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La crisis del periódico Reforma se hizo visible esta semana con el despido de dos prominentes columnistas. A continuación ofrecemos algunos elementos de análisis para acercarse al caso

Regeneración, 30 de agosto de 2018.- Los recientes despidos de los académicos y analistas Lorenzo Meyer y José Woldenberg del periódico Reforma, abren un caso de análisis con enfoque político y económico propio de estos tiempos de cambio.

Los medios de comunicación en su estructura administrativa interna siguen presentando movimientos producto de la crisis que dio inicio desde hace al menos dos años. Una de las acciones más visibles sucedió ayer, cuando el prestigiado académico Lorenzo Meyer anunció a través de su cuenta de Twitter el fin de sus colaboraciones en el periódico Reforma luego de varios años:

Por razones económicas @Reforma decidió suspender la publicación de mi columna semanal “Agenda Ciudadana”. Lamento su situación y les deseo mejor fortuna en el futuro.

 

A esto se sumó el día de hoy el anuncio de la salida de otro analista político destacado: José Woldenberg, quien se despidió de Reforma en el último párrafo de su artículo, luego de 15 años, con las siguientes palabras:

Ha llegado el momento de decir adiós. Después de casi 15 años de publicar todos los jueves un comentario, este será el último. Quiero agradecer la hospitalidad de Reforma y su respeto invariable a mi trabajo. En especial a René Delgado que me invitó a colaborar, y agradecer también a Maricarmen Vergara y Mónica Valle Mendoza por sus siempre acertadas visiones. Suerte para todos.

Diversas reacciones de analistas de medios y analistas políticos intentan develar lo que podría haber detrás de estas decisiones de la familia Junco de la Vega y los accionistas de Reforma y El Norte.

Por ejemplo, el académico Raúl Trejo Delarbre, estudioso de los medios de comunicación, escribió que “los ingresos de Reforma dependen poco de la publicidad oficial. La rescisión de algunos de sus escritores más destacados, algunos de ellos lúcidos críticos de los excesos del poder, no puede entenderse sino como resultado de una decisión política de esa empresa.”

 

El tuit de Delarbre es la continuación de otro inicial en el que, de acuerdo con su análisis, existiría una estrategia de ajustes de personal propio de un horizonte que avizora el importante recorte del presupuesto federal destinado a la propaganda oficial, pero también de miedo a lo que él llama “la intolerancia del nuevo gobierno” encabezado por Andrés Manuel López Obrador:

Dentro de esa idea, Delarbre dijo: “Hay diarios que están haciendo ajustes, incluso con despidos de trabajadores y colaboradores, por anticipado temor a la anunciada disminución de publicidad oficial. Pero esas decisiones también son propiciadas por temor a la intolerancia del nuevo gobierno.”

 

No obstante, en el caso de Reforma no todos opinan lo mismo, o al menos añaden elementos de análisis más allá de posibles actos de “intolerancia” de AMLO.

Otro destacado académico, Alfredo Jalife, hizo alusión a la situación económica de Reforma por una añeja y gran deuda que arrastra desde la década de 1990.

En su cuenta privada de Twitter, Jalife dice: “No digan que no lo leyeron aquí: el desinformador @reforma en graves problemas financieros. Por eso ataca como loco a @lopezobrador Debe US$150 millones al Fobaproa/IPAB”:

A quienes vivieron la crisis política y económica de esos años les será fácil recordar que el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) fue un fondo de contingencia creado en 1990 por el gobierno mexicano en conjunto con los partidos políticos para enfrentar posibles problemas financieros extraordinarios. En diciembre de 1998 fue sustituido por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB).

El argumento oficial fue que, debido a las crisis económicas se creó el Fobaproa para atender la insolvencia de los bancos por el incumplimiento de los deudores con la banca y el retiro masivo de depósitos. La idea era que el Fobaproa asumiera las carteras vencidas para capitalizar a las instituciones financieras. No obstante, la manera en que se diseñó, implementó y seleccionó a los principales beneficiarios generó un gran escándalo en la sociedad mexicana por el inmenso endeudamiento del Estado que se provocó a largo plazo. Y Alejandro Junco de la Vega, presidente del Grupo Reforma, fue justamente uno de los beneficiarios.

Finalmente, más allá de la política y la economía, es posible que la crisis de Reforma también se deba a una falta de visión ante los nuevos tiempos que integran el uso de tecnologías.

En un interesante recorrido por la trayectoria de Alejandro Junco, el analista Francisco Pazos habla de la manera en que Grupo Reforma ha equivocado el camino:

La crisis ha sido particularmente aguda para Grupo Reforma que permanece estoico en un modelo de negocio inalterable: un portal web al que sólo se accede mediante el pago de una suscripción, que lo dejó fuera del mercado de la información en línea. A esto se suman las reglas publicitarias a las que el Departamento Comercial obliga a los anunciantes a ajustarse en tiempos y costos.

Estos son algunos elementos iniciales a tomar en cuenta en el caso Reforma. El asunto parece ser apenas el inicio de una serie de cambios que, al parecer, no involucran sólo a este medio, sino a otros que también han empezado a tomar decisiones.

 

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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