Creer en Morena sin López Obrador

Luis Antonio Rojas

El indiscutible liderazgo político y moral de López Obrador y su salida de la vida pública de México dejaron un tufillo de orfandad en la militancia una vez que la Dra. Claudia Sheinbaum tomara la batuta del movimiento obradorista, ahora desde la presidencia de la República.

La ausencia de López Obrador ha puesto a prueba la brújula moral de los dirigentes políticos que conforman Morena, haciendo aún más evidente cuando no sus vicios políticos, su verdadera formación política.

Morena celebró este miércoles 7 de octubre, XV años desde su fundación como asociación civil en el Auditorio Nacional, por ello, es pertinente reflexionar sobre el papel que ha desempeñado los últimos años frente al avance de la ultraderecha en el mundo, el ambiente injerencista y la derrota estrepitosa de los gobiernos de la segunda ola progresista en Latinoamérica.

Morena surgió primero como asociación civil el 2 octubre de 2011 con Andrés Manuel López Obrador, pero obtuvo su registro como partido el primero de agosto del 2014. Del 2011 hasta hoy, 7 presidentes han conducido la máquina de organización política y electoral más poderosa del país, incluyendo a Andrés Manuel López Obrador (2015 – 2017).

Actualmente Morena representa la fuerza política más grande del país con 11,629,541 militantes válidos registrados ante el INE. Sin embargo, su amplio padrón no debería tomarse como garantía para ganar las elecciones del 2030 frente a la complejidad política y social que enfrenta un ciudadano promedio al que cada vez le cuesta más informarse por el bombardeo de fake news y bots en los medios de comunicación digitales.

Morena en sus inicios nació con la aspiración de convertirse en una herramienta de organización popular capaz de acercar el poder político a la gente común. Esa aspiración se encuentra sustentada en sus propios estatutos, por ejemplo; en el artículo 5, que reconoce el derecho de sus militantes a ser escuchados, participar en asambleas e intervenir en la integración o designación de representantes de los órganos partidistas.

Principalmente Morena se utilizó para canalizar el descontento social hacia los anteriores gobiernos del régimen neoliberal mediante el voto en las urnas, esto le devolvió a la gente jugar un papel protagónico en la transformación social del país. 

La militancia de Morena está formada mayoritariamente por personas comunes, maestros, mujeres, estudiantes, trabajadores y diversos movimientos sociales progresistas que se unieron a la causa de la transformación del país a través de la democracia. Esto dio una verdadera posibilidad para que el campesino, el obrero, el estudiante, la maestra, se convirtieran en representantes populares y pudieran dirigir al país.

Con la organización política llegaron al gobierno líderes sociales provenientes del magisterio como la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez; del movimiento estudiantil la misma Citlali Hernández Mora, quien ha llegado a ocupar cargos relevantes de incidencia política, entre ellos, una senaduría; del sector indígena sobresale Nestora Salgado García, también con una senaduría.

Al ocupar la presidencia de la república Andrés Manuel López Obrador, el partido comenzó a vivir entre sus integrantes una intensa lucha por su control. La dirigencia más polémica la constituyeron Mario Delgado Carillo y Citlalli Hernández Mora, al ocupar el cargo en medio del confinamiento por la pandemia de la Covid-19.

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La elección no se realizó mediante una votación presencial en el Congreso Nacional, como lo marcan los estatutos en los artículos 35 y 37 registrados ante el INE en 2018, debido a las restricciones por el confinamiento.

Para resolver la renovación de la dirigencia de Morena, el 20 de agosto de 2020 la Sala Superior del TEPJF (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) ordenó al INE organizar una encuesta nacional abierta en la que podían participar militantes y simpatizantes del partido.

El 4 de septiembre el INE determinó que la presidencia y la secretaría general serían elegidas por separado, no mediante fórmula conjunta.

El ordenamiento del TEPJF hacia la renovación del Consejo Ejecutivo Nacional dejó sin aplicación las reglas estatutarias del partido ante la sentencia judicial.

Sin poder recurrir a las urnas y sin manera de comprobar las encuestas, la militancia tuvo que aceptar la resolución del INE en cumplimiento de la sentencia del TEPJF.

En la primera fase de la selección el INE informó que cinco aspirantes a la presidencia nacional pasarían a la encuesta de reconocimiento: Mario Delgado, Hilda Mirna Díaz Caballero, Adriana Menéndez, Porfirio Muñoz Ledo y Yeidckol Polevnsky.

El 9 de octubre de 2020 Citlalli Hernández obtiene la victoria sobre Karla Díaz con una diferencia de 7.75 puntos porcentuales para ocupar la secretaría general.

