#Opinión: El carruaje de ruedas cuadradas

Por Pablo Ocampo

RegeneraciónMx.- En esta realidad alterna que vamos a contar, sucedieron hechos extraños para nosotros, sin tiempo específico, pero con uno que otro lugar definido y con suficiente normalidad para los involucrados, quienes son en sí mismos raros y a quienes unía un único propósito. Al haber aclarado este punto, podemos comenzar diciendo lo que a continuación se lee.

Se sabe que hace mucho tiempo, existió un virrey, como los hay en todas partes, rico, muy rico, pero falto de entendimiento; ciego o casi ciego, lo suficiente como para no permitirle ver más allá de su nariz, que aunque era grande o por lo menos suficientemente larga para verse los bolsillos de lado y lado y notar que los tenía repletos de billetes, no podía vislumbrar las metidas de pata que cometía con sus designios, pero ya que se trataba del poderoso señor don dinero, poco le importaba estar equivocado, siempre se hacía lo que él quería.

De entre el séquito de sirvientes y bufones de los que se hacía acompañar, no faltaba quien le daba un consejo o por lo menos hacía el intento, con tal de extender su poder y derrocar al rey. Esto convenía a sus intereses pues los negocios de su propiedad se habían visto afectados debido a las nuevas disposiciones del soberano, quien hizo menguar los ingresos mal habidos del oligarca en cuestión.

Pronto, en aquella cabeza grande pero con cerebro de canica, el señor feudal pensó en la mejor manera de vencer al líder del país y a falta de mejores aliados, tomó por consejeros a los bufones más haraganes que encontró. No era su culpa pues quienes estaban a su alcance, mediocres, rateros y vividores, que poco interés tenían en hacerle el caldo gordo al virrey, estaban más preocupados por robar cuanto pudieran de su dinero, antes de que este se diera cuenta del hurto.

Así que los mandó llamar a su mansión de Las Lomas, perdón, quise decir palacio y con palomas… mensajeras, les hizo llegar su oferta. Cuando arribaron, los vio como siempre hacía, de arriba a abajo y después que se sentaron, las lisonjas no se hicieron esperar:

─Buen día tenga su excelencia, agradezco que tuviera a bien acordarse de su humilde servidor ante los tiempos aciagos que le aquejan y como sus deseos son mis órdenes, me pongo de tapete ante sus inodoros pies.

─No esperaba menos de alguien como tú, “bandAlito el bufón”, tu experiencia de antaño en el arte de los hurtos me sirve para mi próxima misión.

─Mala fama la que le hacen a uno, mi ilustrísimo señor, pues los McLaren son producto del sudor de la frente de su seguro servidor.

─Déjate de peroratas infructuosas, que tu fama te antecede y porque sé que eres hábil con las manos, en el jardín solo te podrás embolsar las sobras de mis corceles. ¡Ah, ya llega mi otro criado, pasa, pasa y no te entretengas, okraM el trovador, que la reunión con bandAlito ya me aburrió!

─Mi señor, con una melodía en su nombre, agradezco tan enorme deferencia y en su honor entonaré tres versos en un nuevo ritmo llamado reggaetón.

─Espera un poco buen hombre, que aún falta uno de mis sirvientes, no recuerdo su nombre, pero era igual de embustero que ustedes.

─Pero aquí estoy mi señor, llegué antes que ellos dos, ¿cómo es posible que, a pesar de estar de amarillo, no haya podido verme?

─Sí, sí, bueno, en fin; aprovechando tu interrupción, dejemos de hablar en rimas que tan letrados no son. Los he mandado llamar para que me ayuden a controlar el reino y al flamante mandamás lo expulsemos de palacio… nacional y por increíble que parezca, ustedes son los más inteligentes lacayos que pude encontrar en mis tierras, así que me urge una lluvia de ideas para alcanzar mi objetivo.

Y cuentan las malas lenguas que, aunque no se encontraban en el desierto, tan pronto el virrey dejó de hablar, una nube de polvo acompañó a una bola de ramas que los presentes vieron pasar en silencio.

