Por Melissa Cornejo

RegeneraciónMx.- La noche del 26 de septiembre de 2014 nos marcó para siempre con la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa. Desde entonces, se emprendió un largo camino siguiendo la pista de la verdad, reconstruyendo los hechos y exigiendo justicia: siempre con el dolor, la dignidad y la valentía de los padres de los normalistas al frente.

En los últimos siete años se han desarticulado versiones a modo y gracias a eso se ha logrado trascender y derrumbar la mal llamada ‘’verdad histórica’’ del entonces titular de la extinta Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam. Del mismo modo, y a pesar de seguir en busca de la verdad, podemos ver el contraste entre la administración pasada y la actual: pasamos de funcionarios públicos que buscaron ponerle precio a la lucha y la dignidad de los padres de los normalistas y entorpecieron las investigaciones hasta el cansancio, a funcionarios públicos sensibles y comprometidos con la búsqueda de la verdad y la justicia.

Hace un par de años y por estas mismas fechas, durante una visita a Iguala, tuve la oportunidad de platicar con un profesor sobre el impacto que este crimen de Estado había tenido en la localidad. En algún momento, el docente me pidió que lo acompañara a la ventana del segundo piso donde nos encontrábamos. “Mira, me dijo, por aquel cerro está el basurero de Cocula. ¿Notas lo verde que está todo? Aquí no pudo haber ningún gran fuego. Nos están mintiendo”.

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El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha reunido en diversas ocasiones con los padres de los normalistas y se ha comprometido a esclarecer los hechos y terminar con la impunidad en este caso. Como prueba de ello —y citando sólo los siguientes ejemplos por hacer la lista finita—, en los primeros tres años de su administración firmó el decreto para crear la Comisión de Investigación para la Verdad y la Justicia del Caso Iguala, instaló la Comisión presidencial para la verdad y el acceso a la justicia en el Caso Ayotzinapa y, tan sólo hace unos días, informó que envió una carta al primer ministro de Israel para solicitar la extradición de Tomás Zerón Lucio.

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Los padres de los normalistas aseguraron que con el presidente actual sintieron esperanza por primera vez en años, y que a pesar de que los avances en la investigación son lentos, confían en que el Presidente no les fallará. Y es que, gracias a la psicología y a la tanatología, sabemos que los familiares de personas desaparecidas sufren una pérdida ambigua que les hace más difícil, por no decir imposible, elaborar un duelo común y viven un duelo suspendido que les hace cargar el dolor por años al no tener un cuerpo al cual llorarle.

A siete años de esa madrugada en la que comenzó el interminable pase de lista, seguimos preguntando dónde están y por qué se los llevaron. Dijeron que los normalistas fueron incinerados, pero la única verdad es que esa noche los grabaron a fuego en nuestros corazones.

* Escritora y analista política, es columnista de Regeneración y panelista en el programa Los Datos Duros.

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