeres otorgamos el dominio sobre nosotras mismas, y para cuando hubo conciencia de este comportamiento, ya éramos lo otro, teníamos que ganar un lugar en “su mundo”, y lo peor, a su manera.

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Dice Simone De Beauvoir en “El segundo sexo” que la categoría del otro se encuentra en todas las mitologías, siempre hay un dualismo, sin embargo es una división que de principio no seguía la lógica de los sexos (Urano-Zeus, Día-Noche, Sol-Luna), adquirió esa condición por las sociedades paternalistas.

En el documental, los protagonistas han tomado el género masculino y cuentan su experiencia de cómo, por el hecho de vestirse como varones y adoptar formas arquetípicas de masculinidad, se han descubierto más escuchados, respetados y hasta admirados. De igual forma, la investigadora de la UNAM Olivia Tena Guerrero, en su estudio “El impacto del trabajo en el empoderamiento de las mujeres en el espacio laboral de la policía”, asegura que las mujeres policías, con el fin de adaptarse mejor y no sufrir discriminación dentro de las corporaciones de seguridad, han generado una forma casi pura de masculinidad: Sus formas agresivas les ganan el respeto de sus compañeros y superiores.

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El Drag King nació como una tendencia del teatro de revista del siglo XVII, se hizo popular especialmente en Inglaterra y Estados Unidos. Más tarde dejó de pertenecer al mundo del espectáculo para convertirse en una práctica cotidiana. Hoy en día muchas mujeres experimentan la extensión de su género incursionando en vestuarios masculinos. Por ejemplo, Beatriz Preciado (filósofa española precursora de la teoría Queer), expropia códigos de la masculinidad desde la indumentaria hasta la bioquímica; utiliza el Drag King como un mecanismo a través del cual se adquiere autoridad y poder.

No es que las mujeres necesitemos realizar la transformación todos los días y vestirnos de varones, de lo que se trata es de visualizar los mecanismos de empoderamiento que desarrolla el género masculino para así dominar nuestra propia forma de poder. ¿Qué es lo que proponemos las mujeres en el mundo?, ¿Combatir el fuego con fuego?