Paulina Castañeda Castillo
Regeneración, 13 de septiembre de 20206.- SpaceX, la empresa aeroespacial estadounidense fundada en 2002 por Elon Musk, con el propósito de enviar a los humanos a Marte, se ha convertido en uno de los actores de mayor peso en la economía global. El pasado 12 de junio llevó a cabo su debut en la bolsa, siendo la más relevante en la historia al captar más de 85 mil 700 millones de dólares. Esto supera el estreno bursátil de la petrolera saudí Aramco en 2019, que recaudó alrededor de 29 mil millones.1
No obstante, en los últimos años el crecimiento del poderío financiero de la empresa privada ha ido desarrollando una problemática con el Estado mexicano a la par que continúa con el avance de sus proyectos más ambiciosos, como el Starship: Un sistema de lanzamiento y nave espacial que, dividido en dos etapas, tiene como principal distintivo su potencial para ser completamente reutilizable. Pero que, para lograr ser exitoso, ha recurrido a una serie de pruebas que han generado residuos que aterrizan en territorio mexicano.
El presente texto busca explorar esta situación desde dos aristas fundamentales: Primero, el impacto ambiental en una región de alta sensibilidad ecológica y, por otra parte, las implicaciones que tiene para la soberanía nacional mexicana. Además de abordar los principales proyectos de SpaceX y su relación con los desechos que han alcanzado las costas mexicanas, ofreciendo una breve cronología de los incidentes; se busca analizar, de manera general, la postura cambiante del gobierno mexicano ante la posibilidad de emprender acciones legales. Esto para, finalmente, exponer algunas de las herramientas jurídicas y diplomáticas disponibles para un Estado que busca defender su territorio en un escenario internacional complejo.2
En junio de 2025, en una de las sesiones ordinarias públicas del Estado de Tamaulipas, se presentó un Punto de Acuerdo mediante el cual se solicitó la intervención de la Secretaría de Marina (SEMAR), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Comisión Nacional de Aguas Protegidas (CONANP), para realizar las investigaciones correspondientes a la posible contingencia ambiental en la playa Bagdad, del municipio de Matamoros, como resultado de las actividades aeroespaciales de la empresa americana SpaceX, con fechas del 19 de noviembre de 2024, 7 de marzo y 27 de mayo de 2025.
La más significativa probablememte fue la del 27 de mayo de ese año, durante un lanzamiento de prueba del cohete Starship desde la base, ubicada en Boca Chica, al sur de Texas. La nave perdió el control y se desintegró, esparciendo una gran cantidad de residuos metálicos que terminaron en el Río Bravo y en áreas de cultivo y pastoreo del municipio de Matamoros, Tamaulipas.
Derivado de lo sucedido, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció en la conferencia del 25 de junio de ese mismo año que se iniciaría un proceso legal contra SpaceX; postura que la empresa de Elon Musk rechazó al día siguiente, argumentando que sus materiales no representaban riesgos para la salud o el medio ambiente.
México no es el basurero de SpaceX
Desde entonces y hasta la fecha, las opiniones y manifestaciones por parte de individuos y agrupaciones han sido constantes. Destaca parricularmente la ONG Conibio Global, quienes han denunciado la presencia de más de 40 kilómetros de basura espacial en la zona, incluyendo tres propulsores sumergidos en aguas nacionales,3 solicitando la actuación de autoridades como la Secretaría de Medio Ambiente y a la Profepa bajo el lema “México no es el basurero de SpaceX».
Sin embargo, recientemente, en julio de 2026, la estrategia del gobierno mexicano dio un giro importante, pues se descartó la vía judicial inmediata para privilegiar el diálogo y la coordinación diplomática con Estados Unidos. Esta decisión ha resultado en que, para el lanzamiento del 13 de julio de 2026 no se reportaran residuos en territorio nacional. Y aunque la presidenta ha dejado abierta la puerta a retomar acciones legales en el futuro, la postura actual se centra en la cooperación bilateral para evitar que México siga siendo receptor de estos desechos, mientras se mantiene latente la preocupación por el daño ecológico en hábitats de especies como tortugas y delfines.
