Es emblema de los políticos corruptos en la capital del país. Desde 2006 ha controlado la delegación Álvaro Obregón y ha sido denunciado por actos de corrupción. El actual líder del PRD en la ALDF creció a la sombra de René Bejarano. Este es el perfil de Leonel Luna quien lleva la voz de Miguel Ángel Mancera a los legisladores locales. Es el creador del TUCOM (Todos Unidos Contra Morena) en la ALDF

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Regeneración, 9 de mayo de 2016. Antes de entrevistar a Leonel Luna, hay dos cosas que un reportero debe saber. En primer lugar, que es extremadamente reservado en sus declaraciones; y que nunca te va a mirar a los ojos.

Lo primero, la discreción, probablemente la aprendió al fuego de una extensa carrera política que comenzó muy joven, cuando era dirigente estudiantil, y lo llevó hasta su puesto actual: líder de la bancada perredista en la Asamblea Legislativa (ALDF) y presidente de la Comisión de Gobierno de la misma. Desde ahí se encarga no sólo de llevar la voz del Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, a los legisladores locales, también de mantener a raya a Morena, negociando con PRI y PAN.

Lo segundo, la mirada esquiva, quizás tenga una parte inconsciente y se deba a la falta de confianza con la gente que tiene que interactuar: si algo sabe, es el hecho de que en la política, los errores se pagan caros. Después de todo, tiene el ejemplo muy cercano de una caída estrepitosa: su mentor, René Bejarano, quien es líder de Izquierda Democrática Nacional (IDN), corriente perredista a la que Luna pertenecía hasta hace poco.

El Alumno de Bejarano

Existe una fotografía tomada por José Antonio López, de La Jornada, en donde se observa a Luna y Bejarano durante el consejo estatal del PRD-DF. Ambos personajes miran al suelo con la expresión muy seria y parece que cuchichean. Cuatro días después de que se tomara esta fotografía, el 25 de febrero, Luna anunciaría su separación formal de IDN y su ruptura con “el profesor”.

El distanciamiento con Bejarano no debió haber sido sencillo, fue gracias al apoyo de esta corriente que había logrado obtener sus puestos públicos más importantes: dos veces delegado de Álvaro Obregón y una vez diputado local por el distrito XVIII.

Sin embargo, desde tiempo atrás, Luna estrechaba sus relaciones con Miguel Ángel Mancera: “Desde el primer momento compartí su proyecto”, le diría al periódico Excelsior, “en 2012 fui uno de los que lo apoyó”. Y, según la propia versión de Luna, en IDN se fomentaban las diferencias –por la asignación de candidaturas– más que la unidad: “No me pareció que solo hubiera críticas sin propuestas. Llegó el momento en el que debíamos de buscar otro horizonte”.

Así que, con su salida de IDN, el nuevo horizonte llegó en forma de otra candidatura para la ALDF. Según el periodista, Adrián Rueda, Mancera le puso como condición dejar “el lastre que significa Bejarano” para poder pasar a dirigir la bancada perredista en la legislatura actual.

Ante el prospecto de poder seguir su carrera política con renovada fuerza, “el último de los bejaranistas” con territorio importante –la delegación Álvaro Obregón– rompió con su mentor y amigo, y se lanzó a la Asamblea, desde donde ha estado defendiendo las políticas del Jefe de Gobierno.

Carrera política con cargo al presupuesto

La oficina de Leonel Luna, en el sexto piso del edificio que tiene la ALDF en el Zócalo, cuenta con una terraza desde donde puede observar tanto Palacio Nacional, como el edificio del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde despacha Mancera. Entre su oficina y la del Jefe de Gobierno, ahora sólo hay media cuadra de distancia.

Treinta años atrás, el joven Luna, hijo de sindicalistas, apenas iniciado en la política como priísta, quizás jamás se hubiera imaginado estar en el centro de la tormenta que es la política de la Ciudad de México. Desde muy joven comenzó a trabajar con grupos de obreros y estudiantes. En el PRI no aguantó mucho e hizo su carrera en el PRD, al lado de Bejarano, desde donde escaló posiciones.

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Con paciencia, llegó a posicionarse en la Delegación Álvaro Obregón en 2006. Fue el jefe delegacional sucesor de Leticia Robles Colín, hermana de su esposa. Una vez ahí, se encargó de que el gobierno delegacional le rindiera frutos, pues le ha servido para posicionarse, negociar, hacerse de votos y, claro, de recursos.

Cuando se terminó su primer mandato, en 2009, saltó al curul de la diputación local, que ocupó los siguientes tres años. En la delegación se quedó Eduardo Santillán Pérez, con quien rápidamente comenzó a tener diferencias por el control de la delegación. Después en 2012, decidió no arriesgarse y regresó a la jefatura delegacional.

Hoy en día, saltó por segunda vez la diputación del distrito XVIII en la ALDF. Sin embargo, esta vez dejó a alguien de su entera confianza como delegada: María Antonieta Hidalgo es vista por muchos, como un personaje fiel al ahora poderoso Leonel Luna, quien ya lleva 10 años seguidos ocupando puestos públicos –y, al menos hasta el 2018, tiene asegurado el control de Álvaro Obregón y la Asamblea Legislativa.

Quizás desde la terraza de su oficina ya esté planeando su próximo movimiento. ¿Suspirará por la Jefatura de Gobierno? O quizás vaya tras los pasos de Héctor Serrano y anhele el control de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad.

Precavido, como es, no se atreve a definir su propio futuro político. Ante la pregunta de qué camino tomará en el 2018, da una respuesta genérica: “mi reto ahora es el trabajo legislativo”.

