#Opinión Cuauhtémoc Cárdenas, el ingeniero de la transformación

Foto: EcuRed

La izquierda mexicana y latinoamericana se encuentra de luto por el fallecimiento del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ocurrido la noche del 28 de octubre de 2026 a los 92 años. Cárdenas fue precursor del movimiento democrático que derivó en lo que hoy es la Cuarta Transformación.

La tercia que Cárdenas encabezó junto a Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez dio apertura a la democratización del sistema político mexicano, la transición partidista que acabó con 71 años de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el posicionamiento de personajes de la izquierda como Andrés Manuel López Obrador.

Si bien Cuauhtémoc Cárdenas no fue presidente de México, puso en jaque al régimen priista y desnudó los vicios de prácticas como el dedazo y la concentración del poder absoluto a través del hiperpresidencialismo representado en el titular en curso del Ejecutivo Federal.

El Frente Democrático Nacional (FDN), que Cárdenas encabezó tras romper con el PRI, fue una coalición que reunió el sentir popular de una población que deseaba un cambio de régimen tras las masacres por las represiones en 1968 y 1971, las devaluaciones del peso y la emergencia de un neoliberalismo que comenzaba a tirar el mito del “milagro mexicano”.

La coalición política integró a partidos como el PARM, PMS, PPS y PFCRN, además de diversas organizaciones sociales, obreras y campesinas. En opinión de quien redacta este texto, Cuauhtémoc Cárdenas ganó los comicios celebrados aquel 6 de julio de 1988.

Del fraude electoral que provocó la derrota del Frente Democrático Nacional devino una victoria importante para la democracia, toda vez que la «caída del sistema» informático administrado por la Secretaría de Gobernación evidenció la necesidad de quitarle la responsabilidad de las elecciones del país al gobierno federal.

Fue entonces cuando en 1990 se creó el Instituto Federal Electoral (IFE), a respuesta de la crisis política causada por las elecciones de 1988, a fin de evitar la pérdida de credibilidad en el sistema democrático nacional. No obstante, ese primer IFE no fue suficiente para garantizar una neutralidad absoluta debido a que el Poder Ejecutivo seguía al frente del organismo. Aún así, fue un parteaguas para comenzar la transformación de la vida democrática en el país.

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Cárdenas también fue fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), una fuerza política que definió gran parte de la historia política contemporánea del país. Como su iniciador fue su primer presidente nacional y su candidato a la presidencia en dos ocasiones, para después ser considerado el referente ético e ideológico del partido durante décadas.

La victoria de Cuauhtémoc Cárdenas en 1997 como primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal abrió la ventana de oportunidades para que la izquierda hiciera de la capital un bastión político. A partir de ello, la hoy Ciudad de México estuvo siempre a la vanguardia en la conquista de derechos en todo el país, pues a lo largo de casi 30 años de gobiernos progresistas se aprobaron la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, la muerte digna y voluntad anticipada, los derechos de los animales como seres sintientes, etcétera. 

Aun cuando no fue el candidato ganador, Cuauhtémoc Cárdenas influyó también en la derrota del PRI en el 2000. Su tercera campaña presidencial se vio mermada por la migración de su electorado hacia el apoyo a Vicente Fox Quesada bajo el argumento del “voto útil” para vencer a Francisco Labastida. Una vez dados los resultados a favor del panista, Cárdenas reconoció al ganador y afirmó que era el comienzo del «desmantelamiento del régimen de partido de Estado».

Con la llegada a la dirigencia del PRD de Jesús Zambrano y Jesús Ortega, mejor conocidos como “los Chuchos”, se presenció una descomposición del partido que llevó a los acercamientos con el PRI de Enrique Peña Nieto a fin de respaldarlo. Esto provocó la salida del ingeniero Cárdenas el 25 de noviembre de 2014, argumentando desacuerdos estructurales de fondo sobre la conducción del partido y la relación de figuras del partido con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Su posterior retiro de la vida política para dar la batuta a una nueva generación de la izquierda mexicana, esta vez encabezada por Andrés Manuel López Obrador, no le sentó bien al principio. No puede omitirse que entre ambos hubo desencuentros públicos del uno al otro, a pesar de ello, siempre hubo un respeto que prevaleció como parte de una relación de mentor y alumno.

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Mediante el programa Tragaluz, en 2018, Cuauhtémoc emitió críticas muy duras al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, toda vez que afirmó “No sé qué es la Cuarta Transformación, no sé cuál sea su política económica», esto en referencia a cuestionamientos por el escaso crecimiento económico en el gobierno obradorista. A ello se sumaron críticas sobre el combate a la violencia y la inseguridad, insistiendo en que era urgente buscar alternativas para obtener mejores resultados frente al crimen organizado.

Quizás Cuauhtémoc Cárdenas negaba la llegada de una Cuarta Transformación con la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, pero es incuestionable que ese triunfo democrático en 2018 fue un cambio de régimen que permitió una reconfiguración de la vida pública del país. Ese proceso no hubiera sido posible sin el propio ingeniero. 

Hoy la llamada “4T” es lo que es por las agallas de Cárdenas de hacerle frente a un todopoderoso PRI que era el partido de Estado. Sin esa confrontación que lo llevó a crear un frente democrático que luego dio origen al PRD, no estaríamos hablando actualmente de un gobierno de centroizquierda al frente de nuestro país.

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