Confesiones de un bot, los trols beta y alfa, sutilezas del mercado negro

Verdaderos equipos de tarea -task force-, habilidosos para distorsionar o posicionar lo que pague el cliente, incluso ‘ablandar’ usuarios y más

Las confesiones de un trol
Las confesiones de un trol

Regeneración, 26 de mayo del 2020. El diario Español El País, publica una investigación sobre el funcionamiento de las redes de troles que invaden las redes sociales. El caso refiere a Twitter, refiere un mercado negro, lleno de misiones y sutilezas para engañar al público.

Lo que narra el periodista Jordi Pérez Colomé son las tácticas específicas de un equipo de tarea, al mejor postor, que no se anuncia en las páginas amarillas sino en floreciente mercado negro.

Las posibilidades que narra son múltiples posicionar mensajes, ablandar usuarios por medio de bots agresivos.

Pero también desaparecer sin dejar rastro y que el cliente salga limpio. Desde luego, evitan a toda costa los patrones de escritura, para tratar de evitar ser detectados.

Toda la premeditación y alevosía del anonimato

Se trata de una floreciente industria, a juzgar por el entrevistado que hace 10 años trabaja en el oficio, formando equipos de trabajo. Por ejemplo, dice, de 10 personas cada una gestionando unas 30 cuentas -¿!-.

-“He trabajado en proyectos en cinco países, entre ellos España. Existe demanda para este tipo de contratos que no se anuncia en Páginas Amarillas”, .

1. No todo son bots

Y es que siguiendo lo explicado por el periodista Jordi Pérez lo que indica el experto es que un bot no necesariamente tiene que ser una cuenta falsa. Antes los ro-bots hacían miles de retuits o likes o servían para engrosar cuentas de seguidores.

«Siguen haciéndolo, pero Twitter y la sofisticación de los usuarios hace que sean más fáciles de descubrir y eliminar», reconoce.

Dice que se sigue trabajando para amplificar contenido, pero hay que ser cuidadoso, porque puede comportarle un problema reputacional al cliente”.

Humanizar y desvincular

Para evitarlo, hay varios recursos que permiten humanizar o desvincular esos bots de una campaña nos dice Jordi en su investigación

«Los bots no harán retuit a todo lo que se menea (…) generas un patrón, con lo que un analista de datos de la competencia sería capaz de levantar la liebre”, como se dice en el español peninsular.

No seguir las cuentas del cliente, básico

Sabiamente no se siguen las cuentas del cliente por si acaso algún día quedan al descubierto..

“Si cogemos como ejemplo la causa independentista, los bots seguirán a distintos partidos, políticos y asociaciones, pero no al cliente final”. le explica el experto al periodista.

También se vigilarán las cuentas por si hay usuarios reales interactuando con algún bot: –«En ese caso, un empleado entrará a responder«.

2. La clave son dos tipos de trols: alfa y beta.

Las cuentas alfa difunden el mensaje luego hinchados por los bots, e interactuar con cuentas importantes para llamar la atención.

Los trols beta son los guerrilleros.

Se dedican a amansar la crítica. Son cuentas que responden a tuits de famosos con insultos o amenazas, así lo detalla el periodista Jordi.

“Los afectados por el ataque de los beta ven las respuestas a sus tuits y muchas veces se cortan un poco a la hora de tuitear sobre según qué temas».

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«Se sienten incómodos y pasan a querer tener un perfil más bajo».

«El sistema es eficaz. Por eso se sigue contratando y perfeccionando. A los usuarios nos la siguen colando”:- Confesiones de un trol.

3. El objetivo: engañar a Twitter

La forma de engañar a Twitter es basicamente evitando patrones y sorprendentemente se podría decir «Sana Distancia» para evitar ser descubiertos.

«Se hacen mapas de las cuentas con una herramienta habitual entre investigadores llamada Gephi para ver si la relación entre ellos es destacable», explica en relación a los trols y bots creados,

-«por lo que toda precaución es poca”, confiesa.

Además:

“Cada cuenta que maneja un trol debe escribir distinto: las personas tenemos tendencia a utilizar ciertas expresiones y dejar patrones de escritura, como poner dos símbolos de exclamación o terminar todas las frases con puntos suspensivos”, explica.

Trabajo largo

El corsario de Twitter reconoce que se trata de un laaaargo trabajo ya que si bien las herramientas automáticas sirven, personalizar con foto, nombre y biografía, lleva su tiempo, sobre todo si son por ejemplo, unas dos mil cuentas.

Las triquiñuelas para engañar a Twitter son aún más destacables con los bots automatizados:

«El software lleva todos los bots, que se dividen en grupos. Cada grupo utiliza una API [herramienta para usar Twitter automáticamente]. Y la dirección IP se varía de forma aleatoria».

