Por Ricardo Sevilla

RegeneraciónMx.- En septiembre de 2018 un grupo de bordadoras tzeltales de Aguacatenango, poblado de Chiapas, se organizaron para acusar a la marca de ropa Zara de robar uno de sus diseños para estamparlo en una de sus blusas.

De acuerdo con Luisa, tejedora cuyo linaje desciende directamente de los mayas, “no se trata de una inspiración”, como aseguraron ciertos críticos de moda emanados del mundo de la farándula, sino del “robo de una identidad”, ya que, de acuerdo con ella, “los dibujos que aparecen en las blusas representan la manera que nuestra comunidad ve al mundo”. Para esta tejedora tzeltal, que apenas logra expresar ciertas frases en castellano, “significa una afrenta y una falta de respeto, porque esos bordados son de nuestros ancestros, que nos enseñaron nuestros abuelos cuando fuimos creciendo, y así de generación en generación. Es una tradición, no es justo que la copien”.

En entrevista exclusiva para RegeneraciónMx, Luisa asegura que, haciendo un gran esfuerzo que incluye dolores de cuello y espalda, puede confeccionar cuatro blusas bordadas al mes, empleando cerca de 50 horas por prenda. Y agrega que el precio máximo, por cada blusa podría ser de cien pesos; es decir: suponiendo que la tejedora vendiera las cuatro prendas, obtendría 400 pesos al mes, o sea: poco más de tres veces el salario mínimo en México.

En cambio, las máquinas de Zara pueden fabricar, en minutos, varias blusas que, en el mercado mexicano, tienen un costo al público de 599 pesos mexicanos, es decir: seis veces más caras que las prendas elaboradas manualmente por las mujeres chiapanecas.

No obstante, los señalamientos que hicieron varias de estas mujeres de origen tzeltal, el grupo étnico más grande ubicado en una región montañosa localizada en Chiapas, no hicieron mella en el corporativo europeo, quien ni siquiera se dignó a responder a los cuestionamientos.

Lejos de ofrecer respuestas o enmendar el daño, en julio de 2020, la compañía española volvió a causar polémica al poner a la venta un accesorio llamado ‘bolso shoper’, que tenía un costo de 649 pesos y cuyas características eran, digámoslo así, muy similares a las tradicionales bolsas de mandado mexicanas.

Años antes, en 2003 el Gobierno mexicano investigó a dos empresas del grupo Inditex: Zara y Bershka, por importar prendas eludiendo los aranceles legales. Las autoridades aduaneras afirmaron que las dos cadenas introducían en México ropa etiquetada en España, pero que procedía de China.

Cabe subrayar que Zara es una cadena de moda española, insignia del grupo Industria de Diseño Textil, S. A., mejor conocido por su acrónimo Inditex. Esta empresa multinacional, cuyo rubro principal es la fabricación y distribución textil, tiene su sede central en el Polígono Industrial de Sabón, en Arteijo, provincia de La Coruña, España.

Actualmente, la empresa europea opera más de siete mil tiendas alrededor de todo el mundo.

Hace un par de años, Zara fue reconocida como la marca más apreciada de España, por encima de Movistar y Banco Santander. ​ De hecho, según el ranking ‘Mejores Marcas Españolas 2019’, dicha marca fue catalogada como la más valiosa de España.

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La empresa fundada por Amancio Ortega, quien de acuerdo con la revista Forbes, es uno de los hombres más ricos del mundo, cuenta con tiendas en las ciudades y, particularmente, en las zonas más exclusivas del mundo: la Quinta Avenida de Nueva York, Hollywood Boulevard en Los Ángeles, Oxford Street en Londres, Calle Serrano de Madrid, Via del Corso en Roma, Campos Elíseos de París, Perspectiva Nevski en San Petersburgo, Av. Santa Fe en Buenos Aires, Dubai Mall en Dubái, los distritos de Shibuya y Ginza en Tokio, Gangnam-gu en Seúl, el centro de Hong Kong, entre muchos otros.

En 1992, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el Grupo Inditex logró abrir sus primeras tiendas en México.

Desde entonces, su presencia ha ido aumentando a pasos agigantados en el mercado mexicano. Hoy mismo cuenta con 259 tiendas pertenecientes a las ocho cadenas que conforman el grupo en una treintena de ciudades: Zara (57), Pull&Bear (42), Massimo Dutti (33), Bershka (53), Stradivarius (9), Oysho (38), Zara Home (18) y Uterqüe (9).

