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A decir del periodista, el triunfo de AMLO ha puesto de buen humor a la gente, pues se reconocen en él como con ningún otro presidente.

 

Regeneración, 8 de julio de 2018.- Todo lo que nos dijeron sobre el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente electo, ha sido mentira: no hubo devaluación, no comenzó una guerra, ni nos convertimos en Venezuela, pero además, el ánimo general está restituido, indicó el periodista de espectáculos Álvaro Cueva en su columna en Milenio.

“Comenzó uno de los periodos más peculiares en la historia de nuestro país, un periodo de paz, de concordia, de esperanza”, indica en el texto.

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Desde que se anunció el triunfo irreversible de López Obrador en las encuestas de salida y por el conteo rápido del INE, miles de personas se volcaron a las calles, el Zócalo se abarrotó de gente, familias enteras, sin miedo, se encontraron en la plancha en ánimo festivo.

“¿Me creería si le dijera que siento a la gente contenta, que voy por las calles y veo a las multitudes calmadas, menos en el rencor y con muchas ganas de hacer algo bueno, de cambiar, de crees en el futuro?”, sigue Cueva.

“No cuando Vicente Fox, que veníamos de más de 70 años de PRI, percibí esta alegría, esta buena disposición, esta insólita felicidad”.

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Cueva analizó el triunfo de López Obrador, y concluye que no ganó por guapo, ni moderno, ni rudo, sino porque representa a la gente, a esa que lo votó.

“El señor es la más perfecta representación simbólica de un México que durante muchos sexenios ha sido negado, saqueado y atemorizado, de un México harto pero digno, incansable y trabajador, lleno de valores, de ilusiones”, escribe.

Luego de casi dos décadas de recorrer todo el país, de presentarse en todos los municipios, ahora moviliza multitudes.

A todos lados a los que va, AMLO es seguido por personas, increpado por policías, felicitado por mandatarios de todo el mundo; quieren tocarlo, intercambiar una palabra, sentirse escuchados. Es tratado como un “superstar”.

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“Por eso está tan idealizado. Por eso se espera tanto de él. Por eso pasó lo que pasó el 1 de julio y desde el 1 de julio”, señala Cueva.

“¿Cuándo había visto usted tanto interés por un gobierno de transición, tanto seguimiento, tantos comentarios, tantas reflexiones, tantos memes y tanta buena disposición por parte de las autoridades que van de salida? ¡Cuándo!”.

Ahora lo que le resta a AMLO es gobernar bien, apunta el columnista, “un cliente satisfecho siempre regresa a donde le fue excelente. Así es la política. Así es la vida”.

Vía Milenio.

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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