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Escrito por Ángel Balderas Puga

La refinería de Dos Bocas está pensada para refinar, aproximadamente, 400 mil barriles diarios. Justo con eso podríamos dejar de importar gasolina, ser autosuficientes y, por lo tanto, más soberanos.

Nunca me ha gustado citar a Peña Nieto, pero me veo forzado a hacerlo con respecto a aquella famosa frase del “ningún chile les embona”. Es más que aplicable al coro de la oposición al actual gobierno federal.

Efectivamente, se escandalizan de todo, después de que, contradictoriamente, en sexenios anteriores no se escandalizaban de nada. Hoy se escandalizan de los grandes proyectos de infraestructura, de los programas sociales, de las conferencias mañaneras del presidente, de la lucha contra el huachicoleo, de la reforma educativa, de los zapatos que usa Andrés Manuel López Obrador, etc.

Es claro que el papel de la oposición es criticar, ese es su papel en la democracia. Pero una cosa es criticar con fundamentos y otra muy diferente criticar sin fundamentos y hacer críticas basadas en mentiras, en falacias, en datos falsos, en la descalificación gratuita, en la denostación o la calumnia.

Hoy, con las críticas a la construcción de una nueva refinería, vuelven a hacer el ridículo tanto los comentócratas antes aceitados por el régimen como sus secuaces en redes sociales. Pareciera ser que no han pasado 12 años desde que inició el debate sobre la industria petrolera en México, ante el primer intento de profundizar la privatización en el sexenio del espurio Felipe Calderón. No se han puesto a estudiar, se confiaron en el sexenio de Peña Nieto en el que se siguió desmantelando la industria petrolera nacional ante el beneplácito de los “muy críticos” de hoy en día.

Ante el anuncio del presidente de que serán la Secretaría de Energía (SENER) y el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) los que administren la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco ya se escandalizaron de nuevo, evidenciando sus taras y su falta de conocimiento tanto de la industria petrolera nacional como de la historia de nuestro país. Tal parece que no les interesa defender los intereses nacionales sino los de los extranjeros. Confunden el verbo administrar con el verbo construir.

La construcción de una nueva refinería es una acción estratégica que junto con la rehabilitación de las seis refinerías existentes buscan recuperar nuestra capacidad de refinación.

Al menos desde 2011 estamos importando 400 mil barriles diarios de gasolina, además de otros petrolíferos, que deberían estarse produciendo en nuestro país. Esta herencia prianista nos costó el año pasado 30 mil millones de dólares (unos 600 mil millones de pesos). Se ven mal haciéndose los escandalizados porque la nueva refinería costará ocho mil millones de dólares, cuando salen del país 30 mil millones anualmente. Con lo que pagamos de importación en un año ¡hasta podríamos construir cuatro refinerías!

La refinería de Dos Bocas está pensada para refinar, aproximadamente, 400 mil barriles diarios. Justo con eso podríamos dejar de importar gasolina, ser autosuficientes y, por lo tanto, más soberanos.

¿Cómo es posible que no se hayan escandalizado con los 2 mil 500 millones de pesos que se gastó Felipe Calderón en la construcción de una barda para la nunca construida refinería “Bicentenario”?

¿Cómo es posible que no se hayan escandalizado con los terribles aumentos en la deuda pública en los sexenios de Calderón y Peña Nieto? El primero incrementó la deuda en 3.6 billones de pesos y el segundo en más de 5 billones. No se les da la aritmética. Esta última cantidad equivale a más de 30 veces el costo de la refinería de Dos Bocas. Así de sencillo, así de contundente.

 

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Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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