Zara y los paraísos fiscales

En febrero de 2014, el periodista Jesse Drucker publicó en Bloomberg News un artículo que reveló las estrategias utilizadas por el grupo Inditex para traspasar parte de los beneficios conseguidos en países como Italia, Reino Unido o España a paraísos fiscales como Suiza, con el objetivo de reducir artificialmente el pago de impuestos en los países donde logra sus ventas y aumentar, por tanto, sus beneficios.

De acuerdo con dichas pesquisas, las estrategias de Inditex para evitar el pago de impuestos podrían explicar por qué el grupo español ha sido capaz de producir el mejor margen de beneficios del sector a nivel mundial: un 15%. El reportaje explica que “en los últimos cinco años Inditex ha logrado transferir casi 2.000 millones de dólares de beneficios a una empresa del grupo –denominada ITX Merken– que opera en Holanda y Suiza. Esta empresa emplea tan solo a 173 empleados –un 0,1% del total de empleados de Inditex–, pero en cambio reporta casi el 20% de los beneficios totales del grupo”.

Esclavitud y violación de propiedad intelectual

En julio de 2006, la empresa Zara, en la ciudad de Sevilla, fue condenada por obligar a sus empleados a trabajar en domingos y festivos. La empresa incluía en los contratos de sus trabajadores una cláusula que obligaba a aceptar estas jornadas. Con diez centros de trabajo en Sevilla, imponía en todos los contratos de trabajo que sus empleados “aceptan trabajar en domingos y días festivos y condiciona la firma del contrato a la aceptación de tal cláusula”. Sin embargo, el Juzgado de lo Social 4, en aquella ciudad, sancionó a la empresa y sentenció que tal práctica “es contraria a los derechos constitucionales de libertad sindical y de negociación colectiva”.​ 

En marzo de 2013 fue clausurado un taller ilegal en Buenos Aires, Argentina, en el que se confeccionaba ropa para Zara en condiciones de esclavitud. En estos talleres trabajaban en jornadas de hasta 13 horas niños y adultos en condiciones de salubridad, higiene y alimentación deficientes.

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En mayo de 2017, Zara fue condenada por la justicia brasileña por mantener a trabajadores en condiciones de «trabajo esclavo». Más de 65 trabajadores esclavos fueron liberados de talleres textiles ilegales donde confeccionaban ropa de la firma Zara.

En diciembre de 2014, el Gobierno de Brasil detectó que la empresa Zara esclavizaba trabajadores bolivianos en ese país. El gobierno brasileiro dijo que los 2 talleres ubicados en São Paulo donde trabajaban inmigrantes ilegales en estado de esclavitud no eran los únicos. El Ministerio de Trabajo del país suramericano afirmó que, al menos otros 33 talleres, operaban en aquella ciudad, subcontratados por la empresa Zara, en condiciones insalubres de trabajo, hacinados y con sueldos de miseria. En respuesta, la multinacional Inditex adujo que se trató de un caso aislado. Finalmente, la compañía española y la Fiscalía brasileira alcanzaron un acuerdo por el que la marca tuvo que pagar un millón y medio de dólares.​

En julio de 2018, la empresa textil fue condenada por la justicia italiana, al haber violado la normativa de propiedad intelectual con dos prendas que Zara plagió: unos pantalones y unas sandalias. El grupo italiano OTB, dueño de Diesel y Marni, actuó legalmente contra la empresa española por copiarle los pantalones Skinzee-SP y las sandalias Fussbett. La sanción implicó la retirada de la venta de los productos afectados, así como un pago de 235 euros por cada una de las prendas de los diseños plagiados que se encontraran en circulación.

En marzo de 2019, Zara fue condenada por «vulnerar los derechos fundamentales de dos dependientas» de sus establecimientos en Almería, España. En octubre de 2018, Zara decidió cerrar sus tiendas situadas en el Centro Comercial Mediterráneo. Todos los empleados fueron reubicados, a excepción de 16 trabajadoras que tenían reducción de jornada por cuidado de hijos menores de edad, a quienes propuso cambios en sus condiciones laborales. Dos de estas trabajadoras acudieron al sindicato CSIF al considerar que la empresa las estaba discriminando por razón de sexo. El Juzgado Social número 3 de Almería dio la razón a las dependientas y obligó a la empresa a reubicar a las empleadas con las mismas condiciones laborales, así como a pagarles una indemnización de 6.250 euros a cada una.

Este año, en abril, diferentes organizaciones civiles presentaron en Francia una denuncia contra cuatro multinacionales, incluyendo la española Inditex, a las que acusaron de sacar provecho del trabajo forzado de la minoría uigur en China, y ser, de esa manera, cómplices de los crímenes cometidos contra esa minoría china de religión musulmana.

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* Coordinador de Investigaciones especiales de RegeneraciónMx