Por falta de albergue damnificados de Juchitán duermen a la intemperie

Resulta más tranquilo dormir a la intemperie de su propiedad que en los albergues que las autoridades han facilitado y que terminan siendo simples colchonetas al aire libre.


Regeneración, 11 de septiembre de 2017.- Los habitantes de Juchitán han preferido acampar con colchonetas o sillas afuera de sus hogares, a pesar de que en los últimos días se han registrado más de 928 réplicas del sismo de 8.2 grados en la escala Richter, el más fuerte que se ha sentido en México en 85 años. De acuerdo con datos oficiales se estima que hay unas 800 mil personas viviendo en las calles, en todo el estado.

Para ellos es más tranquilo dormir a la intemperie de su propiedad que en los albergues que las autoridades han facilitado y que terminan siendo simples colchonetas al aire libre. Los que si han aceptado ir a esos lugares son quienes vieron desvanecerse lo que por años habían construido.

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Odilón López de la Cruz y su esposa han estado sentados en la oscuridad vigilando que ningún desconocido se acerque a su hogar, mientras sus cuatro hijos duermen en la banqueta.

“Estamos a la expectativa, no sé si se dieron cuenta de que una persona estaba queriendo hacer de las suyas por ahí, ya lo sacaron los vecinos. No puede uno estar tranquilo, tengo que estar por lo menos yo despierto para que mis hijos descansen”, dice el afectado.

El sismo el pasado jueves destruyó 60% de su patrimonio, la camioneta quedó destrozada al caerle un muro, sus artículos electrónicos terminaron aplastados, paredes y techos cuarteados, aún así, el taxista de profesión confía en que podrá salir adelante con las pocas cosas que rescató.

Otros testimonios

Para Guiexva Escudero no hubo nada que salvar. El jueves estaban por dormir, cuando un “brusco” movimiento los tomó desprevenidos, “supusimos que era un temblor normal, pero cuando salimos, la casa se derribó completamente”, asegura.

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Como quedaron desamparados, un vecino les permitió a los 12 integrantes de su familia reposar aquella noche, “ni dormimos”. Cuando amaneció acudieron desesperados al palacio municipal a buscar ayuda; ahí la única solución que les dieron fue que acudieran al albergue en el Instituto Tecnológico del Istmo.

“Nos quedamos sin nada, tenemos familiares enfermos, mujeres embarazadas, niños que lamentablemente a cada rato hablan de cómo es posible que su casita se haya caído. Es una gran tristeza para mí por que nos quedamos en la calle”, dice entre lágrimas.


Celestino Manuel Alonso, el secretario de Salud de Oaxaca, dijo que la mayor parte de la población se mantiene afuera de sus hogares y no acuden a ninguno de los ocho albergues de Juchitán.

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“La gente se resiste muchas veces a salir de sus casas, se les ha dicho que no deben permanecer por las réplicas, sobre todo en aquellas casas que están dañadas, es comprensible, pero no es adecuado”, agregó.

Hasta el momento permanecen unas 200 personas en cada uno de los albergues en una comunidad de 100 mil habitantes.

Con información de: El Heraldo

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