Más de 30 mil hogares y comercios en Berlín quedaron a oscuras por 31 horas. Señalan sabotaje. Sin calefacción y a oscuras en pleno invierno
Regeneración, 8 de enero de 2026.– La capital alemana vivió un regreso forzado al pasado más oscuro de su historia reciente. Berlín sufrió su mayor corte de energía desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Más de 31 horas de silencio eléctrico dejaron una herida profunda en el distrito de Köpenick. De plano, la modernidad europea se desmoronó frente a un cable cortado y un incendio provocado.
Todo empezó el martes por la tarde con un sabotaje directo a dos cables principales de alta tensión. La falla afectó a más de 30,000 hogares y dejó a 2,000 comercios en la ruina temporal.
Las calles quedaron vacías. Los semáforos se apagaron. El frío caló hondo en una población acostumbrada a la luz perpetua.
‘Grupo Volcán’: sabotaje y fuego
La mirada de los investigadores se posa sobre una organización de extrema izquierda denominada ‘Grupo Volcán’. Este colectivo ya se adjudicó la autoría del incendio que paralizó a la metrópoli europea.
No son ningunos novatos en el arte de desestabilizar la infraestructura mediante el fuego dirigido. Sus antecedentes incluyen ataques directos contra la red ferroviaria entre Düsseldorf y Duisburgo apenas el pasado agosto.
Además, este grupo ha tenido en la mira a los grandes símbolos del capitalismo tecnológico actual. Recientemente perpetraron ataques contra la gigafactoría de Tesla ubicada en las afueras de Berlín.
Los delitos bajo análisis incluyen la pertenencia a una organización terrorista y el sabotaje anticonstitucional. También enfrentan cargos por incendio provocado y perturbación del funcionamiento de empresas públicas vitales.
Para estos activistas radicales, golpear la red eléctrica es golpear el corazón del sistema económico.
Respuesta oficial y despliegue en las calles
La vida sin luz obligó a miles de familias a improvisar soluciones contra el crudo frío invernal. Ante la emergencia, el Estado desplegó un operativo masivo para intentar contener el malestar social.
Las Fuerzas Armadas alemanas colaboran activamente en la asistencia directa a los ciudadanos más afectados por el corte. Es una estampa inusual ver militares gestionando una crisis energética en plena democracia moderna.
Por su parte, la Policía mantiene desplegados a unos 300 agentes en los puntos más críticos de la ciudad. La vigilancia se concentra en los distritos de Nikolassee, Zehlendorf, Wannsee y Lichterfelde para evitar saqueos o incidentes.
Este despliegue intenta calmar los ánimos de una población que se siente desprotegida ante ataques artesanales. La fragilidad de la capital alemana ha quedado expuesta ante los ojos de todo el mundo.
El lento retorno de la luz
Tras más de un día de caos, la energía fue restablecida gradualmente hasta completarse el miércoles por la noche. Los técnicos trabajaron bajo una presión inmensa para reparar los daños causados por el fuego intencional.
No obstante, el miedo a nuevos ataques sigue flotando en el aire de Berlín. El sistema de seguridad energética demostró ser alarmantemente frágil frente a un ataque artesanal.
«La vulnerabilidad de nuestra infraestructura es inaceptable en estos tiempos», declararon funcionarios de la red eléctrica estatal.
El gobierno local ya prometió reforzar la vigilancia en puntos estratégicos de suministro. Pero la duda ya está sembrada entre los habitantes de clase media.












