Sabritas, Bachoco y SuKarne, amigos de Peña, absorben recursos del campo

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El gobierno federal ha entregado apoyos millonarios a empresas como Bachoco, Sabritas y Minsa, con más de 100 millones de pesos en su actual administración. Todas ellas propiedad de allegados priístas.

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Regeneración, 15 de febrero de 2017.- El Programa Sectorial de Desarrollo Agropecuario, Pesquero y Alimentario (PSDAPA) 2013- 2018, diagnosticó que el campo mexicano presenta un estancamiento de la productividad, competitividad y rentabilidad. Además de no ser incluyente y carecer de un manejo sustentable de los recursos naturales.

El encarecimiento de los productos nacionales hacia los consumidores mexicanos es uno de los síntomas que presentan las ineficaces políticas del gobierno de Peña Nieto, quien entrega apoyos millonarios a sus allegados, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), mediante el programa de clusters, o grupos productivos.

Mientras la mayor parte de los pequeños y medianos productores obtienen al año ganancias de menos de 17 mil pesos, en promedio, amigos del presidente y allegados del partido priísta han obtenido más de 100 millones en el último año.

Tal es el caso de las marcas de productos Sabritas, Minsa y SuKarne.

En el caso de Sabritas, recibió 1 millón 274 mil 462 pesos. Minsa, productora y procesadora de maíz, 57 millones 651 mil 887 pesos, y Bachoco, de la familia del exgobernador priísta de Sonora, Eduardo Bours Castello, que recibió 1 millón 430 mil 738 pesos.

El informe El impacto de las corporaciones multinacionales en los sistemas alimentarios (producción, distribución y venta) —elaborado por Flor Alejandra Bautista Hernández, Irma Cecilia Díaz Rojas y Miriam Lastiri Rito, demuestra cómo estas agroempresas acaparan recursos destinados al campo.

Además, el atraso no sólo tiene que ver con la concentración de recursos en unas cuantas empresas, sino que también padece de un modelo de largas cadenas de distribución que encarecen los productos y reducen las ganancias de los productores asignando buena parte de las utilidades a intermediarios no regulados. El bajo nivel tecnológico es otro de los problemas desatendidos, sin mencionar el cansancio de los suelos explotados con monocultivos que extraen minerales y nutrientes y obligan a los pequeños productores a utilizar fertilizantes y pesticidas.

Con información de Contralínea

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