Las redes sociales y los de siempre explotaron de una forma espectacular, como si se tratara de un relojcito, al darse a conocer esta portada del medio inglés.

Por: Enrique Legorreta

A solo 10 días de la elección intermedia, la desesperación por el impacto que el movimiento del presidente López Obrador está haciendo en México ha logrado tanto que la revista inglesa, “The Economist”, publicó un artículo en contra del mandatario mexicano.

Lleno de lugares comunes, la revista despotrica en contra del presidente y de manera descarada, lo que intentaría es incidir en el voto de los mexicanos y así sumarse en este llamado movimiento antiLópez Obrador.

Este hecho se da de manera inédita en un terreno peligroso para las naciones independientes, The Economist busca colocarse como un ente opositor y no un medio de comunicación que busca contar su verdad.

El párrafo al cual debemos de poner mucho ojo es con el que cierran su editorial y, que básicamente suplican, exigen a los Estados Unidos intervengan en México. ¿De ese tamaño es el miedo al cambio? Sí, lo es.

El texto dice:

“Estados Unidos necesita poner atención. A Donald Trump no le interesó la democracia en México. El presidente Joe Biden debe dejar claro que a él sí. Pero, debe tener mucho tacto. Los mexicanos son comprensiblemente alérgicos respecto a las presiones de su gigantesco vecino. Pero, Estados Unidos no debe cerrar los ojos respecto al sigiloso autoritarismo de su patio trasero. De la misma manera que envía vacunas incondicionalmente, Biden debe enviar también discretas advertencias”.

Esta es sin duda una señal clara que los poderes fácticos en el extranjero buscan imponer su ideología en los sitios que no le son favorables a sus intereses y de una manera clasista -y si me permiten, racista- llaman a la intervención extranjera.

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Para varios, o tal vez pocos, es del conocimiento que The Economist es un medio de corte neoliberal, ya que está dirigido hacia las élites económicas globales. Esto significa mucho ya que el presidente López Obrador ha expresado, desde el día uno de su mandato, que el tiempo del neoliberalismo en México terminó.

No debe de sorprendernos su clara cara de este medio inglés, desde hace mucho tiempo tienen una ofensiva marcada contra los gobiernos que no son de su simpatía, desde los denominados potencias como China, hasta naciones como Bolivia y Venezuela, los países que han visto una constante ola de editoriales en la misma sintonía.

Y para entender más claro el cómo es que la ofensiva está liberada, solo basta revisar lo dicho por la revista, artículo cargado de adjetivos contra el presidente señalando que divide a México entre el «pueblo que lo apoya y las élites corruptas”.

¿Por qué los medios tradicionales no se encargan de decir los puntos graves de esa editorial? Fácil, la mayoría está de acuerdo -muy a su pesar- de que el cambio y transición que vive el país no les conviene a sus intereses.

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Otro punto particular es el llamado a los mexicanos a no votar “por el partido del presidente” ya que de esta forma pararán sus intenciones de controlar todo. ¿De verdad les impone tanto la transformación de México que tienen que lanzar una ofensiva de este tamaño? Todo indica que sí.

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No cabe duda que el injerencismo de The Economist radica en esos dos puntos; llamar al voto por los partidos de la oposición y sobre todo, muy muy escandaloso, que los Estados Unidos intervengan en el país.

Yo que el escritor y odiador número uno de AMLO, Enrique Krauze, pondría una demanda contra la revista ya que él fue el primero en decirle mesías al presidente AMLO. Yo creo que no lo hará, hasta parece que él redactó el texto… ¿Se imaginan?

El poder de la transformación sigue estando en una sola entidad, el pueblo de México que aún confía en que se puede lograr, sino me creen, ahí están las encuestas en los medios tradicionales. El 6 de junio está por llegar.