Estudiantes, madres, padres y catedráticos rugieron con fuerza contra la violencia en la UNAM

Durante la marcha en Ciudad Universitaria de la UNAM, varios padres de familia y catedráticos, se unieron a sus hijos para apoyarlos y cuidarlos.

 

Por Fabiola Rocha @fabioaromo
Regeneración, 5 de septiembre de 2018.- Padres y madres de familia de estudiantes de diferentes escuelas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) salieron de sus casas y se unieron a la protesta en reclamo por la expulsión de porros, democratización de la universidad y más seguridad. Demandas promovidas por sus hijos.
Entre las 30 mil personas que participaron en la marcha, según estimaciones del Gobierno de la Ciudad de México, varios de ellos eran progenitores que ante las agresiones a los estudiantes del CCH Azcapotzalco, tomaron responsabilidad y se unieron. Así lo compartieron Rubén y Susana González, padres de un par de universitarias, una estudiante de la Prepa 5 y otra de la Facultad de Filosofía y Letras.
“Yo creo que es momento de que nos unamos con los estudiantes, todos los padres de familia deberíamos estar aquí apoyando a nuestros hijos y a ver si las autoridades hacen algo. Hay mucha inseguridad, no nada más aquí dentro de la Universidad, en todos lados, rumbo de la prepa cinco, hacia los diferentes rumbos que toman los estudiantes hay mucho robo y no es justo, tiene que cambiar, México, nosotros tenemos que cambiar”, comentó Susana González.
“Aquí debe de participar también, porque son trabajadores que están dando un servicio, tienen que vigilar, dar seguridad a los estudiantes, no pueden estar nada más atados de manos porque la autoridad no los deja, aquí hay que ver por qué no participan”.
En tanto, Rubén González, indicó la importancia de la actuación de Vigilancia UNAM en la conservación de la autonomía universitaria.
“La universidad debe de estar preparada para este tipo de eventos, este tipo de conflictos, porque si quiere conservar su autonomía y que no ingresen las fuerzas de seguridad pública, pues debe tener la capacidad para intervenir y evitar este tipo de enfrentamientos”, dijo
“Los estudiantes, pues nada más hacen su marcha de manera pacífica, pero si hay grupos golpistas, alguien tiene que intervenir, porque no puede no puede suceder esto, porque finalmente, hay que ver quiénes los están financiando, de dónde provienen esos grupos y qué intereses tienen”.

Por otro lado, la catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras, Marisa Belausteguigoitia, indicó la importancia de unirse a sus estudiantes, la importancia de la marcha como una manera de trascender la teoría y también para ir dibujando una manera de tomar por las riendas la necesidad de seguridad al interior de la Máxima Casa de Estudios.
Comentó que los cursos que da en la Universidad, tienen que ver con la “forma de participación, de generación de colectivos” para enfrentar problemáticas como la desaparición forzada, y violencia, por lo que era más efectivo ir a la marcha que quedarse a estudiar en el salón de clases.
“Teníamos clase hoy, entonces estamos en paro, íbamos a estudiar a Rita Laura Segato y las razones de los feminicidios, cómo el feminicidio tiene que ver con una falla estatal o a veces con la colusión del Estado con el crimen, tiene que ver con una falla del acceso a la justicia y toda una serie de asuntos que hacen que las mujeres asesinadas, que haya una impunidad enorme, entonces, parece interesantísimo, en vez de revisar a Rita Laura Segato en teoría, que estemos aquí, analizando la violencia tan grande que nos está tocando en la Universidad, la violencia a estudiantes, la violencia a mujeres”, dijo.
En la entrevista, la catedrática especializada en género consideró que la violencia al interior de Ciudad Universitaria debe atenderse más específicamente, quizá con la creación de una policía interna.
“La primera decisión es qué vamos a hacer, si vamos a hacer una policía comunitaria, si vamos a decidir que vamos a tener una policía que sólo sea de defensa, pero tenemos que tener esa discusión”, consideró.
“La primera discusión es qué hacemos para la seguridad, sin dejar de ser universitarios, que no vaya en contra de nuestros principios”.

El enorme río de gente se empezó a conformar desde antes de las 13:00 horas, en las inmediaciones de la Facultad de Ciencias Políticas, pero desde el metro de la línea 3, cientos de contingentes se movilizaron cantando porras y consignas.
La anfitriona Ciencias Políticas, dio el paso a la agraviada población del CCH Azcapotzalco, y siguieron las escuelas preparatorias y CCHs.
Para las 13:00 horas, las Facultades de Estudios Superiores de Aragón, Zaragoza, Cuautitlán, Iztacala y Acatlán, todavía se congregaban en el metro para llegar juntos.
Igualmente, decenas de facultades participaron en el llamado: Medicina, Economía, Derecho, Ciencias Políticas, Ingeniería, Filosofía y Letras, Arquitectura, Ciencias, Contaduría y Administración, Psicología, el CUEC, Escuela de Trabajo Social, de Enfermería, entre otras.
También se sumaron contingentes del Politécnico y la Universidad Autónoma Metropolitana, que hasta el momento no deciden si van a paro o no.
Fue una fiesta. Una que ningún porro puede acallar. La manifestación masiva de estudiantes que repudiaban las pintas y pedían silencio para escuchar a los agraviados, confirmaron lo que las urnas gritaron el 1 de julio: México está en sus jóvenes y ellos demandan justicia.