Se cumplen 50 años del golpe militar de Videla en Argentina

Argentina: Desapariciones forzadas, tortura, robo de menores y violaciones fueron prácticas cotidianas para la dictadura de Videla

Regeneración, 24 de marzo 2026– En medio de discursos gubernamentales que justifican y absuelven los delitos de la dictadura más violenta de la historia argentina, las organizaciones por los derechos humanos conmemoran, a 50 años del golpe, la importancia de la memoria, la justicia y la reparación histórica.

Golpe militar

“A partir del día de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta Militar.

Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las imposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial.

Así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operación”.

Con este mensaje, hace 50 años, la Junta Militar argentina, liderada por Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, proclamó en T.V. la destitución del Gobierno de Isabel Perón.

Dictadura

Así comenzaba la dictadura más violenta en la historia argentina; entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983 se vivió un periodo de terror.

Términos y expresiones como “desaparecidos”, “vuelos de la muerte”, “son 30. 000”, “Nunca Más” y los pañuelos blancos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, son una muestra de esos años.

«Ninguna nación se atrevió a llevar a la justicia a una dictadura», menciona el tráiler de la película Argentina, 1985.

Esta se inspira en la experiencia del juicio contra las Juntas Militares lideradas por los fiscales Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo.

Primer juicio

Se realizó apenas recuperada la democracia, y resultó en una histórica condena al terrorismo de Estado.

No obstante, la resistencia de las Fuerzas Armadas, aún con fuerza, provocó la creación continua de leyes de impunidad:

  • En diciembre de 1986, el Congreso aprobó la “Ley de Punto Final”.
  • En junio de 1987, se sancionó la “Ley de Obediencia Debida”.
  • Entre 1989 y 1990, el presidente Carlos Menem firmó decretos de indulto para los comandantes de las Juntas que habían sido condenados.

Así, durante más de diez años fue imposible investigar a quienes fueron responsables de desapariciones forzadas, torturas y ejecuciones.

Así como también de robos y apropiaciones de niños, violaciones y otros crímenes de lesa humanidad.

Juicios por la Verdad

Félix Crous recuerda esa etapa y lo que vino después: “El juicio a las Juntas fue tan motivador como frustrante lo que pasó al final.

Sin embargo, surgieron los ‘Juicios por la Verdad’, otra iniciativa argentina que buscaba asegurar la verdad sobre los hechos, sin castigos penales.

El objetivo final y el deseo era alcanzar un juicio completo, pero con un enfoque realista se empezó a hacer lo que se podía: reunir evidencias.

«Una tarea anticipatoria a una utilización posterior, porque la prueba fue muy explotable luego en los juicios de lesa humanidad.

Es decir, el testigo que hoy tiene 80 años pudo ser escuchado hace más de veinte años, con otra potencia cognitiva.

De modo que estos procesos permitieron preservar lo que había, y también entramar y comprender», indica Crous.

Juicios de lesa humanidad

En este contexto, un fallo de la Corte Suprema en 2005 marcó un punto de inflexión al declarar que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida eran inconstitucionales.

El razonamiento fue que tenían la intención de provocar el olvido de graves abusos a los derechos humanos, como son las desapariciones forzadas.

El caso involucraba a Julio Héctor Simón, un ex suboficial de la Policía Federal, quien fue acusado del secuestro de José Poblete, su esposa Gertrudis Hlaczik y su hija de ocho meses.

Los testimonios de quienes sobrevivieron revelaron que la pareja fue sometida a torturas durante meses en el centro clandestino “El Olimpo” antes de ser “trasladados”.

Sus restos siguen sin ser encontrados.

Abuelas de Plaza de Mayo

Sin embargo, 21 años después del secuestro, las Abuelas de Plaza de Mayo lograron ubicar a la hija de José y Gertrudis.

La habían registrado con otro nombre, como si fuera familiar de un miembro de la inteligencia
del Ejército y de su esposa.

Claudia Victoria Poblete Hlaczik es la número 64 de las nietas recuperadas.

Hasta ahora, la organización Abuelas de Plaza de Mayo han identificado a 140 nietos, y la búsqueda sigue adelante.

Desapariciones

Algunos de los militares han sido encarcelados o han recibido condenas después de su muerte.

Sin embargo, organizaciones de derechos humanos opinan que la mayor parte de los crímenes siguen sin castigo.

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) documentó en 1984 cerca de 9.000 casos de desaparición forzada.

Sin embargo, se señaló que era una cifra parcial debido al miedo de los familiares a denunciar en ese entonces.

Abuelas de Plaza de Mayo, y otras organizaciones de la sociedad civil hablan de un aproximado de 30,000 personas forzadas a desaparecer en la dictadura de Videla.