Mientras que Mario Delgado sorprendió al empatar con Porfirio Muñoz Ledo. Delgado obtuvo un porcentaje de 25.29 %  de aceptación y Muñoz Ledo 25.34 %, por lo que el INE determinó los resultados como empate técnico y ordenó otra segunda encuesta.

En la segunda encuesta nacional realizada del 15 al 22 de octubre, Delgado obtuvo la victoria con un 58.6% frente al 41.4% de Muñoz Ledo. Según el INE, dirigido en ese entonces por Lorenzo Córdova, Delgado obtuvo la presidencia tras realizarse 4,729 entrevistas entre simpatizantes y militantes de Morena.

La designación de Mario Delgado al frente del partido obtuvo críticas por su antecedente de haber respaldado el Pacto por México durante el gobierno de Enrique Peña Nieto desde el PRD en diciembre del 2012.

López Obrador, dio carpetazo a la polémica pidiendo unidad de la izquierda frente a los fuertes embates de la derecha que acechaban al país aprovechando la crisis sanitaria para desestabilizarlo.

Aunque la derecha le hizo lo que el viento a Juárez al gobierno de López Obrador y Mario Delgado operó el partido sin inconvenientes, hubo una importante movilización surgida de los militantes y simpatizantes de Morena en Ciudad de México que cuestionó fuertemente el rumbo del partido.

En aquella movilización, participaron destacados intelectuales como: Paco Ignacio Taibo II, Jesusa Rodríguez, Padre Alejandro Solalinde, Víctor Toledo, Paloma Saiz, Jaime Cárdenas, Irma Eréndira Sandoval, Haydee García Bravo y José Gandarilla.

En la concentración estaban 100 consejeros nacionales y estatales de Morena y 3 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional de Morena Sí: Carlos Figueroa Ibarra, Hortencia Sánchez y Felipe Rodríguez.

Se trató de la Convención Nacional Morenista que aglutinó una organización nacional de alrededor de 3 mil personas provenientes de las 32 entidades federativas del país, según lo documentó el medio La Calle, quienes debatieron principalmente sobre: el método de selección de los participantes a cargos de representación popular; sobre la imposibilidad de comprobar la realización de las encuestas como método de selección para elegir representantes en las urnas; de candidatos que no tuvieran una carrera política previa, pudieran ser apoyados en igualdad de condiciones frente a políticos de carrera; y el rechazo rotundo a la inclusión de perfiles priístas y panistas que alguna vez se habían opuesto fuertemente a la candidatura de López Obrador.

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El movimiento no pasó a mayores, si bien no logró tumbar a los liderazgos prianistas, sí logró poner en la mesa la discusión fundamental sobre poner fin a los vicios de la vieja política que todavía se reproducían en Morena.

Una incómoda conversación aún vigente y necesaria para convencer a la gente de que en Morena sí se pretende verdaderamente transformar no solo al país sino la manera en que los partidos políticos generan su legitimidad ante la sociedad.

En estos 15 años, si bien Morena logró incorporar a varios representantes emanados de las clases bajas, los antiguos grupos de poder perredistas siguen peleando su lugar. Así también algunos perfiles emanados de la oposición han logrado sobrevivir como políticos incluso dentro de Morena, tal es el caso de Clara Luz Flores Carrales, recientemente nombrada Coordinadora de la Defensa de la Transformación en Nuevo León, a través del método de encuesta y quien hasta el 2020 formaba parte del PRI.

Actualmente el mecanismo para elegir a los coordinadores del partido que van a contender por un cargo de representación es el método de encuesta, el cual ha sido cuestionado por los mismos militantes, motivo por el que le han exigido a Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, transparencia en las encuestas.

Lo anterior nos lleva a discutir una pregunta fundamental sobre el poder ¿el destino de una nación lo construye un pueblo movilizado? ¿o solo es una simulación donde una élite constituida negocia con otra más antigua para poder conservarse?

Caer en lo segundo sería lo más inconveniente para Morena, ya que implicaría que organizarse colectivamente no tiene ningún sentido y estaría abriéndole paso a la apatía, a los pensamientos individualistas y la despolitización voluntaria.

Sería muy peligroso sobre todo ante un panorama de presiones injerencistas, en el cual la izquierda ha sufrido una terrible derrota en Latinoamérica luego de gobernar algunos países por al menos una década y pese a sus logros para disminuir la pobreza.

El reto de Morena actualmente no solo se encuentra en mantener sus resultados en la contienda electoral para poder pasar sus reformas estructurales, tampoco se halla en encontrar a alguien que pueda sustituir a López Obrador, sino en lograr que el proyecto de nación por el que millones de personas se movilizaron en el país siga siendo posible aún sin López Obrador.

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