─Yo, okraM el trovador me pongo a sus órdenes al ritmo que su ilustrísimo, excelentísimo, veneradísimo, eminentísimo, nobilísimo, poderosísimo señor… Don Dinero, mande.

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─Muy bien lacayo, que Cortés eres. ¿Y tú “bandAlito” que dices?

─Pues qué quiere que diga mi Señor, ya este payaso, vestido de maraquero, se acabó los superlativos.

─Y tú, el de amarillo chillón, mmm… ¿cómo dijiste que te llamas?

─Yo me llamo…

─Disculpe señor, pero aún no me queda claro que debemos hacer, gritó con curiosidad okraM.

─¡Por supuesto que no, estúpido! Si no lo sabes es porque todavía no se los he dicho, no me interrumpan, en especial tú, color de plátano.

─Pero si yo…

─¡Ya cállate, que no ves que a ti nadie te habla!, exclamó bandAlito.

─Bueno, como les comentaba, me urge poner a alguien que quite del trono al Rey y no debe ser cualquiera, debe tener convicción, que sea firme, que no recule, leal, entregada y transparente, ¿a quién conocen que cumpla con el perfil?, preguntó el virrey, pero de manera misteriosa, los tres lacayos guardaron silencio mientras se veían a los ojos.

─ ¿A qué se refirió con firmeza, que esté tonificada? Dijo uno susurrando.

─No sé, a mí me intrigó la parte de la transparencia, ¿querrá decir a alguien muy blanco? Interrogó otro.

─No lo sé, pero quisiera saber qué es eso de la lealtad, ¿ustedes saben? Y los tres negaron al unísono.

─Como les decía, prosiguió el acaudalado activista social, perdón, quise decir el virrey, entonces tráiganme a XempasúchiTl y en caso de que se niegue, ofrézcanle más contratos inmobiliarios.

─A ver tú… ¿Cómo dijiste que te llamas?

─Zambrano, su excelencia.

─ ¿San Vrano? ¿y qué santo es ese? ¿Y tú por qué te pones nombre religioso, qué no ves que según nuestras leyes, la política debe estar separada de la iglesia?

─No señor, es Zambrano con z, todo junto.

─ ¿Zan Vrano todojunto? ¿Y por eso eres tan introvertido?, ¿no te gusta tu nombre? Mira, no te preocupes, dile al obispo Undécimo que te lo cambie por el que más te acomode y después que venga a verme para hablar de negocios, pero antes te vas por la señora X.

─Cuál señora X?, preguntó con temor el introvertido.

─Ps, ps, se refiere a XempasúchiTl, aclaró okraM el trovador.

─Pero se escribe con C y sin T, replicó Zan Vrano todojunto.

─Pero ya la bautizaron así en la mañanera y la “t” es para que suene más indígena, ¡que se aguante!, sentenció bandAlito.

Y mientras el tercer incondicional salía de la residencia del virrey mentando madres, el noble señor se quedó a dar instrucciones a sus dos lame “botas-de-seda-medievales.”

─Muy bien, esto es lo que quiero que hagan: Que venga mi tocaya X, la visten con ropa originaria de Oaxaca, fabricada en Tepito y mientras okraM la retoca con Inteligencia Artificial, tú bandAlito, le vas a enseñar a hablar al estilo de tus llamadas telefónicas, pa’ darle personalidad.

─Pero mi honorable señor, interrumpió el mañoso arlequín, yo aprendí mi léxico florido de la dama en cuestión.

─ ¡Ah vaya, llevamos ventaja!

Y mientras okraM encendía su laptop y bandAlito, con toda la astucia que poseía, se embolsaba un huevo de avestruz que confundió con uno Fabergé, apareció en la puerta la silueta de una botarga de dudosa reputación.

─¡Candidata, es decir, XempasuchiTl! Pasa, ponte cómoda.

─Tocayito, cuánto tiempo sin verte, desde el cumpleaños del Jefe.

─Te he mandado a llamar porque mis amigos empresarios y yo, necesitamos desbancar al rey del trono y queremos que seas tú nuestra adalid, ya tengo todo preparado, me tomé la libertad de diseñar el plan de acción, te van a apoyar nuestros bufones y trovadores más arrastrados, quienes van a hablar de ti día y noche y junto con bandAlito aquí presente, crearemos una comisión para desaparecer tus delitos pasados y que quedes impoluta.

