Juego de Pelota y los rituales del futbol

• Principales partidos formales del juego de pelota eran eventos rituales, que podían incluir el sacrificio humano

• Los dioses jugaban con la pelota: el Sol

Jugadores de Ulama
Jugadores de Ulama

Regeneración. Junio 14, 2014 México.- El juego de pelota se puede considerar como el antecedente prehispánico del moderno juego del futbol, aunque se jugaba con las caderas algunos elementos son semejantes a los del futbol contemporáneo; por ejemplo, el que se juegue en una cancha rectangular con gradas a las orillas, el uso de una pelota elástica de dimensiones semejantes a la del balón de futbol, el enfrentamiento entre grupos de jugadores, pero sobretodo la ritualización de este espectáculo, parece ser la razón del porque ahora hay tantos seguidores del fútbol.

Juego de pelota

Una de las actividades efectuadas en los Juegos de Pelota está narrada en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas quiché de Guatemala: “Dice que los gemelos míticos Hunahpú e Ixbalanqué se enfrentan con atavío de jugadores de pelota a los señores del inframundo, quienes finalmente son derrotados, venciendo de esta manera a la muerte para dar paso a la vida; este mito continúa con la resurrección del padre de los gemelos transformado en dios del maíz, lo cual sugiere un fuerte vínculo entre esa deidad y la función del juego ritual desarrollado en estos espacios”.

De acuerdo con el relato, Hunahpú e Ixbalanqué jugaron denodadamente en el inframundo; su habilidad y la de los señores de la muerte se mostraba en cada una de las difíciles jugadas que se ejecutaban; la pareja de seres luminosos buscaba a toda costa la victoria, golpeando la pelota con la cadera, lanzándola cada vez más lejos y a mayor velocidad. A su vez, los engendros del inframundo respondían con destreza uno a uno los golpes de pelota. El juego de pelota tiene un sentido iniciático; en efecto, los hermanos serán sacrificados para más tarde transformarse en Sol y Luna.

LEER MÁS:  Juicio a Ecuador ante Corte Penal Internacional apenas comienza: AMLO

El juego de pelota mesoamericano o tlatchtli en náhuatl fue un deporte con connotaciones rituales, jugado desde 1400 a. C.1 por los pueblos precolombinos de Mesoamérica; se practicaba tanto en la vida cotidiana como en celebraciones religiosas.

El actual estado de Tlaxcala, Tlachcala, era la casa del juego de pelota. También lo era Taxco o Tlaxco en el estado de Guerrero. Este juego estuvo asociado al tonalpohualli y el día 4-movimiento, nahui-ollin, representado por el sol era su día representativo. En el occidente del país a este juego se le denomina Ulama, palabra asociada al día ullin u ollin.

Los dioses jugaban con la pelota; el Sol. La pelota se hacia de hule, producto de la savia de una especie de árbol tropical endémico de América. Las hojas de este árbol son grandes y producen una sombra envidiable para las épocas de calor. Recordemos que antes de que existiera la industria petrolera generadora de todo tipo de plásticos, las pelotas y otros productos se hacían con el árbol de hule.

En el periodo Posclásico los mayas comenzaron a colocar anillos verticales de piedra a cada lado del campo, con el objeto de pasar la pelota a través de uno, una innovación que continuó posteriormente en la cultura tolteca y azteca.

En la versión más difundida del juego, los jugadores golpeaban la pelota con las caderas. Otras versiones permitían el uso de los antebrazos, raquetas, bates, o la manopla (piedra de mano). La pelota estaba hecha de caucho y pesaba hasta 4 kg, aunque el tamaño de la pelota difería mucho en el tiempo o según la versión del juego.

El juego tenía importantes aspectos rituales y los principales partidos formales del juego de pelota eran eventos rituales, que podían incluir el sacrificio humano. El deporte se jugaba también casualmente, para la recreación de los niños e incluso de las mujeres.

LEER MÁS:  Clara Brugada proclama licencia de conducir permanente en CDMX

Campos del juego de pelota han sido descubiertos en toda Mesoamérica, desde el sur de Nicaragua, hasta el estado de Arizona en los Estados Unidos.

Los campos de juego de pelota varían considerablemente en tamaño, pero todos tienen largas pistas estrechas con paredes laterales utilizadas para rebotar la bola.

En el juego de pelota mexica del siglo XVI, del que fueron testigos los conquistadores españoles, los jugadores perdieron puntos si la pelota rebotaba más de dos veces antes de volver al otro equipo, si la pelota salía de los límites del campo, o si se trataba –sin lograrlo– pasar la pelota a través de uno de los anillos de piedra colocados en cada pared a lo largo de la línea central.

De acuerdo al cronista azteca del siglo XVI Toribio de Benavente Motolinía, se podía ganar puntos si la pelota toco la pared del lado opuesto, mientras que la victoria decisiva fue reservada al equipo que logró pasar la pelota a través del anillo.

Sin embargo, pasar la pelota por el anillo era un evento raro. Los anillos en Chichén Itzá, por ejemplo, se encontraban a seis metros del campo de juego y la mayoría de los partidos fueron probablemente ganados por puntos.