Finiquitan Televisa y TV Azteca su polémica sociedad en Iusacell

Por Jenaro Villamil | Homozapping

11 de septiembre de 2014.-Las dos principales televisoras del país, Televisa y TV Azteca, finiquitaron su sociedad al 50 por ciento en la empresa de telefonía celular Grupo Iusacell, al revender la empresa de Emilio Azcárraga Jean su parte a su socio Ricardo Salinas Pliego a un precio de 717 millones de dólares, lo cual representó una pérdida de 320 millones de dólares para el consorcio televisivo.

Azcárraga-Salinas

La Bolsa Mexicana de Valores informó de esta transacción y aclaró que aún está sujeta a condiciones, como la aprobación del Instituto Federal de Telecomunicaciones, el organismo regulador. Televisa y TV Azteca fueron socios durante 3 años, tras la aprobación de esta polémica fusión en junio de 2012. Esta operación tuvo un costo de 1,600 millones de dólares para la empresa de Emilio Azcárraga Jean.

En su cuenta de Twitter, Ricardo Salinas Pliego oficializó la transacción con el siguiente mensaje: “El día de hoy adquirí el 100 por ciento de Iusacell. Agradezco mucho a @EAzcárraga por estos tres años de sociedad”.

El propietario de Grupo Salinas, que controla también empresas como Elektra, mineras y hasta generadores de energía eólica, anunció que “en breve anunciaremos un socio estratégico para Iusacell”.

Hasta el momento, se desconoce quién podría ser su socio, ya que Iusacell ocupa un lejano tercer lugar tras las dos grandes compañías que dominan el mercado de telefonía móvil: Telcel de América Móvil, con el 70 por ciento, y Telefónica Movistar, con el 19 por ciento.

La sociedad entre Televisa y TV Azteca fue polémica desde el principio. Originalmente, en enero de 2012 la Comisión Federal de Competencia se opuso a la fusión en Iusacell porque ambas competidoras en televisión abierta tendrían incentivos para generar “barreras de entrada” a otros competidores de triple play.

Una intensa presión de los cabilderos de ambas televisoras provocó que tanto la Comisión Federal de Telecomunicaciones como la CFC revisaran el caso y resolvieran favorablemente la fusión en junio de 2012, un mes antes de las elecciones presidenciales.

Las autoridades regulatorias les impusieron 6 condiciones, incluyendo la licitación de dos cadenas de televisión abierta, que aún está pendiente.

Antecedentes del “Divorcio”

Los signos del rompimiento de la sociedad entre Azcárraga Jean y Salinas Pliego fueron públicos desde el 30 de julio pasado. Ese día, Ricardo Salinas Pliego escribió tres mensajes en su cuenta de Twitter, inusuales para el estilo de redacción del dueño de TV Azteca en esta red social:

“Telefónica dice y desea comprar la participación de Grupo Salinas en Iusacell. No está a la venta”.

“La nueva ley nos da certidumbre y confianza para seguir creciendo”.

“Estoy muy optimista con el futuro de Iusacell. Seguiremos invirtiendo para crecer”.

Estos tres mensajes desmentían la versión que circuló en España y en los portales informativos de negocios en México sobre el avance de las negociaciones entre Telefónica y Iusacell, propiedad al 50 por ciento de Grupo Salinas y Grupo Televisa, a partir de junio de 2012 cuando se autorizó la fusión de los dos supuestos competidores en televisión abierta.

La versión circuló en el sitio El Confidencial, muy vinculado al partido gobernante en España y promotor de la expansión de Telefónica en América Latina. En efecto, la empresa informó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España que “existe un proceso de negociación, no habiéndose alcanzado ningún acuerdo al respecto”, sobre la posible compra del 50 por ciento de Grupo Salinas en Iusacell.

En otras palabras, Telefónica informó que avanzaba en una negociación con Grupo Televisa para adquirir el 50 por ciento de Iusacell y fusionar a las dos compañías de telefonía móvil en México. La fusión de Telefónica y Iusacell se aceleró como posibilidad desde el momento que América Móvil, de Carlos Slim, anunció su intención de desincorporar entre el 20 y 30 por ciento de sus activos para dejar de ser el “agente económico preponderante” y, por tanto, evitar compartir su infraestructura que le ordena la nueva ley de telecomunicaciones.

La fusión entre Telefónica y Iusacell tenía lógica en los números de mercado de la telefonía móvil, pero no en las relaciones políticas y de influencia que derivan de una operación de tal envergadura. Desplazar a TV Azteca del negocio del triple play será mucho más caro de lo que se imaginan los operadores de la alianza entre la española y Televisa.

América Móvil posee hasta ahora el 70 por ciento del mercado a través de Telcel, con poco más de 73 millones de líneas. Telefónica, su adversario más importante, apenas tiene el 19 por ciento del mercado mexicano con 19.3 millones de líneas. Y Iusacell, resultado de la fusión Grupo Salinas y Grupo Televisa, tiene el 8 por ciento del mercado, pero en una situación de pérdidas más que de ganancias. Nextel, la compañía que se alió con Televisa en la polémica Licitación 21, apenas tiene el 4 por ciento del mercado, pero en un sector de altos ingresos.

La fusión entre Iusacell y Telefónica les daría entre el 27 y 28 por ciento del mercado. Unidas, evitarían que la venta del 20 al 30 por ciento de los activos de América Móvil los desplazara como la segunda compañía más importante del mercado. Slim colocó a sus competidores en una situación de jaque mate en términos financieros y de mercado.

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