«Llegamos a tener 3.000 o 4.000 cuentas en una misma API y me consta que podrían usarse más».

El problema es que si tienes muchas cuentas tuiteando seguido bajo una misma API, «puedes provocar que Twitter la bloquee”.

4. Toda campaña tiene un plan

Cada campaña se prepara con análisis de datos y objetivos diarios. Los bots y trols no se crean en el vacío.

Antes de una campaña, científicos de datos analizan la conversación sobre el tema que interesa al cliente.

“Ven cuántas cuentas están participando en un tema y se establece cuántas serían necesarias para tener influencia”, dice.

También se analiza el sentimiento e influencers de esos asuntos, se realizan listas de cuentas favorables y contrarias y se analiza el peso que tienen

-Esa información es clave para el funcionamiento de la campaña:

Le sirve al trol para saber con qué usuarios interactuar, para generar un clúster con ellos, a cuáles responder y hostigar con los beta y con qué usuarios ni siquiera merece la pena perder el tiempo».

No es lo mismo arrancar una cuenta a lo loco que hacerlo con una cantidad inmensa de información.

-«El trol alfa sabe a quién dirigirse, qué tono, qué comunicar”- subraya.

Una campaña puede llegar a costar un millón de euros. El cliente espera resultados concretos y demostrables.

Una campaña media puede requerir entre 1 mil 500 y 2 mil bots y trols.

Un plan diario

El objetivo es hacer creer a los ciudadanos cosas que no son verdad: no solo con noticias falsas, sino con acciones que muestran que hay más gente que cree algo de la que en realidad hay.

Sería algo así como inflar encuestas. Por supuesto, a menudo se enfrentan a equipos que pretenden justo lo contrario.

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Esto no se queda en la teoría, sus efectos tienen consecuencias en el mundo real y estas acciones en redes permiten abrir el camino a opiniones extremas, nos alerta el periodista Jordi Pérez en «Yo fuí un bot…«.

5. Cómo engañar a un periodista

“Los que trabajáis en medios no siempre conocéis este ecosistema. En cierto modo, es fácil engañar a un periodista», indica el experto.

Las estrategias para cada caso son diferentes.

Jordi, en la investigación que no tiene desperdicio, nos dice por ejemplo:

«para una empresa acusada de corrupción creamos un ecosistema que defendía los puestos de trabajo (trabajadores preocupados por las medidas que se pedían tomar contra la empresa)”.

6. Cómo trucar una encuesta en Twitter

“Se detecta la encuesta y se hace un pantallazo. Se realiza un cálculo para saber cuántos votos hacen falta para girar los resultados y el valor de cada 1%«.

Entonces, se pone en marcha la operativa para que gane la opción deseada. «Se monitorea para ver que todo funciona correctamente”.

7. La creación de un ‘trending topic’

Lo primero es escoger un día y una hora.

Se procura no coincidir con eventos como un partido de fútbol o Gran Hermano, se elige un hashtag que no haya sido utilizado, el equipo de redactores escriben miles de tuits en varios días y son publicados por la red de bots.

Aviso a los usuarios reales

También se avisa a usuarios reales por si les interesa. “Se envían comunicaciones a personas afines para avisar de la acción».

Además, “los analistas miran cuántos tuits hacen falta para colarse en tendencias. Se cargan los tuits en la plataforma de bots».

«El cliente saca el primer tuit».

«Rápido se pone en marcha la red de bots. Es crucial que haya muchos tuits en un espacio corto de tiempo».

Entonces, relata, «los trols alfa salen con tuits de impacto».

Por parte, los analistas de datos monitorean para saber si hace falta salir con más tuits, si hay que frenar la red de bots.

Ya luego, los trols beta apoyan la acción, responden a los críticos, animan a otros usuarios con la misma ideología.

Pasada la misión, haya éxito o no, es hora de disimular las pruebas:

Se detalla que entonces se detiene la acción de bots y se limpia: las cuentas bot hacen tuits y retuits de otros temas.

Esto es para que, si alguien entra a ver esas cuentas, no vea que solo han entrado para hacer tuits sobre el trending y se han ido a dormir.

«Los trols puede que sigan tuiteando un rato y luego harán una limpia, igual que los bots”, añade. Y por último:

-“Finalmente, se prepara un reporte para el cliente”.

Rematando el tema, dice que en su experiencia, él le llamaba un juego, y con esa idea se dirigía a sus compañeros de equipo, dice que por fortuna nadie se deprimió ni perdió el sueño por el oficio corsario.