Por Manuel Pedrero

“¿Está de acuerdo con que se concluya de manera anticipada el desempeño del cargo de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de confianza?” Sí / No. Esa es la pregunta que el senador Ricardo Monreal propuso para el que pretende ser el próximo magno evento democrático en marzo de 2022, la revocación de mandato, ¿o ratificación?

Qué peligroso se han vuelto hasta las comas, todo siempre dependiendo del cristal con que se mira; compartí la pregunta en Twitter preguntándole a los internautas si les agradaba: la respuesta en términos generales fue un aplastante NO, de hecho, muchos de ellos sustentaron que incluso la pregunta puede traer doble filo considerando la autoría de la misma. Lo analizábamos el lunes en una mesa de Sin Máscaras con Amir Ibrahim, quien hizo un comentario que me ocasionó risa, pero en sí no tiene nada de gracioso porque se trata de algo obvio que de alguna forma se obstaculiza de forma burocrática casi a propósito.

¿Acaso es tan difícil preguntar?: “¿Quieres que el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador continúe en el cargo?” Sí / No. Me dio risa porque es la pregunta perfecta, sin mucho rollo y que va directo al grano. He escuchado a los expertos en materia constitucional y de derecho, sin embargo, ya tenemos un precedente de estos ejercicios; claro, en la consulta para enjuiciar a los expresidentes, la SCJN hizo un texto que hasta para el más letrado termina siendo torpe, ostentan que se mantiene la esencia, pero en la práctica es innegable que resultó siendo un factor que influyó en la participación ciudadana el 1 de agosto.

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El presidente AMLO es un demócrata, de eso no me queda duda, es de admirar lo que hace porque busca cambiar el comportamiento de una sociedad que en términos de democracia participativa suele resistirse en intervenciones. Básicamente lo que AMLO quiere es acostumbrar a los mexicanos a que alcen su voz a través del sufragio, no cada seis o tres años, sino periódicamente; el acto de la revocación de mandato fue una promesa de campaña que AMLO estará dispuesto a cumplir, marzo de 2022 será la cita del ejercicio.

Es difícil pensar en cosas chistosas hasta que miras a la oposición mexicana: creo que si los camaleones pudieran hablar, hasta ellos quedarían con derrame cerebral al ver los cambios de opinión repentinos y la habilidad de manipulación de narrativas, aun cuando estas sean un montón de contradicciones. La oposición tiene dos caminos: promover la consulta para sacar a este “dictador” —según ellos— o no participar. Si me lo preguntan creo que optarán por la segunda, pues no son tan tontos como aparentan, saben muy bien que la decisión que el PRIAN tome será a largo plazo.

Por ejemplo, si los rivales y adversarios políticos de AMLO promueven la consulta, la realidad es que se verán superados por su carente capacidad de convocatoria, es más: ¿qué pasaría si no logran ni siquiera juntar los millones de votantes que reunimos nosotros para el Juicio a Expresidentes?, serían la burla ya no de la década sino del siglo. Parece más prudente no llamar a la población ANTIAMLO a ir a participar, porque saben muy bien que en ningún escenario va a ganar el Sí de que se vaya, dado que tenemos a un presidente con una legitimidad de 30 millones de mexicanos; peor aún: si la promueven y si por alguna razón ellos llegaran de nuevo a ocupar la silla presidencial estarían expuestos a que su presidente se enfrentara a la revocación de mandato, basta con pensar que resultados habría tenido Fox, Calderon o Peña si hubiera existido esta herramienta democrática que nos otorga AMLO.

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Para mí no hay duda, mi paisano es un genio y la oposición hará exactamente lo que él quiera que hagan; la consulta le dará una tremenda legitimidad adicional y a la par significa restar credibilidad a una oposición de por sí ya moribunda. AMLO arrasará en marzo, pero primero hay que encargarnos de las fisuras que hay en casa; por ejemplo: Ricardo Monreal. No, Ricardo, los mexicanos no hemos perdido confianza en AMLO y la pregunta no puede ser sugerente; es sencillo: “¿Quieres que AMLO siga siendo presidente por los próximos 3 años?” Sí / No. Es la pregunta del sexenio, es la pregunta que reforzará a la Cuarta Transformación.

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