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El Ministro de la Suprema Corte Arturo Zaldívar aceptó que es momento de hacer un balance de la institución ante la exigencia del pueblo.

 

Regeneración, 19 de septiembre de 2018.- Ante la crisis de falta de representación que se reflejó en las urnas el pasado 1 de julio, se reveló un desprestigio generalizado de las instituciones de gobierno, entre ellas el de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, consideró el ministro Arturo Zaldívar.

En unartículo publicado en Milenio, el ministro hace una reflección sobre la manera en la que se puede atender al momento histórico que estamos viviendo, sin demeritar las últimas dos décadas, en que la Suprema Corte adoptó una labor interpretativa y ha dado un contenido real y tangible a los derechos humanos.

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“Las pasadas elecciones reflejaron un profundo descontento social. Fueron reveladoras de un desprestigio generalizado de las instituciones y -tenemos que reconocerlo- mucho de ese hartazgo y de esa frustración social se dirigió expresamente al Poder Judicial de la Federación”, escribió.

“Los jueces no somos electos popularmente -ni debemos porque la imparcialidad y la objetividad de nuestra función se contrapone a la búsqueda de la aprobación de las mayorías-, pero esto no implica que debamos, como institución, hacer oídos sordos a los reclamos sociales”.

“Debemos hacer una profunda labor de autocrítica. Debemos preguntarnos por qué no hemos sido capaces de ganarnos la plana confianza d la sociedad”, indicó.

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En su texto, Zaldívar señala la importancia de atender los reclamos, reflexionar y acabar con los privilegios, la corrupción, pacificar al país y acabar con las desigualdades.

“Lo primero que estamos obligados es a diseñar políticas de austeridad reales y no simbólicas que no afecten a la función jurisdiccional”, señaló.

La segunda cosa a poner en práctica es la erradicación de la corrupción en el sistema político, que debe ser hacia dentro de la institución y hacia afuera con la aplicación enérgicamente las leyes anticorrupción.

Finalmente, Zaldívar pone énfasis en la necesidad de dar batalla contra la desigualdad y la pobreza.

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“Ha llegado el momento de dar un giro hacia la protección de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Los jueces podemos y debemos ser motor de cambio social. Los jueces podemos y debemos, con nuestras sentencias, propiciar los cambios estrucurales necesarios para tener una sociedad más justa e igualitaria.

“Los ojos de la sociedad están puestos en nosotros; es el momento de aprovechar la coyuntura y conquistar, de una vez por todas, la confianza de las mexicanas y los mexicanos en sus jueces”, concluyó.

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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