Aunque se acreditó la violencia política contra la candidata María Rojo de Morena, no se otorgó la anulación de la elección porque la Sala Superior determinó que no se podía determinar injerencia de la violencia.

 

Fotografía de Fabiola Rocha

Por Fabiola Rocha

Regeneración, 16 de octubre de 2018.- La sentencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en el caso de María Rojo, con la que le regresaron la Alcaldía de Coyoacán a Manuel Negrete pese a la anulación por violencia política, es preocupante, indicó la Consejera Electoral, Dania Paola Ravel Cuevas.

En el marco del encuentro Mujeres Al Poder: Y Después de la Paridad ¿Qué Sigue?, organizado por el instituto de Liderazgo Simone Beauvoir (ILSB), la Consejera consideró son absurdos los criterios de comprobación de violencia que se requieren para anular la elección.

“(En el caso de) la alcaldía de Coyoacán, en donde se acreditó que existió violencia política en razón de género en contra de la candidata y la Sala Superior, lo que dijo en ese caso fue: ‘no bueno, lo que pasa es que realmente no podemos determinar que la trascendencia de la violencia hizo que hubiera una injerencia en el proceso electoral, y además la diferencia entre el primer y el segundo lugar es muy grande de 11 puntos porcentuales, entonces no puede haber determinancia’. Y a mí me preocupa mucho ese criterio, porque entonces, qué quiere decir, que si hay una diferencia de 20 puntos porcentuales entre el primer y el segundo lugar, ¿no importa que hayan matado a la candidata? No, no importa, porque realmente eso no tuvo injerencia en el proceso electoral”, dijo.

La Sala Superior no consideró que se podía vincular al candidato del PRD y su equipo en la repartición de material violento contra Rojo, porque no se les había visto pegando o repartiendo fotografías a ellos mismos.

“Otra de las cosas que dice la sentencia es: ‘no, bueno, es que no tenemos ningún indicio que alguno de los contrincantes haya sido quien haya cometido esta violencia’”, satirizó Ravel.

“Si van a hacer eso, lo van a hacer de manera subrepticia, o como dijera un clásico: ‘Los estamos acusando de violentos, no de tontos’. Obviamente no lo van a hacer ellos directamente. No podemos poner ese nivel de exigencia de pruebas, no podemos esperar que si hay expresiones denostativas en contra de la candidata, sea el propio candidato o sus más allegados quienes las digan en conferencia de prensa. Eso no va a ocurrir, tenemos que repensar cómo vamos a valorar la violencia política contra la violencia de género, cuando esté acreditada, como en este caso”.

Recordemos que en el caso de la violencia contra María Rojo, se repartían fotografías suyas, en películas donde se desempeñaba como actriz, para denostar a su persona, en la demarcación.

“Se repartían fotografías de ella, de su trabajo como actriz, en diversas películas para tratar de poner en tela de juicio su honorabilidad y que, por lo tanto, la gente no votara por ella. Se decía que era amante de algún actor político, etcétera, entonces, ¿qué era lo que estaba esperando la Sala Superior? ¿ver a algún candidato pegando las fotografías? ‘Ah, lo cachamos infraganti, entonces sí, no cabe duda’”, detalló Ravel.

Durante el encuentro, Ravel junto con otras cinco panelistas, dialogaron sobre los pasos a seguir para hacer efectiva la paridad de género en el Congreso, por primera vez alcanzado.

Las panelistas fueron: Candelaria Rodríguez, integrante de la Red Chiapas por la Paridad Efectiva (Repare); Larisa Ortiz Quintero, próxima secretaria de Pueblos Indígenas de la Ciudad de México; Susana Ochoa, excandidata al Congreso de Jalisco por el Distrito 10 y fundadora de Wikipolítica; y Samantha Gómez, primera mujer transexual al frente de una coordinación nacional política en Latinoamérica; moderadas por Ximena Andión, directora del ILSB.