Dicho esto, es importante señalar que la zona afectada en Tamaulipas no es un área cualquiera. Playas como Bagdad y el ecosistema del Río Bravo son hábitats cruciales para especies marinas como tortugas y delfines. El temor principal es que estos animales confundan los fragmentos de metal y plástico con alimento, lo que podría tener consecuencias letales para estas especies en peligro.
Ahora bien, la decisión de optar por la vía diplomática no es menor, ya que entronca directamente con la defensa de la soberanía territorial, reconociendo al mismo tiempo la complejidad de enfrentar a un gigante tecnológico con el respaldo de su propio gobierno.
En este caso, reconocer las limitaciones de una acción legal es crucial. Y como punto de partida es necesario considerar el contexto de la administración de Donald Trump en Estados Unidos. Al asumir su segundo mandato, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva para retirar al país de más de 60 organizaciones y tratados internacionales, argumentando que «ya no sirven a los intereses estadounidenses«4. Entre los más relevantes en materia ambiental se encuentra su retirada de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
A pesar de lo anterior, el principal respaldo con el que cuenta México son algunos instrumentos y principios de derecho internacional como el Tratado del Espacio Exterior de 1967, que en sus Artículos VI y VII establece la responsabilidad de los Estados por las actividades espaciales de entidades privadas como SpaceX, así como la Convención de 1972 sobre Responsabilidad por Daños Causados por Objetos Espaciales que detalla el procedimiento para que México reclame daños al «Estado de lanzamiento».
A esto se suman el Tratado de Aguas de 1944, que ofrece un marco bilateral a través de la CILA para problemas transfronterizos; la Declaración de Río de 1992, cuyos Principios 13 y 19 obligan a los Estados a responder por daños ambientales transfronterizos y a notificar sobre actividades de impacto significativo; el NAAEC, que crea la Comisión para la Cooperación Ambiental; y el precedente que supuso el caso «Trail Smelter» de 1941, que sentó el principio de que ningún Estado puede usar su territorio para causar daños a otro.
Por su parte, en el ámbito bilateral puede destaca la CILA/IBWC para consultas sobre recursos hídricos compartidos; la CEC como foro para abordar impactos ambientales de las operaciones espaciales, y el Acuerdo de La Paz de 1983, que establece coordinación ambiental en la zona fronteriza. Mientras que para posibles Reclamaciones o sugerencias las principales instancias internacionales son la Corte Internacional de Justicia, por daños transfronterizos; COPUOS para temas de cumplimiento del Tratado del Espacio Exterior; o UNOOSA para facilitar consultas internacionales y promover la notificación previa de actividades con potencial impacto transfronterizo.
Una vez hecho este recorrdio, queda expuesto que la situación entre México y SpaceX trasciende la mera disputa por residuos tecnológicos. Es, en esencia, un complejo desafío que pone a prueba la capacidad del Estado mexicano para defender su soberanía territorial y su patrimonio ambiental frente a una de las empresas más poderosas del mundo, la cual opera bajo la órbita de un país con el que comparte una extensa frontera. La decisión del gobierno mexicano de privilegiar el diálogo parece entonces una estrategia pragmática que busca establecer reglas claras en un terreno donde la vía judicial es incierta debido al complejo contexto internacional. Pero que, en conclusión, pemite reafirmar una postura en la que, aquellas actividades que afecten su territorio, ya sea desde el espacio o desde el otro lado de la frontera, deben estar sujetas a reglas claras y a un respeto por su soberanía y su gente.
Fuentes de consulta:
1
2
https://www.congresotamaulipas.gob.mx/Parlamentario/Archivos/Sintesis/Sintesis%20Sesion%20POr dinaria%203%20de%20junio%202025.pdf
3
4
https://www.bbc.com/mundo/articles/cjw12lejp1eo.amp
















