La Revolución de Independencia: la consumación 

Foto: Revista Relatos e Historias de México

Este 27 de septiembre se conmemora el 205 aniversario de la consumación de la  Independencia de nuestra patria y, por ende, es menester conocer cómo fue el proceso que llevó a la construcción de México.

Las guerrillas 

La muerte de Hidalgo y Morelos dejó un vacío en el liderazgo de los ejércitos insurgentes, quienes se dispersaron en el territorio formando grupos guerrilleros que mantenían pequeños enfrentamientos.

Algunos de ellos ocurrieron en el Bajío con Ignacio López Rayón, en Veracruz con Guadalupe Victoria, en Tierra Caliente con Vicente Guerrero y en el norte con el español liberal Francisco Javier Mina.

Imágen: Vicente Guerrero (INEHRM)

La conspiración de La Profesa 

Tras el triunfo de los liberales en España para expulsar la influencia napoleónica, en 1812 se promulgó la llamada Constitución de Cádiz, que establecía un limitante al poder de la Corona y más libertades para los ciudadanos tanto de España como de sus colonias.

Las élites políticas y eclesiásticas se vieron aterrorizadas ante esta propuesta proveniente de la metrópoli, especialmente por su lucha en Nueva España contra los independentistas.

En 1820, el padre Matías de Monteagudo organizó reuniones en la iglesia de La Profesa en la Ciudad de México con altos mandos eclesiásticos y políticos, con el objetivo de buscar la Independencia, pero bajo una perspectiva colonial, monarquista y católica. 

Imagen: Agustín de Iturbide (Milenio)

El Plan de Iguala

Uno de los pasos importantes de los conspiradores de La Profesa era la alianza con las fuerzas insurgentes, aunque tuvieran una perspectiva diferente de la Independencia al ser los insurgentes de corte republicano.

Con la renuncia del coronel Armijo en Tierra Caliente, uno de los conspiradores, Agustín de Iturbide, tomó la comandancia de esa zona ayudado por los obispos de Puebla, Guadalajara y Valladolid, para que, en lugar de enfrentar al ejército insurgente, como lo venía haciendo, intentara contactar a su líder, Vicente Guerrero.

En la correspondencia, Iturbide le plantea a Guerrero una alianza con el objetivo de la independencia y un gobierno católico. Guerrero aceptaría si se agregaba otro artículo al plan: la igualdad entre todas las castas mediante la eliminación de distinciones para que todos fueran considerados hijos de una misma nación.

Fue así como se celebró la firma del Plan de las Tres Garantías para la independencia de la América Septentrional en la ciudad de Acatempan el 24 de febrero de 1821. Creando así al Ejército de las Tres Garantías o trigarante, cuya bandera respetaría a esas garantías: verde la independencia, blanco la religión católica y rojo la unidad de todas las castas y la nueva nación.

Imágen: página web MagFlag

Tratados de Córdoba y la entrada a la Ciudad de México 

El ejército de Guerrero e Iturbide ganó tal fama y popularidad que muchos realistas comenzaron a sumarse a la lucha como el comandante de Veracruz, Antonio López de Santa Anna y los líderes insurgentes Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo.

Para agosto de ese año, el virrey Juan Ruiz de Apodaca había renunciado a su cargo tras jurar a la Constitución de Cádiz. En su lugar llegaría el general español Juan O’Donojú. Sin embargo, fue interceptado por Guerrero e Iturbide en la ciudad de Córdoba y obligado a firmar la rendición del virreinato, la entrega de la capital y la disolución del ejército realista el 23 de agosto de 1821.

Con la rendición colonial, el ejército trigarante marcharía a la Ciudad de México y entraría a la capital el 27 de septiembre de 1821. Dicho acto marcaría el fin de la lucha armada americana por la independencia y la creación de un Estado propio llamado México en referencia a la antigua ciudad mexica. Primero bajo un imperio con influencia católica y posteriormente como una república federal. 

Mientras el Acta de Independencia se firmaría el  28 de septiembre de 1821, España no reconocería la independencia hasta el 28 de diciembre de 1836, pues incluso trató de “recuperar” su antigua colonia. Pero eso es otra historia.

Imágen: subsecretaría de Educación Básica (SEP)

Quién es el verdadero libertador 

Para la historiografía neoliberal y conservadora la figura de Iturbide es la que más se debería reivindicar, atribuyéndole la orquesta de todo el plan de independencia, del ejército y del imperio.

Sin embargo, debemos recordar que de no ser por la adhesión de las fuerzas insurgentes como Guerrero, Victoria y Nicolás Bravo; la fuerza de Iturbide no hubiera tenido oportunidad. Además de que Iturbide proclamó la independencia para la Iglesia Católica, mientras que Guerrero lo hizo para la unidad de todas las castas y bajo los principios de su maestro José María Morelos. 

Iturbide incluso se autonombró para ser emperador y replicar un modelo europeo. Mientras que Guerrero, bajo los ideales de Hidalgo y Morelos, buscaba la creación de un gobierno emanado de la voluntad popular y que representara los intereses de las mayorías.

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