#Opinión: IN MEMORIAM

Por Ana María Vázquez

RegeneraciónMx.- No sé si era de noche o era de día, la gente gritaba algo que no podía entender al tiempo que con palos picaban la tierra, mis hermanas y yo estábamos ahí, rondando, tratando de que nos vieran pero nada sucedía, otras hermanas se nos unieron, venían de otros pueblos con las ropas desgarradas, algunas sin rostro, otras cargando sus propios restos destazados, y en la tierra, mujeres gritaban nuestros nombres.

También vinieron grupos con perros, de pronto parecía que mis hermanas y yo volábamos a una ciudad y a otra, a medida que nos gritaban. La sangre de los heridos pies de las mujeres fluía mientras caminaban en nuestra búsqueda, caía en pequeñas gotas sobre la tierra seca manchando la hojarasca.

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-¿Dónde están? – gritaban ellas

-¡Aquí! – gemíamos nosotras

Sabíamos que no nos escucharían pero aún así lo intentabamos, viajabamos con el viento rozando sus mejillas y enjugando sus lágrimas, acariciando sus vientres secos. Muchas hermanas más se fueron uniendo a nosotras, otros tantos grupos seguían buscando desaparecidas y algunos, los más, permanecían indiferentes.

-¡No ven que nos están matando!?- gritamos a coro

¡Aquí!, alcanzamos a escuchar el grito lejano, sin saber cómo, volvemos a cambiar de tierra, ya no sé si estamos en Nuevo León, Tamaulipas o Puebla. El último grito lo escuchamos en Tenango y estaba a flor de tierra.

-Fue el novio- dijo un abogado.

-Seguro andaba de puta- comentó un policía

-Era de las ingobernables- declaró el gobernador

-Era mujer- se atrevió a decir su hermana pequeña antes que su padre le cerrara la boca con una bofetada.

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Los periódicos dirán lo de siempre: la estadística

Los hombres cultos nos mandarán a leer para educarnos

Nuestras hermanas vivas seguirán buscando junto con nuestras madres mientras el trabajo se acumula.

 ¡Cuántas más!? Grita una con desesperación… ¿Cuántas?

Mis hermanas y yo no tenemos edad, hay niñas, jóvenes y adultas; yo tenía 19, nos hemos vuelto aire que limpia el camino, el sudor, el llanto, nos hemos vuelto madres de nuestras hermanas pequeñas, muertas también con violencia.

-Nos matan-, me dice una de 12, -¿por qué?

-Porque somos mujeres- le respondo -y las mujeres, no siempre son amadas por los hombres.

Sigue a Ana María Vázquez en Twitter como @Anamariavazquez