“Quieren prepararnos para aceptar que las guerras futuras serán por agua”

  • “Se trata de un discurso que nos ha penetrado durante varios años. Por eso estamos obligados a construir uno distinto. Si le quitamos al agua el valor de mercancía, no tendríamos que pensar en guerras por el agua”

  • “Debe existir una sociedad en la que prevalezca una actividad económica no capitalista, porque ese sistema no procura satisfacer las necesidades del ser humano sino las de la producción”

 

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Por Ernesto J. Navarro para RT.

 

¿Quién no ha escuchado en América Latina que las guerras del futuro serán por el control del agua? En esta región del mundo, hablar de agua, es hablar de un asunto vital y estratégico.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), asegura que el manejo y control del agua es una necesidad prioritaria para los Estados que atraviesan “un proceso acelerado de cambios sociales, económicos, políticos”.

El informe sobre la seguridad hídrica en América Latina y el Caribe, señala que garantizar la disponibilidad de agua pasa por considerar “la acción de un conjunto de fuerzas externas e internas de gran magnitud, tales como: la dinámica de los mercados globales de recursos naturales, los procesos de urbanización y de cambio climático, y los cambios demográficos y en el ingreso económico que generan una gran expansión de las clases medias”.

En resumen, agrega el informe, se trata de identificar “las áreas prioritarias en las que la seguridad hídrica constituye un elemento crítico para el desarrollo socioeconómico de la región”.

 

Cuestión de enfoques

Pero existen otras maneras de encarar este tema de repercusiones vitales para el planeta entero.

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Alejandro Hitcher, exministro de Ambiente de Venezuela y experto en el manejo de recursos hídricos, dijo en una entrevista para el medio RT que el enfoque del informe Cepal, centrado en la “seguridad”, tiene una visión limitada.

“Existen dos grandes visiones. Una de ellas es el ‘Manejo integral de los recursos hídricos’, derivado del primer foro internacional del agua (Marruecos 1997) que incluye el aseguramiento, pero que abarca al ser humano y la preservación de los ciclos hidrológicos”, explica Hitcher.

Pero es que al hablar del agua concurren además al imaginario colectivo, una serie de elementos simbólicos. Para los creyentes del catolicismo, por ejemplo, las aguas salvaron a Moisés pero también, arrasaron con la humanidad según el relato bíblico del diluvio universal. Haciendo una abstracción, el agua puede significar beneficio o destrucción.

 

Algunos datos

Con frecuencia se dice que en América Latina y el Caribe se encuentran recursos hídricos en “abundancia”, según el informe de la Cepal. Cerca del 25% de las aguas sobre el territorio, continental y subterráneas, están en esta parte del mundo.

Estima el reporte, que aunque la región representa un 6% del total poblacional mundial y su superficie el 13%, la “disponibilidad media de agua por habitante alcanza aproximadamente a 22 mil metros cúbicos al año”, mientras que a nivel mundial, “dicho valor es de sólo un poco más de 6 mil”.

Adicionalmente, el informe considera otras variables de crecimiento regional como el turismo, la agricultura, las hectáreas de riego o el uso doméstico e industrial del agua; las cuales derivan en “retos” para los estados nacionales a futuro.

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El experto venezolano opina que el informe de Cepal “insiste mucho en los riesgos (por sequía o inundación) relacionados al concepto de seguridad hídrica, pero que al final se traducen en aspectos de costos. Analizado así, convierten al agua en un recurso para que únicamente fluya el capitalismo”.

Detalló que los seres humanos, en las diferentes naciones, se aproximan al agua para aprovecharla de forma sustentable. Y para que eso se mantenga, debe existir una sociedad en la que prevalezca una actividad económica no capitalista, porque ese sistema no procura satisfacer las necesidades del ser humano sino las de la producción”.

 

Seguridad o Integralidad

Alejandro Hitcher estima que “asegurar” el aprovechamiento del recurso hídrico, depende de la disponibilidad del mismo. “Si la especie humana llegase a necesitar una disponibilidad superior al agua existente en el planeta, estaría en riesgo la especie humana o habría que sacrificar otras especies”.

El informe de la Cepal, explica el exministro venezolano, “insiste en separar el concepto del manejo integral del aseguramiento. Si el agua se aprovecha de forma integral, la seguridad estaría plenamente garantizada”, insiste.

 

Discurso de guerra

No obstante, en casi todo el mundo parece haber penetrado el discurso apocalíptico según el cual, las guerras del futuro serán por el control del agua.

“Se trata de un discurso que nos ha penetrado durante varios años. Por eso estamos obligados a construir uno distinto. Si le quitamos al agua el valor de mercancía, no tendríamos que pensar en guerras por el agua”, apunta Hitcher.

Cuando se trata de recursos naturales, indica el experto venezolano, “el capitalismo establece que hay ciertas poblaciones, del primer mundo que por su desarrollo necesitan mayor cantidad de recursos y esos países consumen, en términos per cápita, varias veces más que lo que consumen miles en el resto del planeta”.

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Es inaceptable, agrega, que se siga hablando del agotamiento de los recursos por la ambición del capital. “No podemos consumir más allá de lo que el planeta nos ofrece, sino tendríamos que buscar otro planeta que habitar”.

No es posible, puntualiza Hitcher, que el agua también sea tratada como una mercancía de la cual hay que apropiarse por la fuerza, “esa es la razón por la que se construye ese discurso donde el agua será un tema de conflicto futuro. Para eso quieren prepararnos y ese enfoque científico, centrado exclusivamente en la seguridad hídrica, nos lleva a eso”.

El agua debe ser una herramienta para la paz “y no para generar más guerras”, concluye Hitcher.

 

Vía RT.

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