#Opinión: Las fronteras de la realidad

Miguel Martín Felipe

Dicen los teóricos del periodismo, no sin cierta pompa, que quienes nos dedicamos a este oficio reinterpretamos la realidad para el gran público. Sin embargo, y evocando a Borges, la realidad puede ser un jardín de senderos que se bifurcan o una biblioteca interminable.

El panorama político de México se distinguía por ser un mar de aguas sumamente tranquilas. El régimen neoliberal se concentró en mantener siempre vigente y saludable a una industria cultural encargada de crear la percepción generalizada de que la política era algo aburrido y que era mejor sustraerse de la realidad a través de las múltiples opciones de entretenimiento barato que había a nuestra disposición.

Por otro lado, los comunicadores afines al régimen, aquellos a quienes ahora se les nota mucho más el plumero corporativista, se presentaban como afables y diligentes trabajadores de los medios que se sacrificaban por nosotros al sumergirse en las oscuras aguas de la política y nos presentaban información ya digerida, entendible y en la medida necesaria para no aburrirnos.

Estamos ya francamente dentro de un nuevo paradigma, en que la ciudadanía busca por sí misma la información de manera incansable e irrestricta; tiene la facultad de cambiar sus fuentes de información si así lo desea, y aberra de los corporativistas.

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Una muestra más palpable de este nuevo contexto social es el evento que congregó después de dos años a la población simpatizante del presidente AMLO en el Zócalo de la Ciudad de México el pasado 1 de diciembre. Poco se puede decir al respecto del pletórico evento. Sin embargo, vale la pena reparar en la serie de maromas que la oposición y la prensa corporativista intentaron para minimizar o descalificar la inequívoca popularidad del presidente.

Foto: Andrés Manuel López Obrador Twitter

Nombres como Denisse Dresser, Carlos Alazraki, Damián Zepeda, los Pedros Ferriz y muchos otros; son posicionados sistemáticamente en medios tradicionales y redes sociales dando su opinión para minimizar o de plano repudiar la ingente manifestación popular en favor del presidente. Solo Reforma supo hacer un movimiento que causa revuelo en la opinión popular y desvía la atención hacia la contienda de 2024. Publicaron al día siguiente del evento en el zócalo una encuesta que pone como punteros a Ebrard y Sheinbaum, al tiempo que involucra a Colosio hijo.

¿Dónde empieza la realidad y dónde empieza la narrativa tendenciosa? ¿Podremos realmente emanciparnos de la prensa corporativista?

Una verdadera sociedad de la información no es aquella que se encuentra bajo constante bombardeo de contenidos inabarcables, sino aquella en donde se ha desmitificado a los encumbrados de los medios, se ha identificado lo contrapuestos que están el corporativismo y la lucha social, y no se muerden anzuelos como el que ha tirado Reforma.

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Si la atención se desvía hacia el morbo que genera conocer al sucesor de AMLO, tal vez no se pierda lo que hemos construido hasta ahora como sociedad, pero podría enturbiarse el panorama de tal forma que sería imposible construir más.

Asimismo, quisiera hacer la siguiente advertencia: ante la imposibilidad de vulnerar la  popularidad y la credibilidad del presidente, estrategia que ha sido un fracaso para los poderes fácticos, no descartemos que la nueva apuesta sea invertir en el futurismo.

Respondiendo a la pregunta planteada párrafos atrás, la realidad está aquí y ahora; no en la narrativa de los medios corporativos. Necesitamos seguir cultivando nuestra sensatez y nuestra capacidad de análisis para centrarnos en lo que nos trajo hasta este punto de la historia: la transición plural y pacífica del país hacia un régimen de paz y prosperidad igualitaria. No peleamos tanto por lo que tenemos ahora para desecharlo por caer en los vicios de siempre.

 

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