Un día como hoy, nació Gilberto Bosques el Schindler mexicano

Gilberto Bosques el gran negociador por la libertad

Un día como hoy, hace 123 años nació en Chiautla de Tapia, Puebla, el gran cónsul mexicano Gilberto Bosques Saldívar.

Gilberto Bosques

20 de julio del 2015.-Bosques Saldívar fue un gran humanista y héroe mexicano, que salvó la vida a cientos de judíos y antifascistas y, sobre todo, a miles de exiliados españoles que huyendo del franquismo se toparon con la Francia sometida al dictado de Hitler. El cónsul mexicano Gilberto Bosques, dominó con las eficaces armas de la diplomacia a los nazis.

Bosques libró de la persecución alemana, a miles de personas, que pudieron contar con el cobijo del gobierno mexicano de Lázaro Cárdenas, gracias a las gestiones de su cónsul entre 1939 y 1942.

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Gilberto Bosques vivió el final de la guerra, durante un año y tres meses, preso en Bad Godesberg (Alemania) junto a su esposa, María Luis Manjarrez, y sus tres hijos Gilberto, Laura y Teresa.

Miles de republicanos españoles encontraron en las puertas del castillo Reynarde, convertido por Bosques en un lugar de refugio, su única opción de supervivencia en una Europa convulsa, antes de embarcarse hacía México.

Gilberto Bosques (1892-1995) fue nombrado por el presidente Lázaro Cárdenas cónsul general en Francia en 1939. Desembarcó en el país en enero de ese año a bordo de un transatlántico de nombre Normandía.

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La misión encomendada por el presidente Cárdenas, fue ayudar a los republicanos españoles tras la guerra civil. Aunque la intempestiva ocupación alemana le obligó a dejar París y trasladar el consulado a Marsella, zona dominada por el gobierno colaboracionista del mariscal Philippe Pétain.

En Marsella, con unas oficinas estrechamente vigiladas por la Gestapo, desplegó todo su oficio diplomático para lograr el rescate de 40 mil perseguidos, según se estima extraoficialmente, por la desaparición de miles de expedientes. Incluso Bosques tuvo que eliminar muchos documentos para que no cayeran en manos de los nazis.

La avalancha de refugiados, muchos de ellos confinados en campos de concentración en Francia, era tan grande que Bosques llegó a habilitar dos castillos para organizar el exilio: el de Reynarde para hombres y el de Montgrand para mujeres y niños. En ellos habitaría su propia familia.

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La grandeza humanitaria y el valor de Bosques, queda de testimonio al acompañar, incluso a algunos refugiados hasta los barcos para evitar su detención. El presidente Cárdenas ofreció a todos los refugiados de Bosques la opción de nacionalizarse mexicanos.

Bosques instituyó en Marsella, con abogados españoles y franceses, una oficina jurídica. Franco exigía a Francia la extradición de los republicanos más notables y Bosques le plantó cara siempre desde el camino del derecho. Ni siquiera el gobierno francés, permitió tales extradiciones sin mandato judicial



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