Vecinos de la Miguel Hidalgo se suman a otras iniciativas ciudadanas contra la invasión inmobiliaria.

 

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Regeneración 12 de mayo de 2016.- Un grupo de vecinos llamados Rescate de Barrancas del Poniente de la Ciudad, al que pertenecen colonos de la Miguel Hidalgo, advirtió que defenderá los caminos de agua ante la inactividad de las autoridades y la voracidad de los inmobiliarios.

Respaldados en el derecho constitucional de tener acceso a un ambiente sano y ante la necesidad de hacer frente a la corrupción de privados y gobierno quienes han sido incapaces de regular el uso de suelo y proteger el medio ambiente.

En un pronunciamiento, los habitantes del lugar dijeron que llama particularmente la atención “la falta de responsabilidad de la Comisión Nacional del Agua que ha abandonado las obligaciones que le señala la Ley de aguas nacionales en cuanto a la gestión de los ríos urbanos, dejándolos caer en una infraestructura obsoleta que debiera prevenir a la ciudad de inundaciones y favorecer la infiltración de agua potable al acuífero, del que depende el 60 por ciento del agua que consume la megalópolis”.

El grupo acotó que las batallas se libran en los juzgados de distrito, “en donde el derecho colectivo a un medio ambiente sano sucumbe, pues, los jueces muestran su flaqueza a la hora de deliberar los cambios de uso de suelo, como lo demostró el conocido caso Apalaches 525 en el Bosque de Chapultepec”.

Añaden que el cuidado de las barrancas por los ciudadanos comienza por la denuncia de la violación de uso de suelo ante la Procuraduría Ambiental, donde actualmente se acumulan cientos, como la de la barranca de Bezares, donde los vecinos han documentado por décadas cada una de las irregularidades, sin que se haya amonestado a uno sólo de los condominios erigidos ilegalmente.

Indicaron que hay algunos casos de éxito vecinal, como el de la Asamblea Pueblo de Tetelpan Unido contra el proyecto que los vecinos ya le llaman el Dubai del Desierto de los Leones y que de concluirse destruiría la barranca La Malinche, en la delegación Álvaro Obregón.

Sin embargo, ante la defensa ciudadana de los espacios verdes “contrasta la pasividad de las delegaciones políticas que debieran hacer valer sus programas de desarrollo urbano o el plan parcial sea el caso”. Llama también la atención, añaden, la indiferencia de las autoridades ambientales a la obligación que les marca la ley ambiental de protección a la tierra para vigilar estas zonas.

En la Ciudad de México existen mil 500 hectáreas que conforman el Sistema de Barrancas urbanas del Distrito Federal, que además de servicios ambientales, proporcionan servicios sociales al ser espacios de convivencia, recreación y deporte.

Estos caminos de agua tienen un valor fundamental ya que forman parte del reservorio para especies nativas de flora y fauna silvestre, además de que retienen partículas suspendidas, fijan dióxido de carbono, captan agua para la recarga de los acuíferos y ayudan a regular el ciclo hidrológico y atmosférico.

Vía La Jornada