Un litigio del 18 de septiembre presentado por un grupo de consumidores en el Tribunal Federal de Distrito para el Distrito Norte de California, acusó a las principales empresas que lideran la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) más avanzada, de violar las leyes antimonopolio de Estados Unidos.
Se trata de una demanda interpuesta para frenar la desaceleración del desarrollo de la IA días después de que varios actores se hubieran pronunciado por frenar los avances que apuntan por una superinteligencia capaz de acabar con la humanidad.
La parte demandante, conformada por un presunto grupo de suscriptores a nivel nacional, argumentó que sus intereses se vieron afectados por haber pagado por las suscripciones que dan acceso al uso más avanzado de la IA.
El acuerdo por la ralentización del desarrollo de la IA sucedió después de que el director de Anthropic, Dario Amodei, publicara un ensayo en el que instó a una cooperación para que toda la industria de la IA desacelere los avances y refuerce sus medidas de seguridad.
La coordinación con la propuesta de Dario Amodei sucedió el 12 de septiembre entre los directores ejecutivos de las empresas OpenAI, a cargo de Sam Altman; SpaceXAI, con Elon Musk; y el cofundador y presidente de Google DeepMind, Demis Hassabis.
Cabe señalar que el acuerdo también ocurrió después de la declaración en redes sociales del excolaborador de Open AI y Anthropic. El investigador inglés Jacob Coxon alertó de los peligros que supone para la humanidad el avance hacia una nueva superinteligencia que escape del control humano.
La preocupación sobre el rápido avance de la IA ya se había iniciado luego de que se diera a conocer que unos modelos avanzados de OpenAI escaparon de su entorno aislado y fueron capaces de hackear los sistemas de la empresa Hugging Face, lo que sentó un hecho sin precedentes. Luego de ese incidente se supo que otro sistema, pero ahora de Anthropic, habría logrado ingresar a infraestructuras reales sin autorización.
El tema sobre la amenaza que representa la IA para la humanidad por su desarrollo descontrolado ha sido tan importante que fue retomado por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y por el alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el pasado 16 de septiembre en Nueva York.
A la discusión por el control de la IA también se ha sumado el Gobierno de los Estados Unidos, después de que el presidente Donald Trump declarara que los esfuerzos por limitar la tecnología formaban parte de una presunta conspiración.
Trump desacreditó el acuerdo de los desarrolladores y aseguró que su postura los llevaría a la bancarrota. Ante ello, el presidente reveló en redes sociales que está conformando un grupo de trabajo sobre IA y que nombrará a un “zar de la IA”.
Ante las disputas sobre el desarrollo de la IA sobresale la postura de Microsoft para someter a consulta pública su Código de Conducta para el desarrollo de sus modelos de IA. Lo anterior fue dado a conocer mediante un comunicado el pasado 14 de septiembre con el propósito de que la nueva tecnología sirva a la humanidad y acelere su desarrollo.
Según la postura de Microsoft, “cualquier tecnología que no logre este propósito es un fracaso y debe de ser rechazada”.
La propuesta de Microsoft rompe el modelo elitista en el que se mueve la discusión por el control y desarrollo de la IA tomando en cuenta a las personas usuarias, lo que devuelve a la conversación la participación que deben tener estos mismos para limitar el desarrollo de los sistemas autónomos de inteligencia artificial que ponen en peligro a la humanidad.
Redacción: Nora Delgado.
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