Holanda: Cinco estrategias políticas después de la crisis de Covid-19

170 académicos de Universidades de Holanda firmaron un manifiesto para replantear las políticas públicas tras el paso del coronavirus.

Foto ilustrativa. AP

Manifiesto para el desarrollo post-neoliberal: cinco estrategias políticas para Holanda después de la crisis de Covid-19

Regeneración, 22 de abril del 2020. Podemos hacer que los Países Bajos sean radicalmente más sostenibles y más justos: cinco propuestas para los Países Bajos después de Coronavirus

El Covid-19 sacude al mundo hasta sus cimientos. La pandemia ha costado e interrumpido innumerables vidas, mientras que los médicos están trabajando duro para cuidar a los enfermos y evitar una mayor propagación.

La lucha para limitar las pérdidas masivas personales y sociales merece nuestra apreciación y apoyo. Al mismo tiempo, es importante ubicar esta pandemia en un contexto histórico para evitar la repetición de errores pasados.

El hecho de que el Covid-19 haya tenido ahora importantes consecuencias económicas se debe en parte al modelo económico dominante de los últimos treinta años.

Este modelo neoliberal requiere una circulación cada vez mayor de bienes y personas, independientemente de los innumerables problemas ecológicos y la creciente desigualdad que esto causa.

Durante las últimas semanas, las debilidades de esta máquina en crecimiento han sido expuestas dolorosamente.

Estamos presenciando, entre otras cosas, grandes empresas que se toman de las manos cuando la demanda de sus bienes y servicios cae por un momento, trabajos precarios que se pierden y una presión cada vez mayor sobre los sistemas de salud que ya estaban bajo una gran presión.

Sorprendentemente, el gobierno ha calificado esas profesiones como «cruciales» que, no hace mucho tiempo, tuvieron que luchar por el reconocimiento y un mejor salario: atención médica, atención a personas mayores, transporte público y educación.

Otra debilidad del sistema actual es la conexión entre el modelo de desarrollo económico actual, la pérdida de funciones importantes del ecosistema y la biodiversidad y la posibilidad de que enfermedades como el Covid-19 se propaguen rápidamente.

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Las dramáticas consecuencias de esto podrían empeorar drásticamente si no cambiamos a otra forma de desarrollo más allá de «los negocios habituales».

La Organización Mundial de la Salud estima que 4,2 millones de personas mueren por contaminación del aire anualmente, y que se espera que los efectos del cambio climático entre 2030 y 2050 causen 250 mil muertes adicionales cada año.

Los expertos advierten que, en caso de una mayor degradación de los ecosistemas, existe una mayor probabilidad de brotes de virus nuevos y más potentes.

Todo esto requiere una acción decisiva y el comienzo de una era posterior a COVID-19 lo antes posible.

Si bien la crisis actual también ha tenido algunas consecuencias positivas, como el aumento de la acción colectiva y la solidaridad, la reducción de la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Estos cambios serán temporales y marginales si no se logra un cambio político y económico más amplio.

Por lo tanto, es importante profundizar en cómo la situación actual se puede convertir en formas de vida y desarrollo más sostenibles, justas, saludables y resistentes.

EL MANIFIESTO HOLANDÉS

Este manifiesto conciso, firmado por 170 académicos que trabajan en los Países Bajos que se ocupan de cuestiones de desarrollo internacional, presenta, en base a la investigación y el conocimiento existentes, cinco propuestas para los Países Bajos después de Corona:

1) Reemplazo del modelo de desarrollo actual dirigido al crecimiento genérico del PIB, por un modelo que distinga entre sectores que pueden crecer y necesitan inversión (los llamados sectores públicos críticos, energía limpia, educación y cuidado)

y sectores que necesitan reducirse radicalmente dada su falta fundamental de sostenibilidad o su papel en impulsar el consumo excesivo (como los sectores de petróleo, gas, minería y publicidad).

2) Desarrollo de una política económica dirigida a la redistribución, que proporcione un ingreso básico universal, integrado en una política social sólida;

un impuesto progresivo sustancial sobre la renta, el beneficio y la riqueza; semanas de trabajo más cortas y trabajo compartido;

y el reconocimiento del valor intrínseco de la asistencia sanitaria y los servicios públicos esenciales como la educación y la asistencia sanitaria.

3) Transición a la agricultura circular, basada en la conservación de la biodiversidad, la producción de alimentos sostenibles, principalmente locales, la reducción de la producción de carne y el empleo con condiciones de trabajo justas.

4) Reducción del consumo y los viajes, con una disminución radical de las formas lujosas y derrochadoras, hacia formas necesarias, sostenibles y significativas de consumo.

5) Cancelación de la deuda, principalmente a empleados, trabajadores por cuenta propia y empresarios en PYMES, pero también a países en desarrollo

(a cargo tanto de los países más ricos como de organizaciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial).

Como científicos y ciudadanos comprometidos, estamos convencidos de que estos pasos contribuirán a sociedades más sostenibles e igualitarias;

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sociedades que son más resistentes a los choques y pandemias que se avecinan.

En lo que a nosotros respecta, la pregunta ya no es si debemos tomar estos pasos, sino cómo lo haremos.

No podemos ignorar el hecho de que esta crisis está afectando a algunas personas más que a otras.

Pero podemos hacer justicia a los grupos más gravemente afectados mediante la implementación de reformas de políticas que harán que las crisis futuras sean menos difíciles para estos grupos, y para todos nosotros, y generen menos miedo, o incluso eviten otra crisis.

Instamos encarecidamente a los políticos, a los responsables políticos y a nuestros conciudadanos a que ayuden a lograr esta transición.

Firman 170 académicos de Universidades holandesas.