El Museo de Arte Carrillo Gil presenta «Líneas de fuga», una retrospectiva de María Ezcurra. Identidad, migración y violencia de género
Regeneración, 1 de abril de 2026.– El Museo de Arte Carrillo Gil exhibe Líneas de fuga, la primera retrospectiva de la artista María Ezcurra. La muestra reúne veinte años de producción enfocada en textiles, ropa y materiales reciclados con fines políticos.
Esta exposición integra instalaciones, esculturas, dibujos y fotografías que cuestionan los estereotipos de género y la identidad. La artista utiliza prendas comunes para transformar objetos cotidianos en potentes herramientas de denuncia social.
Sobre su trayectoria, la cocuradora Nuria Carton de Grammont describió a Ezcurra como una “hija pródiga de los neoconceptualismos mexicanos”. Es vital reconocer la visión hemisférica histórica y geográfica que atraviesa toda su propuesta artística.
Fernanda Ramos Mena explicó que el título alude a líneas que se tensan, se desbordan y muchas veces se quiebran. La fuga representa una ruptura de estructuras y de ideas preconcebidas sobre lo que consideramos estático.

Materialidades del cuerpo y denuncia del feminicidio
En el primer núcleo temático, la media de nailon y las pantimedias son las protagonistas principales de la obra. La pieza Ni una más utiliza estos materiales para visibilizar el grave problema de los feminicidios en México.
La obra nació por la creciente violencia en Ciudad Juárez contra mujeres trabajadoras, pobres y muchas veces de origen migrante. Para este montaje, el museo recolectó 69 zapatos donados que cuelgan dentro de las prendas textiles.
María Ezcurra señaló que la situación de violencia “se trató de invisibilizar porque eran mujeres, algunas migrantes, morenas o pobres”. Un zapato solitario en el desierto fue el punto de partida visual para este proyecto.
Al mudarse a Montreal, la artista creó Tensión, una instalación con medias rojas que conecta el cuerpo con el entorno. Esta obra refleja su transición de sentirse vulnerable como mujer a sentirse expuesta bajo su condición de inmigrante.

Cartografías de la migración y la naturaleza
El segundo apartado explora el desplazamiento humano y animal a través de la instalación Passing/Passant/Pasando. La obra simula una parvada de aves creada con zapatos recortados que cuelgan desde el tragaluz del recinto.
Esta pieza dialoga con Migrantes neotropicales, una serie de 154 dibujos de aves realizados sobre cartones reciclados que viajan. La obra resalta la resiliencia y vulnerabilidad de las poblaciones que cruzan fronteras constantemente.
Ezcurra relató que al llegar a Canadá le sorprendió el silencio invernal por la ausencia de los pájaros. Dibujó las especies a tamaño natural para señalar que “la mitad de las aves emigran hacia el sur”.
La artista colaboró con científicos para identificar el estado de conservación de cada especie dibujada en los cartones. El uso de materiales de desecho refuerza el concepto de objetos que transitan y habitan espacios geográficos distintos.

Ironía sobre la feminidad y roles de cuidado
El tercer núcleo temático utiliza el humor y la ironía para cuestionar el “deber ser” de la mujer. En la serie Guardarropa del ama de casa perfecta, el cuerpo de la artista se funde con cortinas y manteles.
Estas fotografías de gran formato evidencian las dinámicas de cuidado y servicio históricamente impuestas a la población femenina. Ezcurra utiliza vestidos de quinceañeras para reflexionar sobre la transición impuesta de niña a mujer.
Ramos Mena explicó que en la obra se bordan nombres que aluden a particularidades como Soledad, Socorro y Paz. Estos términos funcionan como un recordatorio del deber ser femenino dentro de las estructuras sociales tradicionales.
En el performance Mesera, el vestuario de la artista se confunde visualmente con el mobiliario doméstico de servicio. La exposición permanecerá abierta hasta agosto, ofreciendo un recorrido estético por la resistencia y la memoria colectiva.