La pesada sombra de la corrupción

En un video que circula en redes sociales se observa una “cadena humana” de unas 20 personas descargando bolsas de un camión en un domicilio particular. Es noche cerrada y se escucha el ladrido de un perro. Unos días después de publicado el video, se dio a conocer que las bolsas eran despensas, marcadas con nombre y logotipos, que el equipo de Leonel Luna repartiría a los vecinos de Álvaro Obregón.

Lo que para otro político hubiese resultado un golpe duro en su carrera, para el “experimentado” Luna no representó nada más que “un periodicazo” de sus enemigos políticos. Inmediatamente declaró al medio que hizo la denuncia que las despensas venían de su sueldo, que no incurría en ninguna ilegalidad y que lo único que buscaba era apoyar a los vecinos, no promover su imagen. Así, desactivó lo que pudo haber sido una crisis de credibilidad.

Pero las sospechas de corrupción siguen al diputado, quien ha sido denunciado incluso por miembros de su propio partido.

El diputado Fernando Zárate, quien recientemente renunció al PRD, llegó a llamarle “cavernícola” y “corrupto” e incluso llego a pedir que Luna fuera destituido para que dejara de “destruir al partido”.

El negocio de Luna con construcciones ilegales

La mayor parte de las sospechas de corrupción que penden sobre Luna tienen que ver con las construcciones ilegales y violaciones al uso de suelo en la Delegación Álvaro Obregón. Se sospecha que el ex delegado creó una red de corrupción que le permite hacer negocios millonarios con cada permiso de construcción que expide la Delegación.

Según una denuncia pública, recogida por el diario “Basta” y realizada por Gumersindo Serral de Iturbide, trabajador de la delegación, “Leonel Luna recibe alrededor de un millón de pesos mensuales de manos del director técnico Abel González, jefe de Concursos de Obras y Contratos” y que operan en contubernio con otros funcionarios de la misma demarcación.

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La denuncia es ampliada por los representantes legales de empresas constructoras como HIR, CLASS, URBANIUM y VMDESARROLLOS, quienes acusan a funcionarios públicos de extorsión “por 400 mil pesos al mes para continuar edificando complejos habitacionales”.

Abonando a estas sospechas, el año pasado legisladores del PRI y del PAN presentaron una denuncia penal en contra de Luna por presuntos actos de corrupción en el caso de la distribución del agua a los pobladores de San Bartolo Ameyalco.

A mediados del 2015, habitantes del poblado detuvieron una obra que se realizaba en uno de sus pozos de agua para evitar que fuera desviada a Santa Fe. Leonel Luna solicitó un operativo de la fuerza pública para golpear y quitar a los pobladores que realizaban el bloqueo de la obra.

María de los Ángeles Moreno y Gabriel Gómez del Campo, los legisladores que presentaron la denuncia contra Luna, lo acusan de “no respetar el manejo de los recursos naturales del pueblo y que ahora quieren distribuir a diferentes lugares”.

Arquitecto del Todos Unidos Contra Morena

Leonel Luna sale de la reunión con la Comisión de Gobierno y rápidamente es rodeado por los reporteros que estiran su brazo para alcanzarlo con sus grabadoras. Juntos, PRD, PRI y PAN, acaban de acordar un ultimátum a Morena: si el 5 de Mayo no integran comisiones, sus 20 diputados serán sancionados y eliminados de esa parte del trabajo legislativo.

Con el dedo índice, acomoda sus anteojos Mont Blanc y dispara la pregunta que va a ser repetida una y otra vez por perredistas, priístas y panistas: “Morena tiene que pensar ¿qué es más, 20 o 46 diputados?”. Con esta pregunta, sella la alianza entre los grupos que no quieren reconocer que Morena es el grupo parlamentario con mayor número de legisladores en la Asamblea y, por lo tanto, debería tener un espacio destacado en las Comisiones de trabajo.

El creador de esta alianza entre PRD, PAN Y PRI, el “pactito por México”, como le llama Morena, es el mismo Leonel Luna. Le costó algunos meses, pero logró poner en pie una estructura que asegura la alienación de Morena de las decisiones importantes dentro del órgano legislativo. Gracias a sus negociaciones, con sus aliados logró apoderarse de las comisiones más importantes, relegando a Morena a comisiones secundarias con poco impacto en la vida legislativa de la Ciudad.

Además, logró quedarse con la presidencia de la Comisión de Gobierno por los siguientes 3 años, desechando la idea de Morena de tener una presidencia rotatoria.

Pero el fondo del conflicto no es por ver quién trabaja más, sino a quien se le asigna mayor presupuesto. A Luna, lo han acusado de recibir al mes un millón de pesos y a Jorge Romero, del PAN, medio millón. Cuando se le cuestionó esto, el panista respondió que todas son calumnias y que ahora, “hay una izquierda que ha sabido evolucionar y una izquierda que piensa que es incuestionable […] aquí venimos a construir mayorías”.

Y la mayoría está construida para oponerse a Morena. “Lo que quieren estos grupos es que las decisiones no se den en el pleno sino a través de acuerdos entre ellos”, sentencia el coordinador de los asambleístas morenistas, César Cravioto.

“Acuerdos, no debate», parecería ser la idea que está detrás de la pregunta preparada por el “pactito por México: “¿qué es más, 20 0 46?”.

En el aire se queda la pregunta del diputado de Morena, David Cervantes: “¿Y qué es más, los 20 diputados de Morena o los 17 del PRD, o los 10 del PAN o los ocho del PRI?”.

Nadie le responde.

Y Leonel Luna sigue disfrutando del presupuesto de la ciudad y de la impunidad.