La dama X subió las patas… de la botarga a la mesita de jardín que tenía enfrente y mientras tronaba el chicle en su boca, pronunció con solemnidad: “¡chingón jefe, chingón!”.

─Mira, prosiguió el virrey, he mandado a hacer especialmente para ti este hermoso medio de transporte, es único en su estilo y lo mejor de todo es que lo concebí yo mismo que, aunque no sé nada de diseño, creo que preparé el medio perfecto para enfrentar al monarca.

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Y habiendo dicho esto, detrás de unos arbustos que servían como telón, descubrió un costoso carruaje hecho de oro macizo, con cortinas de seda tejidas a mano, asientos cubiertos de pieles de animales exóticos y tapizado con alfombras persas, Made in China. Pero lo que más resaltaba de esa ostentosidad era que poseía unas impresionantes pero extrañas ruedas cuadradas.

Nadie pronunció palabra alguna y aunque de todas maneras decían estupideces, nadie fue capaz de romper el maleficio de ese silencio con alguna de ellas. La ahora guerrera del virrey, que acostumbraba a rematar algún acontecimiento de ese estilo con sus frases típicas de camionero ebrio, solo alcanzó a abrir la boca de la impresión.

─Mira Xempa, aquí adentro vas a estar acompañada por un periodista, de nuestro régimen que vive en Miami, ya le pagué por adelantado para que te haga una entrevista y sea coordinador de todo nuestro ejército de medios, seguro que con ellos ganamos nuestra guerra. También va contigo okraM, a quien encargué un jingle de esos pegajosos que sea interpretado por un niño como el que usó el partido “WC”, pa’ que le caiga bien a la gente y finalmente como coordinador de campaña y cochero, va ese señor con dientes de burro y olor a pus.

─ ¿Y quién jalará este hermoso carruaje, su excelencia?

─ ¡Qué buena pregunta, Zan Vrano todojunto!; originalmente está hecho para ser jalado por dos bueyes, pero hace unos días me trajeron uno desde Guanajuato, que es tan, pero tan bestia, que él solo puede aguantar la carga.

─ ¿Y cómo se llama el animal, mi noble señor?

─Le decimos “expresidente”. Por cierto, él te va a escribir los discursos, querida Xempa.

─La ahora jefa de la campaña bélica del virrey, quien había permanecido estupefacta durante la presentación, alcanzó a decir, a su muy clásica manera, una simple palabra:

─ “Puta”, al tiempo que se tapó la boca y comenzó a reír.

─Buen camino querida tocayita X y próxima presi… ¡reina, reina!

─Una vez adentro del cajón de oro, el animal, también conocido como “el alto vacío”, tiró con suficiente fuerza para comenzar a andar, pero el carruaje, al tener unas ruedas que no rodaban, a la primera caída de uno de los lados del cuadrilátero que estaban en reemplazo, cayó con tanta fuerza por su peso, que este, irónicamente se descuadró. Las puertas se salieron de los marcos y los asientos se soltaron de sus sitios. Dentro, los ocupantes se dieron tal golpe en la cabeza al haber chocado contra el techo del habitáculo que, al tratar de levantarse del suelo aterciopelado, salieron trastabillando del flamante remolque.

Todos, hasta el cochero, fueron a dar en lo que parecía lodo, pero conforme la poca consciencia de realidad que tenían volvía a ellos, notaron que, lo que en realidad les había amortiguado la estrepitosa caída de inicio de campaña, era el excremento que había tirado el expresidente al hablar. De manera poco inteligible, había comenzado a apoyar a la guerrillera, pero cada vez que habría la boca, desparramaba materia fecal sobre los miembros de la alianza, hasta que el virrey, de un telefonazo, le cerró esa fuente inagotable de desechos fétidos.

Su campaña no tenía ni cinco minutos de haber comenzado, pero ya era todo un fracaso y sin embargo y a pesar de lo ocurrido con sus lacayos y la botarga, al señor X se le escucho decir:

─ “En el 24, ganamos”

FIN

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