Guadalupe García, mujer mazahua que busca empoderar a las niñas desde el futbol

Guadalupe busca que las niñas descubran su capacidad y digan “este cuerpo es mío y nadie lo toca si no quiero”.

Regeneración, 10 de noviembre de 2017.- Antes de encontrarse con el futbol, Guadalupe García era una trabajadora del hogar. Pero, en los últimos dos años, la mujer mazahua se convirtió en entrenadora de niñas de la misma etnia en el Estado de México.

Guadalupe dice que ayuda a las niñas para que descubran su capacidad y digan “este cuerpo es mío y nadie lo toca si no quiero”.

Con 1.55 metros de estatura y talla pequeña, Guadalupe descubrió que estar en la cancha es “un acto de rebeldía” contra la violencia de género que se vive en México y en el Edomex, donde solo en 2016 fueron asesinadas al menos 263 mujeres.

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“¡Vamos a apoyarnos todas!”, grita la entrenadora antes de iniciar el partido entre la Selección Mazahua femenina, compuesta por 25 jugadoras de entre 16 y 26 años, contra Hadas B, de una escuela privada de Toluca.

Las Hadas ganaron 4-1, pero de acuerdo con Lupita, como la llaman de cariño, lo esencial es que las chicas se empoderen en una región donde los padres de familia todavía se oponen a que sus hijas “abran las piernas” en la cancha.

Cuatro de las menores que entrena Lupita ahora gozan de becas completas de estudio, vivienda y alimentación otorgadas por diversos clubes.

Por ejemplo, Liliana González, ha llamado la atención de directivos de la Selección Nacional Femenina.

Guadalupe ahora tiene 34 años, y narró que su familia es del norte del Estado de México. Desde siempre se ha enfrentado con la violencia de género.

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“Mi madre quedó huérfana a los 11 años porque mi abuelo mató (a golpes) a mi abuela en el lugar donde guardaba el pulque” dijo.

Su papá era alcohólico y obligó a sus hermanas a casarse cuando tenían entre 14 y 15 años.

Antes de comenzar con el futbol, Lupita contó que “ya trabajaba como empleada doméstica, pero mi gusto por la lectura me permitió descubrir cosas” y entonces “me volví desobediente.

“Para mí estar en un campo de fútbol ha sido un acto de rebeldía (…). Me permitió no quedar embarazada tan chiquita, para no casarme”, dijo.

Lupita ahora está casada y tiene dos niños. Se entrega por completo a su pasión e imparte talleres obligatorios a las jugadoras para hacerlas conscientes de la violencia de género. Su club es financiado por organizaciones defensoras de derechos humanos.

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Ella estará presente en el Women’s Forum Mexico 2017, que se celebra esta semana en la capital mexicana con la ponencia ‘Amazing Women’ (Mujeres increíbles).

 

Con información de Animal Político

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