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Respuesta a declaración de jóvenes con altos puntajes: En defensa del derecho a la educación pública, gratuita, laica, universal e incondicionalPor Relevo XXI

Regeneración, 30 de julio del 2018. En una nota del periódico Reforma, realizada por Irais Velázquez y publicada el dia 27 de julio del año en curso, David Vidal Alderete y Alberto Alexis Tejas, jóvenes con altos puntajes en el reciente examen de admisión a la UNAM, declararon su desacuerdo con universalizar la educación pública y eliminar el examen de admisión.

Nuestros nuevos compañeros aseguraron que “regalar” lugares va en contra del esfuerzo y del mérito de quienes se preparan arduamente para ser admitidos e iniciar una carrera.

Frente a este tipo de declaraciones fomentadas por el diario Reforma, estudiantes de la UNAM que conformamos la organización Relevo XXI rechazamos rotundamente la campaña que se ha emprendido con tal de instalar la noción de que la meritocracia debe ser la única forma de acceso a la universidad.

Al contrario, nos manifestamos en favor de las medidas que planteen un avance en materia de garantizar la educación como un derecho incondicional e irrestricto al que toda la población tenga la posibilidad de acceder, por la sencilla razón de que es la totalidad de la sociedad mexicana la que paga nuestros estudios y por tanto es ella misma la que tiene el derecho a la universidad de manera pública, gratuita, laica, universal e incondicional.

La función de la UNAM como universidad pública es formar profesionales al servicio del país, permitir el acceso del pueblo al conocimiento y fomentar soluciones a las problemáticas nacionales.

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El carácter público de la universidad se encuentra en el hecho de que toda la nación paga la educación de aquellos que estudian ahí, por tanto, deberían existir espacios y oportunidades para que todos puedan acceder a ella.

La entrada a la UNAM no debería entenderse como un privilegio obtenido a partir de una percepción de mérito que oculta muchas realidades, sino a partir del derecho a la educación y la tarea de lograr el desarrollo óptimo de todos los ciudadanos mexicanos.

Es de esperarse, que en el contexto de competencia en el que hemos nacido las últimas generaciones de estudiantes, la meritocracia se erija como un velo perfecto para cubrir la exclusión, que los puntajes necesarios se eleven y se relate que así se garantiza y aumenta el nivel educativo escondiendo que la matrícula es, año tras año, evidentemente insuficiente.

Hijos de la crisis, el neoliberalismo y la meritocracia, nos han sujetado a una competencia sin igual, obligándonos a luchar entre nosotros por un espacio en la universidad pública con la promesa de movilidad social y de un ascenso económico.

Afortunadamente, el panorama parece abrirse y los horizontes cambian, y cambian porque así de fuerte hemos insistido.

En medio de aires de optimismo por la posibilidad de acercarnos a cambios políticos esperados por décadas, provocados por la elección del primer gobierno progresista en nuestro país, tenemos bien claro que hay un largo camino por delante y muchas victorias pendientes que deberán rebasar por mucho este respiro electoral, como lo es el caso de la educación universal.

Es necesario rebasar las metas que nos dejó esta crisis, no podemos seguir alcanzando un derecho pagado por todos los mexicanos para sujetarlo fuerte y clamar por su exclusividad; no podrá ser el sueño más grande de una generación de jóvenes que desde nuestro derecho a la educación asumamos una posición de privilegio; al contrario, el espíritu estudiantil deberá inundarse de compromiso solidario con toda la juventud y el pueblo mexicano que nos permite una educación en la que el 83% no tiene lugar.

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Por tanto, es deber de quienes integramos la comunidad universitaria, solidarizarnos con el resto de la sociedad y posicionarnos en contra de la exclusión de competencia.

Los estudiantes fuimos pieza fundamental en la emergencia ciudadana del 1° de julio y como actor social clave del cambio también asumimos el compromiso de mantenernos críticos pero propositivos en todo momento.

Asumimos que de ninguna manera las transformaciones que el país requiere dependerán de una sola persona, todo lo contrario, ahora más que nunca la sociedad tiene la obligación de hacer profundizar los cambios, de ejercer presión y hacer un llamado a movilizarnos y organizarnos sin esperar instrucciones ni visto bueno para evitar, de ese modo, los chantajes de los viejos grupos de poder que intentarán obstaculizar cualquier cambio en el régimen.

Como estudiantes apostamos a cambiar de modelo, de forma, de horizonte y apuntamos a que es necesario defender nuestro derecho a tener derechos, pues los jóvenes hemos sido un sector sumamente afectado por las políticas de los gobiernos neoliberales durante los últimos treinta años.

Tomar la estafeta y ser el relevo generacional implica volver a ganar la posibilidad de tener un futuro estable con una vida digna.

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Es por eso que no nos conformamos con haber ganado ya la educación gratuita, sino que sabemos que ahora hay que hacerla de verdad un derecho accesible para todas y todos, no como un lujo, sino como un derecho de toda la sociedad, de cada joven mexicano.

Es por eso, que hacemos un llamado a que en cada facultad, escuela y universidad pública de este país los estudiantes nos organicemos y trabajemos para preparar una agenda educativa que coloque nuestras principales demandas como sector.

Queremos una educación universal, pero también las condiciones que nos garanticen acceder a ella, queremos comedores estudiantiles a bajo costo, residencias universitarias para los estudiantes de provincia, mayor y mejor infraestructura, aumentos a los salarios de los profesores universitarios y dirimir las grandes desigualdades de ingresos, además de reducir los privilegios de los altos funcionarios administrativos.

En ese tenor es importante llamar a construir foros, consultas, conferencias, movilizaciones y actividades artísticas y creativas que nos permitan darle voz a los estudiantes y colocar nuestras demandas en el centro de la discusión nacional para construir una opción profunda de cambio desde la comunidad estudiantil.

“Por mi raza hablará el espíritu”; Ciudad de México a 27 de julio de 2018

* RELEVO XXI: organización estudiantil de izquierda, antineoliberal, sin partido y con proyecto. Somos una nueva generación que emerge en pleno Siglo XXI y que viene a relevar y crear una nueva política diversa, con esperanza, sueños y revolución. Facebook: Relevo XXI; Twitter: Relevo XXI

 

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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