Por: César Zavala

Qué bravos estuvieron los presidentes del Uruguay y Paraguay en las particiones de la CELAC, pero más bravos Díaz-Canel y Maduro. No cabe duda de que ante la típica, irrelevante y arrogante agresividad whitexican de estos personajes, la gallardía fundada en el internacionalismo bolivariano los puso en su lugar. Pues una cosa es el ser-envalentonado y otra cosa es la digna valentía, respectivamente.

La derecha en todos los países es sumamente ignorante, déspota, majadera, arrastrada y autohumillante.

Lacalle (del Uruguay) ni siquiera traía un discurso preparado. Habló al aire con un gesto de ambigüedad diciendo a la vez que aceptaba la invitación de AMLO a esta comunidad, pero también recalcando su apoyo a la OEA. Eso último es irrelevante porque la naturaleza de ambos organismos es diferente. Todo el mundo entiende que este par de presidentes necesitan de Andrés Manuel y de la CELAC debido a su notable pobreza a comparación del país mexicano. Caso contrario Brasil que es mucho más rico que estos dos países. Tan rico que Bolsonaro se dio el lujo de faltar y menospreciar esta iniciativa.

Cabe mencionar que, aunque también es de derecha, el presidente de Ecuador Guillermo Lasso, en su discurso de corte neoliberal mostró una mayor inteligencia emocional que Lacalle y Mario Abdo Benítez. Recordemos que Lasso guarda una amistad diplomática con Obrador desde las conmemoraciones de los 200 años de la firma de los tratados de Córdoba.

Lasso mostró un profundo respeto por Andrés Manuel y enunció una crítica más bien moderada, objetiva y bien pensada a cualquier intento de unificación latinoamericana. Apuntó verazmente a que el principal motor de la Unión Europea es la unificación de los mercados, poniendo los puntos medulares sobre la mesa para unas discusiones realistas y serias al respecto de una posible unión latinoamericana. Ya quisiera el PAN algún día tener un líder de la talla de este señor. No lo tienen y no lo tendrán a largo plazo gracias a su flamante dirigente Marco Cortés.

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Al final lo más admirable fue el profundo respeto y dedicación que le tienen todos los países a AMLO, pero en especial los mandatarios de la izquierda latinoamericana.

El broche de oro fue el mensaje del presidente de China. Lo cual debe haber dejado helado a Biden. Pues los mensajes que AMLO ha estado mandando a Estados Unidos es que América Latina y EUA deben cooperar voluntariamente para combatir al gigante asiático, y que el intervencionismo económico y bélico americano deben cesar. Sin embargo, en los hechos China se ha estado acercando cada vez con más ímpetu a Latinoamérica y a quien se perfila como su mejor dirigente en muchos años, Andrés Manuel López Obrador.

Tal jugada parece fungir como herramienta de apalancamiento de México frente a Estados Unidos y Canadá. No cabe duda que este evento significó el empoderamiento de los países del sur frente a la norteña hegemonía.

Empoderamiento que busca fundamentar su concepción juarista e ilustrada de la relación entre los países. No puede haber paz entre países con poder e influencia económica y diplomática desiguales. Esta cumbre nivela un poco la balanza en este último sentido en favor latinoamericano.

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Dicho esfuerzo por apalancarse con Venezuela, Cuba y Nicaragua para algunos analistas, como Zepeda Patterson, era innecesario. La verdad es que no se puede inspirar a la unión colectiva si no se pone el ejemplo de cómo utilizar el poder frente a países en un lugar menos favorecido en el Entramado Ontológico del Poder: el ser solidario. China por supuesto que no hubiera apoyado con tanto ahínco a México sí éste no hubiese apoyado con tremenda legitimidad a estos proscritos países.

Cómo se puede ver, la visión de una convivencia internacional que aspira al modelo kantiano de la Paz Perpetua toma rumbo concreto al afianzar la presencia de nuestro país en la trama internacional.

Qué día tan más histórico, caramba.

César Zavala es cronista para Primero Fue El Sonido y cofundador de dos emprendimientos. Ha cursado la licenciatura de Filosofía en la universidad de Guadalajara, así como la licenciatura en Administración de Empresas por la misma universidad. Ha sido activista desde el 2012 en diversos colectivos sociales como #YoSoy132GDL y RUM (red universitaria para la movilidad). Dentro de la universidad coordinó un proyecto, premiado por la UDG, sobre desarrollo organizacional y gestión del trabajo en la A. C. Dignidad y Justicia en el Camino, también conocida como FM4 Paso Libre.