El autor de García Luna, El señor de la muerte cuenta un episodio que sería de risa si no fuera porque hubo miles de encarcelados

Regeneración, 7 de octubre, 2020. Genaro García Luna ya la conocía desde su época en el Cisen. Se trata de «la ouija maldita» o «ouija del demonio«; el detector de drogas a través de ondas cerebrales, ondas electromagnéticas del cerebro. «Eso me causaría risa si no fuera por lo peligroso que fue y porque miles de personas fueron encarceladas por eso. La verdad es que sería un capítulo de risa».

Así describió uno de los fiascos más graves y ridículos del sexenio de Felipe Calderón el periodista Francisco Cruz, autor de ‘García Luna, El señor de la muerte‘, libro editado por Planeta sobre el secretario de Seguridad Pública.

En la entrevista exclusiva para Regeneración, Cruz explica que el capítulo de la ouija maldita; «otro capítulo conocido desconocido de la vida de Calderón y García Luna»; inició en 2007, apenas iniciando la llamada Guerra contra el narco.

¿Qué es «la ouija maldita»?

El nombre de «la ouija maldita» es GT200, un aparato que se vendía como un «detector molecular de drogas ilegales, explosivos y cuerpos humanos«; creado por la empresa británica Global Technical Ltd.

Sin embargo, el GT200 no desempeña absolutamente ninguna función. Es sólo un trozo de plástico hueco, sin componentes electrónicos, con una antena retráctil de metal en la punta. Las tarjetas que supuestamente sirven para detectar materiales ilícitos ni siquiera tienen un chip dentro, son simples trozos de cartón. El fiasco de estos aparatos es tal, que se obtendría exactamente el mismo resultado usando, como su apodo lo indica, una tabla ouija. Eso sí: la «capacitación» para aprender a usarlo es de ocho días. Viene además en maletas repletas de parafernalia pseudocientífica con el fin de dar un efecto en vez de resultados.

De hecho, Gary Bolton, dueño de esa empresa, fue condenado en Londres a siete años de prisión por fraude, pero hasta 2013, cuando el daño a México ya estaba hecho.

Un engaño de 50 millones de dólares

Tan sólo por ese engaño de millones de dólares, señala Cruz, «Felipe Calderón y García Luna, además de algunos militares de alto rango, debieron haber sido enjuiciados y encarcelados».

Calderón y García Luna gastaron en estos pedazos de plástico inservibles «nada más 50 millones de dólares».

Primero fue la Defensa Nacional que ordenó la compra de al menos 700 unidades de este producto, comienza Cruz; «luego el número subiría a 963».

«A través de los distribuidores de Gary Bolton en México, los ordenarían también la Marina Armada, la PGR (hoy Fiscalía) y los gobiernos de los estados de México, Morelos, Guanajuato, Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Colima, Campeche, San Luis Potosí, Sinaloa, Chihuahua, Hidalgo y la Ciudad de México.

«Luego se filtraría que el Gobierno federal y los estatales, Pemex y el ISSSTE habían gastado cerca de 50 millones de dólares que nadie notó porque se ocultaron en las partidas de esta compra».

El Estado Mayor Presidencial de Calderón empezó entonces a ocultar la información y a afirmar que su personal «experto en explosivos» había probado los aparatos.

El gobierno federal reconoció haber comprado al menos mil 112 unidades del GT200. Cada uno había costado desde 290 mil hasta 450 mil pesos. Sin embargo, algunos gobiernos estatales llegaron a pagar hasta 800 mil pesos por unidad; mientras el costo de producción, por cada uno, no superaba los 20 dólares.

«Después se enteraron que no servían, bueno nos enteramos todos que no servían», y los ‘aparatos’ fueron destruidos; «pero nunca aparecieron los 50 millones de dólares», explicó Cruz.

Miles de detenciones arbitrarias por un pedazo de plástico

Lo más grave de todo es que se hicieron detenciones arbitrarias guiadas por un pedazo de plástico:

«En México, los detectores moleculares se han utilizado para detener y encarcelar ilegalmente a miles de personas que podrían ser falsos cargos relacionados con el narcotráfico y el tráfico de armas: […] más de cinco mil personas han sido detenidas con base en la «prueba» del detector molecular, a pesar de que no hay otra evidencia que respalde los cargos; mil 980 permanecen bajo custodia y 625 casos de condenas a prisiones federales han involucrado a los detectores».

«Sólo por ese capítulo, sólo por esa compra, Calderón y García Luna debían estar en la cárcel con algunos militares y con algún secretario de Marina», afirma el también autor de ‘Los juniors del poder‘ (2014).

«Sólo por esos 50 millones de dólares, porque nos vieron la cara abiertamente a todos, y encarcelaron a miles de personas y mataron a otras por esa ouija; la ouija infernal, le llamaba el ejército, la ouija maldita», expresó Cruz.

«Eso me sigue impresionando, es una locura», reconoce el periodista; «es un capítulo conocido desconocido de la vida de Calderón y de García Luna. Juntos son el espejo uno del otro».

Otras entregas de la entrevista con Francisco Cruz

En la primera entrega de su entrevista exclusiva para Regeneración, Francisco Cruz repasa rápidamente la trayectoria de Genaro García Luna para explicar cómo es que un ingeniero mecánico logra llegar al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen):

‘Calderón, desesperado y con razón’; entrevista exclusiva con el autor de ‘García Luna, El señor de la muerte’