El escándalo del ministro de Cultura de Alemania por presión política en la Berlinale se acentúa con una nueva acción de censura a librerías
Regeneración, 11 de marzo 2026– Wolfram Weimer, ministro de Cultura de Alemania y miembro de la Unión Cristianodemócrata (CDU), canceló el Premio Nacional a los Libreros Alemanes tras «identificar» a librerías independientes nominadas, que crees son sospechosas de activismo.

Vínculos caducos
A una de las librerías se le relaciona con un vínculo remoto con la Fracción del Ejército Rojo (RAF), un grupo armado anticapitalista disuelto hace más de 30 años.
En otra librería, se encontraron algunas pintadas en su fachada contra la policía, las cuales el diario ‘Süddeutsche Zeitung’ señala que tampoco eran recientes.
La decisión de Weimer de acudir a la vigilancia para justificar decisiones políticas generó críticas en el sector cultural.
La anticipación de que se suprimiera la ceremonia de entrega de estos premios, programada para el 19 de marzo en la Feria del Libro de Leipzig, ha causado sorpresa.

Queja
La Federación Europea e Internacional de Libreros ha presentado una queja, mientras que el jurado del premio se ha desmarcado de la resolución del ministro.
El Premio a los Libreros, que otorga cantidades que oscilan entre 7. 000 y 25. 000 euros, se distribuye en diferentes categorías entre 118 librerías.
El jurado independiente es el encargado de elegir a los nominados, entre los cuales Weimer «identificó» a estos locales de orientación izquierdista.
La conmoción en torno a esta decisión sigue a la movilización del mundo del cine, tanto nacional como internacional.
Se manifiestan en contra de las presiones que Weimer ejerció sobre la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle.

Berlinale
El festival de cine de Berlín, que se desarrolló el mes pasado, estuvo lleno de controversias políticas desde el inicio hasta el final.
En un principio, se acusó a la Berlinale de «silenciar el genocidio de Gaza» por alinearse con la política del gobierno alemán que apoya a Israel incondicionalmente.
En los medios alemanes se recuerda que el propio Weimer, quien lleva menos de un año en el cargo, tiene un historial manchado.
A finales del año anterior, se revelaron sus conexiones con un grupo de medios que lleva su apellido y que organiza eventos con políticos de alto perfil.
El grupo recibe considerables subsidios públicos. Si bien el ministro está formalmente desvinculado de las estructuras del grupo, su apellido sigue presente.










