La vida del ex gobernador de Veracruz cambió radicalmente, con otros presos, sin televisor, teléfono ni computadora pasa sus días en la cárcel de máxima seguridad de Matamoros, que opera en un cuartel militar de Guatemala a alberga a políticos corruptos.


Regeneración, 30 de junio de 2017.- La vida de Javier Duarte en la cárcel de Guatemala ha cambiado desde que fue detenido el pasado 15 de abril, y aunque está en espera de la audiencia donde se determinará su extradición por delitos federales, “tiene muy buen estado de ánimo”, relata su abogado, de origen guatemalteco.

En el rincón apartado de la capital, en la prisión militar de Matamoros, Duarte de Ochoa espera su segunda audiencia. Su abogado, Carlos Velásquez relata en entrevista con El Universal, que su cliente ya no está totalmente aislado.

Con más horas de sol, acceso a literatura motivacional y permiso para compartir con otros privados de libertad, pero sin televisor, teléfono ni computadora, Javier Duarte de Ochoa pasa sus días en la cárcel de máxima seguridad de Matamoros, que opera en un cuartel militar de Guatemala y alberga a políticos corruptos, narcotraficantes y elementos del crimen organizado nacional e internacional.

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Según lo relata El Universal, la vida de Duarte ha cambiado mucho en los últimos 75 días en ese rincón apartado de la capital, controlado por el aparato penitenciario guatemalteco y con capacidad limitada: 30 hombres y tres mujeres, aunque de alto perfil de peligrosidad y de relevancia.

“Es muy bonachón y a todo le encuentra alguna gracia. Tiene muy buen estado de ánimo”, cuenta el abogado guatemalteco Carlos Velásquez, defensor de Duarte.

Recordó que tras la denuncia al Sistema Penitenciario del país centroamericano por negarse a concederle un colchón y otros bienes, ahora el exgobernador de Veracruz cuenta con “los espacios que necesitaba para por lo menos relacionarse con más personas y tener más tiempo de día libre en el sol”, aspectos que de acuerdo con su defensor, “vienen a motivar de alguna forma su estado de ánimo”.

También dice que le han conseguido algunos autores “relacionados como gente de espiritualidad, gente que maneja el tema de la autoestima”.

Javier Duarte no tiene acceso a televisión, teléfono ni computadora, pues al encontrarse en el penal, el cual opera en un cuartel militar, tiene los accesos más restringidos.

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De acuerdo con Carlos Velásquez, esta semana Duarte tendrá un arduo trabajo con su equipo defensor, pues se alista para la comparecencia del próximo 4 de julio ante el Tribunal Quinto de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente de Guatemala, donde se determinará su extradición por delitos federales de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Ese mismo día el tribunal decidirá si procede o no la extradición contra Duarte de Ochoa. El pasado martes por seis delitos estatales presentados por la Fiscalía de Veracruz, el exmandatario estatal aceptó su extradición.

Su abogado Carlos Velásquez aceptó que a diferencia de la primera audiencia, el pasado 19 de abril, en la de esta semana se le notó más confiado, tranquilo y seguro.

Sobre alguna posibilidad que diera entrevistas, el abogado acepta que han tenido varias solicitudes formales, sin embargo, el tribunal no lo permite, además que Javier Duarte no ha manifestado el deseo de hacerlo, “ha querido estar aislado para mantener su situación jurídica directamente en la defensa que hacemos”.

Con información de: El Universal