Nacido como Farrok Bulsara, el vocalista de Queen falleció un 24 de noviembre de 1991 por complicaciones derivadas del VIH que contrajo cinco años antes; un personaje de mente irreverente que habría querido hablar con María Antonieta de joyas y otras cosas…


Por Martha Rojas

RegeneraciónMX.- Hace algunas décadas, cuando no tenía idea de quién era Queen o de quién había sido Freddie Mercury escuché una entrevista de la BBC en la que una osada reportera les preguntaba a cada uno de los cuatro integrantes de la banda «Si pudieran regresar en el tiempo ¿con qué personaje de la historia les gustaría hablar?» Roger Taylor, Joe Deacon y Brian May ofrecieron las clásicas respuestas. Por supuesto les hubiese gustado hablar con William Burroughs o con Winston Churchil, pero Freddie, ese hombre de aparatosos rasgos físicos y personalidad extravagante respondió, «con María Antonieta».

Entonces su interlocutora dijo:

«- ¿Y de qué hablarían?

-De joyas, respondió él»

Algunos años después, tras haber escuchado los discos de Queen y de haberme conmovido con una muy genuina interpretación de Ramie Malek, puedo concluir que aquella respuesta es por mucho la que mejor definía el cínico genio de un hombre peculiar, de esos que nacen cada tantos años y cuyo nombre queda indeleble en la Historia por motivos que están fuera de nuestra comprensión.

Un día como este, 24 de noviembre, pero de hace 30 años, Freddie Mercury falleció a causa de una neumonía, complicada por el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) que había desarrollado meses atrás, una situación que precisamente hizo pública un día antes de su muerte, agregando ese tono místico al epitafio del genio irreverente, que había creado tras de sí.

LEER MÁS:  Acompañemos al presidente; convocan en redes al tercer informe de AMLO

Pero quizá, y sólo quizá, las fiestas, la promiscuidad y la creatividad inagotable que emanaban de su persona eran la máscara de un hombre en realidad tímido y retraído.

MÚSICA, DIVERSIDAD Y UN TRISTE FINAL

Freddie Mercury nació en Zanzíbar, actual Tanzania, como Farrok Bulsara el 5 de septiembre de 1946, en el seno de una familia parsi, cuyos orígenes se remontaban hasta el oeste de la India.

Pronto fue educado en las estructuras inglesas y su talento musical fue reconocido y alentado por sus profesores. A los 18 años se trasladó completamente a Inglaterra y para los años 60, ya formaba parte de la escena musical underground de la ciudad, con bandas que nadie llegó a escuchar jamás.

En 1970, Mercury había logrado reclutar a un baterista  y a dos hombres como guitarristas, así que un año después nacía Queen, con todas las connotaciones que pudieron achacársele. En ese entonces Freddie ya vivía con quien fue su amiga hasta el último día de su vida Mary Austin, pero sus inclinaciones sexuales terminaron por manifestarse en una portada que realizó para Play The Game, en la que apareció con un arquetípico bigote, que coincidía con los empleados por homosexuales de San Francisco al estilo Castro Clon.

Pese a las críticas y el rechazo de sus seguidores en Estados Unidos, que incluso arrojaron rastrillos  para que se afeitara, Freddie no dejó de cosechar éxitos. Para 1973, el lanzamiento de Queen II había asegurado su lugar en el Olimpo.

LEER MÁS:  Acompañemos al presidente; convocan en redes al tercer informe de AMLO

La aceptación total de sus preferencias se produjo en plenos años 80 y dotó a la banda de canciones potentes, complejas e inteligentes, pero también de una carga publicitaria que al interior de la banda se volvía insostenible.

La lucha de egos, el deseo de Mercury por iniciar una carrera en solitario y la desenfrenada diversión, marcaron la sentencia definitiva. Oficialmente nunca dejaron de ser una banda, lo que los unía era mucho dinero y una fraternal amistad que los integrantes supieron llevar hasta la muerte del vocalista.

Ese momento marcaría el ascenso de la vida personal de Freddie quien comenzó a componer en solitario, dejando claro con “Living On My Own”, que lo suyo era vivir para él. El video de la canción homónima, parte de Bad Guy, su primer disco como solista, fue rodado con una cámara 35 mm, durante su legendaria fiesta por su 39 cumpleaños celebrada en Munich en 1985. El clip se grabó durante toda una noche en que 300 amigos del cantante disfrutaban de una desbordada fiesta en el club travesti Mrs. Henderson.

Mary Austin, a quien legó la mayor parte de su fortuna, Jim Hutton y Brian May estuvieron presentes, igual que en el momento en que confirmó sus sospechas sobre un virus que le auguraba una sentencia de muerte. El final llegó en 1991, Freddie estaba visiblemente deteriorado; May diría tiempo después que había perdido una pierna.

Pero nadie quiere imaginarse ese final en el que una diva pierde su corona.