El cuerpo de la activista de la Red de Activistas Femeninas fue localizado en Taxco, Guerrero. Exigen que feminicidio no quede impune

Regeneración, 8 de marzo del 2018. Sobre un camino de terracería a 130 metros de la carretera federal Iguala-Taxco, en el punto conocido como Agua Bendita o La Granja, comunidad taxqueña, se localizó el cadáver de María Luisa Ortiz Arenas. La activista era miembro de la Red de Activistas Femeninas de Guerrero. Organizaciones condenan el asesinato y exigen justicia.

Tenía 42 años de edad, era vecina de Chilpancingo, y pertenecía a la red estatal de activistas feministas. 

Estuvo 4 días desaparecida, su foto circuló en las redes sociales diciendo que el viernes 02 de marzo salió de Chilpancingo hacia Taxco,

Sus familiares pedían el apoyo para localizarla, ya que él último contacto que tuvieron fue estando en Iguala, cuando se comunicó para decir que ya no tardaba en llegar a Taxco, pero nunca apareció con vida

LEER MÁS:  Promete Evelyn Salgado acabar con la venta de niñas en Guerrero

Fue localizada muerta en ese punto cercano al fundo urbano de Taxco siendo las 8:45 de anoche.

Las autoridades ministeriales al llegar a Agua Bendita dan fe del hallazgo de una fémina sin vida, qué presentaba estado de putrefacción de entre 24 y 48 horas aproximadamente.

En el lugar no se encontraron ningún indicio de arma de fuego contra la activista, sólo se le observaban marcas y golpes.

La Fiscalía del estado mexicano de Guerrero investiga bajo el protocolo de feminicidio el asesinato de la activista María Luisa Ortiz Arenas, integrante de la Red de Activistas Femeninas, informó hoy el vocero de seguridad, Roberto Álvarez Heredia.

El cuerpo de la activista, desaparecida el 2 de marzo, fue encontrado el lunes por la noche en el municipio de Taxco, cerca de la carretera que conduce al municipio de Iguala, Guerrero, e identificado este martes por familiares.

LEER MÁS:  Con fibra óptica y transmisores se logrará tener internet para todos: AMLO

En informaciones recuperadas por La Jornada, Diana Hernández, prima de la activista asesinada, “recordó que María Luisa tuvo un cambio drástico a raíz de que una ex pareja sentimental, con quien vivió en Acapulco, la golpeó “y la mandó al hospital, casi se muere.”

En el relato señala que posteror a este hecho María Luisa se integró a la lucha en defensa de la mujer “Participaba de manera altruista; recientemente, junto con otros compañeros, llevaba comida, café y pan al Hospital General de Chilpancingo”.

La prima de la activista abundó que María Luis nació en Taxco, Guerrero; hizo estudios de contaduría en la Universidad Autónoma de Guerrero y “en Chilpancingo trabajó en un bufete privado de contadores. Sin duda, lo que vivió la motivó a luchar en defensa de la mujer.”