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Colombia, violencia estructural: el 1% de los propietarios posee el 80% del territorio

La violencia en Colombia continúa después de la firma de los acuerdos de paz y las mujeres son las más golpeadas. 627 líderes sociales asesinados

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Regeneración, 8 de octubre de 2019. La paz en Colombia es un espejismo en gran parte del país, donde persiste la desigualdad y el control de ciertas partes del país por grupos armados que asesinan, extorsionan y amenazan a quienes defienden sus tierras y se agarran a lo pactado hace ya casi tres años.

Se cumplen casi tres años (noviembre de 2016) de la firma del Acuerdo para la Terminación Definitiva del Conflicto colombiano y la paz está muy lejos de ser real.

Casi tres años y la ausencia del Estado en los territorios es un hecho.

Casi tres años desde que  las FARC se desarmó (era parte del acuerdo), para evidenciar el abandono de la violencia, pero el conflicto sigue allí.

También la desigualdad, que se entiende fácilmente con una cifra: el 1% de los propietarios posee el 80% del territorio.

Y en este aspecto, las mujeres por quienes la guerra pasó de forma atroz convirtiéndolas en botín de guerra, sufren con mayor fuerza esa desproporción.

“Una vaca tiene más derechos que una mujer».

Ellas tienen derecho a una hectárea de tierra mientras que nosotras, no. Una vaca tiene derecho a vacunación y eso es sagrado acá, tiene un veterinario.

Las mujeres rurales no tienen ni un centro de salud”, declara una campesina que no da su nombre por miedo a ser perseguida.

Es una de las declaraciones que recoge el informe Defensoras de Derechos agrarios, territoriales y medioambientales de Colombia, presentado por Intermón Oxfam en estos días.

Porque las están matando y Colombia es ya el segundo país más peligroso del mundo para quienes defienden los derechos humanos.

En este sentido, el grado de violencia es tal que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos expresaba hace unos meses su alarma.

A fecha de julio de este año se registraron entre el 24 de noviembre de 2016 y el 20 de julio de 2019, 627 personas, líderes sociales y defensores de Derechos Humanos  asesinados.

En tan solo los primeros cuatro meses de este año, se contabilizaban al menos 51 asesinatos de líderes comunitarios, ambientalistas, campesinos e indígenas.

Y de nuevo aquí ellas, las mujeres que deciden defender su territorio, sufren con fuerza el estigma de género y el hecho de ser indígenas, afros o campesinas.
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