La izquierda de la mano de AMLO en ascenso, la derecha en decadencia

Desde hace más de 30 años, AMLO asumió el compromiso de combatir el principal lastre y cáncer de nuestro ambiente sociocultural que es: la corrupción.

El auge de la izquierda; la derecha se escasea.

Por Javier Lozano*

Regeneración, 5 de julio del 2019. AMLO. El dominante y feroz avance que tuvo el presidencialismo en manos del PRI y del PAN, acarreo una inocultable desigualdad social, donde proliferaban las necesidades más básicas de los diversos sectores de la población; esto represento el abanico extenso de componentes asociados a la irregularidad, la pobreza extrema y el abandono a muchas de las instituciones, sobre todo en la educación y los programas sociales que mantuvieron en el desamparo a miles de familias.

Estos escenarios de incertidumbre, eran dominados por aquel poderoso sistema de gobierno, que era producto de la enorme maquinaria que fraguó la ‘partidocracia’; sin embargo, ese avasallador monstruo que parecía inmune y omnipotente, se fue debilitando porque llego la emancipación de las conciencia; se acumuló el hartazgo, y oxigeno hacia una alternancia que venía empujando la resistencia popular de diversos sectores sociales.

Esa misma efervescencia, fue la que venció al autoritarismo y oligarquía partidista, que fue apoderada durante muchos años por el PRIAN.

Ahora, el desdibujado camino y la dirección amorfa que han tomado el conservadurismo en nuestro país, los pone cuesta abajo; no han podido encontrar la brújula, que los acerque por lo menos a reconstruir su militancia; el impacto fue profundo, y dejó un saldo negativo que cimbro a las distintas estructuras.

Esta crisis que vive la derecha, los coloca en un contexto inoperante; no encuentran la dirección que al menos los meta al plano de la agenda pública; el problema se agudiza, porque el rechazo a estos institutos políticos se ve a todos luces: incierto por el desafío de reconquistar la narrativa y la elocuencia de aquellas viejas prácticas, mecanismos y recursos que utilizaban, y que solo produjeron el desdén de una sociedad fatigada de las políticas neoliberales.

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Este clima, solo envanecía las frivolidades, lujos y excentricidades de la clase política gobernante; el ‘mirreynato’ que gozaba el aparato presidencial, solo matizaba el escepticismo de una sociedad que estaba menesterosa por los servicios universales que debe ofrecer el Estado, y que marca nuestro órgano constitucional.

AMLO, 30 AÑOS DE LUCHA

Esto sin duda abría la brecha y los caminos para penetrar en un nuevo programa social que aterrizara las acciones, sobre todo de aquellos sectores sociales que durante años padecieron la marginación; la convicción por luchar por una sociedad alternativa, incluyente y humanista, se fundamenta en el movimiento social que se identifica con el instrumento ideológico de López Obrador, y su triunfo de la izquierda, que incluyen los esfuerzos y la lucha irrestricta por más de 30 años de no claudicar y seguir con paso firme.

El camino ha sido largo, López Obrador abrazó la resistencia y la exclusión de una clase política, que descargo toda la energía feroz para herir y debilitar la posibilidad de instalarse como una alternativa distinta que centra su proyecto a través de un programa integral, sobre todo, que beneficia a los sectores sociales más vulnerables del país.

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Esto implicó una larga coordinación de fuerzas que aglutinaban a sectores sociales, cuadros, liderazgos, movimientos y sindicatos, así como actores sociales que quedaron desamparados por la simulación ideológica de algunos partidos, y por ende, concordaron con un programa democrático que emprendía un proyecto a través de la izquierda.

Ahora, la izquierda Mexicana ha emprendido el camino de gobernar bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador; este nítido proceso, se ha dado a través de una ruta de reconstrucción y reconciliación con aquellos sectores sociales que no tenían cabida a través de los distintos recursos y mecanismos de la función pública.

Los más de 30 años de lucha, y los múltiples intentos por llegar a Palacio Nacional, hicieron posible una realidad que para muchos parecía imposible, por los acontecimientos, fraudes y desaseos a priori.

Sin embargo, es evidente que el éxito trago diversos matices, y un golpe duro para el sistema dominante; por ello, la reflexión que hacemos, es porque estamos convencidos que la lucha incansable de este personaje, merece todo el reconocimiento total.

A un año de una victoria aplastante e histórica, AMLO ha asumido el compromiso de combatir el principal lastre y cáncer de nuestro ambiente sociocultural que es: la corrupción.

Gobernar para todos los sectores, pero en especial para el pueblo, implica un desafío enorme, pero López Obrador, si, el tabasqueño que logro más de 30 millones de votos, tiene la sensibilidad porque su formación ha sido siempre con las clases más populares de nuestro país, así como las comunidades indígenas donde ha mantenido un acercamiento, lo que ha posibilitado un fortalecimiento y un aprendizaje de aquellas necesidades que aquejan a nuestra sociedad.

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La lucha, organización, empeño, resistencia y tenacidad, son concepciones que emergen el trasformar las instituciones políticas, en instrumentos donde la participación de la sociedad sea igualitaria; sin discrepancias, ni desigualdades que eran latentes en el tradicional discurso de la opulencia de la partidocracia que tanto daño causo a través de la polarización.

La nula credibilidad que generaron los partidos políticos que alternaron el poder, y el discurso antipopular que elaboraron, colocan a AMLO como la principal figura de izquierda en nuestro país, indiscutiblemente de su liderazgo, el presidente tiene una legitimidad que genera un clima sobre todo para proponer un proyecto de reconstrucción nacional, que precisamente sea el hilo conductor de los programas educativos, sociales, económicos y culturales.

Por desgracia fuimos parte del sistema que cimento un andamiaje extenso de componentes, y que han generado un lastre para nuestra sociedad; sobre todo en la corrupción, nepotismo y clientelismo.

Es momento de generar nuevas condiciones y escenarios; dejar de lado la militancia, y cerrar filas con este nuevo periodo que abre el paradigma político, y construye una dirección ligada a las necesidades y carencias de nuestro país.

La izquierda crece; la derecha se desinfla porque no tiene dirección, estructura, liderazgos y sobre todo credibilidad.

Nos vemos pronto.

*Profesor de Nivel Superior desde hace 9 años. Originario de Morelia, Michoacán. Colaborador del seminario Presencia de Michoacan y los portales electrónicos Changonga.com y Metapolítica.

 
 
 
 
 
 
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