Triunfan empresas en cumbre mundial de Internet

La declaración final de NetMundial condena el espionaje masivo de las comunicaciones y reconoce que Internet es un espacio autoregulado, donde gobiernos, empresas y usuarios tienen la misma voz. Sin embargo, las empresas de telecomunicaciones presionaron para dejar fuera el concepto “neutralidad” de la Red: mismo acceso y velocidad para todos

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Regeneración, 25 de abril de 2014. En la cumbre mundial de Internet, llevada a cabo 23 y 24 de abril en Sao Paulo, Brasil, se hizo un llamado a detener el espionaje “masivo y arbitrario” de las comunicaciones electrónicas.

En el documento final de la NetMundial, el encuentro global sobre la gobernanza en Internet que reunió a 800 representantes de 85 países, establece que Internet debe seguir siendo un espacio autoregulado, donde gobiernos, empresas y usuarios tienen la misma voz.

Uno de los temas principales fue la exigencia de un manejo multilateral de Internet, que reduzca en los hechos la hegemonía de los EU, pero se rechazó la propuesta de Rusia y China de otorgar mayores controles a los gobiernos sobre la red.

Sin embargo, no aparece la idea de la “neutralidad” de Internet, debido a las presiones de EU y de las empresas que administran la red, que rechazaron esa propuesta defendida por Brasil.

La inclusión del concepto de “neutralidad” (que todos los servicios de internet tengan el mismo acceso y a la misma velocidad, sin preferencias) retrasó el consenso de la Declaración de Sao Paulo. El documento es el pálido reflejo de la que muchos esperaban fuera una cumbre histórica, celebrada en un país que aprobó la primera Constitución de Internet. En la llamada Ley de Marco Civil, aprobada por el senado brasileño, la neutralidad es uno de las principales derechos.

Brasil defendió este concepto en la cumbre, al “neutralidad de la red”: el derecho a que todos tengan acceso a los mismos contenidos y con la misma velocidad. Hay países que no aceptan eso como Estados Unidos y la Unión Europea.

Hace unos días, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), el organismo independiente encargado de la regulación de la web en Estados Unidos, anunció que revisará la normativa actual para facilitar que los proveedores de Internet ofrezcan servicios a diferentes velocidades.

Sergio Amadeu, sociólogo que participó en la redacción del Marco Civil, declaró que se produjo una gran victoria de las grandes empresas de telecomunicaciones (operadoras telefónicas y del cable) sobre las de Internet (Google, Facebook, Twitter…). “Todo esto es un absurdo”, aseguró Amadeu. “Los lobbies de las empresas de telecomunicaciones dominaron y presionaron durante los debates finales y consiguieron debilitar el texto y sacar la palabra neutralidad de la redacción. Tampoco se ponen los medios para combatir ese espionaje masivo ya que las grandes empresas seguirán dominando el tráfico”.

Los representantes de Cuba, India y Rusia (cuyo presidente, Vladímir Putin comparó Internet con un instrumento de la CIA) expresaron su desacuerdo.

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Control multilateral de la red

En la cumbre muchos de los participantes, incluido uno de los padres de Internet, Vinton Cerf, declararon el encuentro como “un gran logro y un paso adelante en la gobernanza global de la Red”. La reunión de Sao Paulo intentaba sacar adelante lo que no logró la última cumbre de la ITU, la organización internacional de telecomunicaciones: un acuerdo entre Estados partidarios de mantener el actual status quo y emergentes como China, Rusia o India que prefieren tener mando y dominio en la gobernanza de Internet.

Brasil firmó a principios de 2012 un acuerdo con Pekín y Moscú en este sentido, pero ahora parece haberse aliado con Washington, aprovechando el mea culpa de la Administración Obama. El Ejecutivo estadounidense ya ha anunciado su disposición a renunciar a la prerrogativa que ejercen sobre la atribución de dominios en Internet a través del ICANN, una organización sin ánimo de lucro con sede en Londres, y a una reestructuración de la NSA. Esa buena voluntad fue elogiada en el documento.

La apuesta por el multilateralismo sí quedó patente en el texto final que propone una web abierta, participativa, transparente e integradora y también por cerrar la brecha digital entre quienes tienen acceso a la red y quienes no. Para muchos, esos puntos, incluso el último, son los que hacen ganadores a las grandes corporaciones de Internet. Como dijo Ross LaJeunesse, director de relaciones públicas de Google, “nuestro negocio es que Internet se expanda cada vez más y a más gente”.

Coincidiendo con la clausura, varias organizaciones civiles organizaron un evento alternativo, el Arena Net Mundial. Los asistentes debatieron vía Skype con Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

 

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Brasil a la vanguardia en el mundo

En ese contexto, el senado de Brasil aprobó una ley vanguardista. La ley Marco Civil establece, entre otras cuestiones, que las compañías no podrán limitar el acceso a los usuarios a determinados contenidos o cobrar precios diferentes por cada servicio prestado (lo que se conoce por neutralidad de la Red), la inviolabilidad de las comunicaciones y que los proveedores de Internet deberán almacenar los registros de conexión por seis meses y ponerlos a disposición de las autoridades previa orden judicial. El proyecto final, que se aprobó sin modificaciones con respecto al texto avalado hace un mes en la Cámara de Diputados, no convence a todos en Brasil y algunos especialistas alertan de ciertos desvíos con respecto al texto original.

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Entre los puntos polémicos se encuentran la neutralidad de la Red, el almacenamiento de datos y el posible castigo a los usuarios –y no a los proveedores– por contenidos vinculados. Sergio Amadeu, sociólogo y representante de la sociedad civil en el Comité que ayudó a crear el Marco Civil solicitó a Dilma Rousseff vetar el artículo 15 porque, según él, representa una amenaza a la libertad ya que obliga a las empresas a guardar los datos de los ciudadanos durante seis meses. Otra voz en contra es la de Pedro Eckman, coordinador de Intervozes, Coletivo Brasil de Comunicaçao Social. “Esa medida debilita la protección de la privacidad, conculcando la presunción de inocencia al obligar a almacenar de forma obligatoria las actividades de los internautas de forma indiscriminada y masiva”.

La nueva ley brasileña –en la línea que han establecido otros países, como Chile y Holanda– va dirigida a la geopolítica del gobierno mundial de la web, tras el escándalo de las revelaciones de Edward Snowden y el espionaje de la NSA estadounidense (Agencia Nacional de Seguridad) a amigos y aliados de la Casa Blanca, entre ellos a la propia Rousseff y a la canciller alemana Ángela Merkel. Berlín y Brasilia, además de la Unión Europea y la Asamblea General de la ONU, quieren establecer unas reglas que impidan el control que Washington ejerce en la Red, algo difícil de conseguir según los especialistas.

Sin embargo, en el camino de la ley se ha quedado la aspiración más radical: que las empresas extranjeras de Internet (léase Twitter, Google, Yahoo, Amazon…) instalaran centros de datos en el país. A cambio han introducido un artículo que sí afecta a las multinacionales de Internet: las denuncias judiciales de los brasileños contra estas empresas se dirimirán en tribunales brasileños, no en los estadounidenses. 

La ley de Marco Civil, una especie de carta de derechos ciudadanos respecto a Internet. La ley establece principios, garantías, derechos y deberes para usuarios y proveedores. 

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