Ciudad Juárez: la hora de los ciudadanos

 

La Justicia es Primero; No a la militarización



Ciudad Juárez es hoy la ciudad más violenta del mundo -con 5 mil 500 asesinatos en tres años- y es la prueba más palpable del fracaso de la guerra del gobierno contra el narcotráfico y sus 18 mil muertos. Como dicen familiares de las víctimas de la violencia en esa ciudad fronteriza: "Basta de una guerra que no queremos ni fuimos consultados. Basta de mentiras. No queremos canjear la vida por nada. Necesitamos justicia en Juárez y en el país para detener el imperio de la impunidad. Esta guerra es un plan para militarizar todo el país y Juárez es el laboratorio".

"El gobierno criminaliza a las víctimas. Cuando se trató de los feminicidios, la respuesta fue que las mujeres eran prostitutas. Ahora son los jóvenes y dicen que son pleitos de pandillas. Eso es mentira", denuncia Patricia Dávila, tía de dos estudiantes ejemplares que fueron asesinados en Villas de Salvárcar, el 30 de enero pasado.
"La violencia ya se ha extendido a todo el país -dice Darío Miranda, testigo del asesinato de su hermano y de otros familiares en 2008- y aunque me han regresado las pesadillas y tengo una herida abierta que no ha sanado, si hablo de lo que pasa en Juárez, es por solidarizarme con ustedes. Vale la pena hablar, es por ustedes, a nosotros ya no nos sirve de nada, se llevaron a nuestros familiares y con ellos la justicia, la seguridad y la ciudad misma".

"Tenemos mucho miedo, pero el dolor, el coraje y la impotencia nos hicieron levantar la voz. A partir de la llegada del Ejército todo empeoró. Seguiremos adelante, buscamos justicia y paz en Juárez", sostiene Patricia Dávila. El promedio de asesinatos diarios aumentó de 2 en 2007 a más de 7 en 2009 y hay mil 300 denuncias por violaciones a los derechos humanos cometidas por militares.

El valor de la señora Luz María Dávila, que encaró a Calderón, es un ejemplo de que cada día mas ciudadanos toman la palabra, protestan y defienden sus derechos. Ojalá haya muchísimas mujeres como Luz María Dávila, que no le den la bienvenida al poder.

Mujeres dignas, valientes y decididas.