Por Érika Maza Hernández

RegeneraciónMx.- “Haz el bien sin mirar a quién”, dice un popular y conocido refrán. Y es que el altruismo es una conducta social que conmueve por el valor moral que implica; nos hace sentir bien, participativos y es un elemento importante para el funcionamiento de una sociedad, ya que no siempre existen los recursos suficientes para atender todas las necesidades de una comunidad. Y en el caso de las protectoras de animales que son organizaciones sin fines de lucro y que no reciben recursos de ninguna institución, sería imposible su subsistencia sin las acciones solidarias de las personas.

Pero, por desgracia, no siempre los llamados de auxilio donde se ve involucrada la recolección de dinero tiene como finalidad la ayuda a un tercero y, desafortunadamente, la protección animal no está exenta de esta práctica y hay personas que ven la oportunidad de obtener recursos valiéndose de la buena voluntad de la gente con ánimo de colaborar. Así que sí, sí hay que mirar a quién ayudamos.

Las redes sociales –por su rapidez, por su masividad y por la dificultad para corroborar la información– se han vuelto aliadas de los oportunistas. Sus pedidos de cooperación suelen incluir una historia dramática y convincente de un animal en una condición crítica de salud, por lo que, evidentemente, se necesitarán recursos para salvarlo. Y es posible que la historia sea cierta, pero si hay una gran respuesta de la gente los oportunistas se van a aprovechar de la situación, incluso más allá, del verdadero apoyo requerido, es decir, pedirán todo el dinero que sea posible, aun cuando los gastos del animal estén cubiertos y, al final, nadie sabrá dónde o en qué fueron utilizados, incluso, no sabremos el destino del animal en cuestión.

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También están los casos de algunos refugios de animales que valiéndose del chantaje emocional: “ya no tenemos comida para hoy”, “si no recibimos ayuda no sabemos qué decisiones tendremos que tomar”, por ejemplo, se dedican a pedir toda clase de cooperación sin ni siquiera hacer un reporte de en qué están invirtiendo los recursos que las personas les hacen, haciendo de esto su modus vivendi.

 De ninguna manera queremos desalentar a que cada vez más y más personas se unan al apoyo de esta actividad. Y es que la protección animal es una de las causas sociales más desvalidas en este país y es un hecho indiscutible que la ayuda que se necesita es mucha, ya sea a partir de acciones, como donar tiempo, insumos, actividades en redes sociales y, por supuesto, la donación monetaria, pero lo que sí queremos puntualizar es que esta ayuda aportada a la protección animal sea siempre sea de manera informada.

Para ello, te sugerimos que tomes en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Cuando se trate de un animal donde es imperativa la necesidad de atención médica, investiga por tu cuenta, pide información detallada del caso: quién es la protectora o persona responsable del animal, en qué parte del país se encuentra, en qué veterinaria y quién es el médico a cargo. Generalmente, puedes ir a visitarlo y dejar tu aportación directamente en el lugar donde está siendo atendido.
  • En el caso de los albergues, de ser posible, visita el lugar, observa las instalaciones y cerciórate de la condición en la que se encuentran los animales. Toma en cuenta que la ayuda no necesariamente tiene que ser monetaria, también puede ser en especie e incluso con trabajo voluntario.
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Hay que dejar en claro que las protectoras y refugios que están bien establecidos y con reconocimiento social, hacen un esfuerzo por hacer las cosas bien y honradamente. El dinero que recaudan tiene como destino único ayudar a los animales más necesitados y para subsistencia del refugio o protectora en sí. Y siempre estarán preocupadas por hacer del conocimiento público las acciones que llevan a cabo con los recursos que las personas les aportan.

Esto no quiere decir que no existan ciudadanos con buenas intenciones y que de manera independiente hagan llamados de ayuda a la comunidad cuando deciden hacerse responsables de un animal, generalmente en condiciones deplorables, pero cuando se actúa de forma honrada siempre se buscarán los mecanismos para informar, de manera oportuna, todo el proceso de rehabilitación y ubicación final de ese animal rescatado.

Ayudar a los animales, brindar apoyo y colaborar con las organizaciones sociales son acciones que, más allá de ser actos generosos, definitivamente mejoran nuestra calidad humana y nos proporcionan el sentimiento de trabajar todos por una sola causa: el bienestar animal.

Diseñadora gráfica por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Tiene más de 10 años dedicada a la protección animal. Ha participado como voluntaria en Can Cat y en el Movimiento Animalista de Puebla. Es autora de la columna “Conciencia animal”, que aborda temas sobre los animales de compañía y su tenencia responsable.