Revelan verdaderos datos de la violencia en México: 65 mil 200 ejecutados

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En contraste con las cifras oficiales, las cuales indicaron que hubo 56 mil asesinatos de diciembre 2012 a diciembre 2015 -tres años y 1 mes de la administración peñista-, la investigación de Zeta apunta que fueron miles más.

Regeneración 25 de enero del 2016.- Durante su campaña presidencial, Peña Nieto prometió que “en un año” se empezarían a ver resultados de su estrategia contra el crimen organizado, al grado que supuestamente disminuiría la cantidad de ejecuciones; pero se cumplió el tercer año del peñato la realidad demuestran que su sexenio es más cruento que el de su antecesor.

Tal como se ha investigado en los últimos sexenios y recurriendo como metodología a la comparación de la información oficial del Gobierno Federal con registros hemerográficos, Servicios Médicos Forenses, Institutos Forenses en los Estados, el equipo de investigación de este Semanario llegó a la conclusión de que en los primeros tres años de gobierno de Enrique Peña Nieto, del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2015, sucedieron en el país 65 mil 209 homicidios dolosos, exorbitantemente mayor a los 54 mil asesinatos durante el periodo calderonista.

Pero estas cifras no es lo único escandaloso, pues EPN se ha empeñado en eliminar del discurso el tema de la inseguridad, salvo en muy ocasiones en las cuales se ve obligado, como el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, Iguala, Guerrero, en septiembre de 2014, o la recaptura del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, Peña ha omitido hablar de inseguridad y violencia.

La estrategia federal fue sacar al país de la percepción de la “Guerra contra las Drogas” que declaró Calderón, llevando el discurso y la estrategia a un “México en Paz”. Sin embargo, la realidad anota un escenario distinto al que plantean tanto el Presidente Enrique Peña como su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que en el discurso oficial, insisten en presumir una disminución en las cifras de la inseguridad.

En su mensaje en Palacio Nacional a propósito del tercer año de gobierno, Enrique Peña Nieto presumió estrategia y disminución de cifras, sin más sustento que su palabra.

De hecho, hace unos días, en el Sistema Nacional de Seguridad dieron a conocer la cifra oficial de homicidios dolosos en México durante los primeros tres años de gobierno de Enrique Peña Nieto, 54 mil 454; es decir, 16.49% menos de los contabilizados en la investigación de Semanario Zeta, en instancias de origen de información y datos en las diversas entidades federativas.

Para poner en contexto la cifra de asesinatos violentos en los primeros tres años de Enrique Peña Nieto, volveremos a los números que se reflejaron en el sexenio de Felipe Calderón:

Del primero de diciembre de 2006 al 30 de noviembre de 2012, Zeta contabilizó, 83 mil 191 ejecuciones. En tres años, Peña Nieto ha registrado el 78.38% del total de ejecuciones en el sexenio anterior.

Segob tampoco hace caso a los asesinatos

Desde el inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto el discurso oficial ha sido opinar sobre una supuesta “incidencia delictiva a la baja” en cuanto a homicidios dolosos en México.

“La violencia se ha reducido a su mínima expresión”, opinó Miguel Ángel Osorio Chong, titular de Gobernación, el 29 de julio de 2014, sin proporcionar datos duros que respaldaran su dicho.

La opinión más reciente, hecha el 17 de enero del 2016: “Nosotros ya los bajamos de una manera significativa”, consideró sin presentar nuevamente ninguna numerología ni metodología que respaldara su suposición.

Oficialmente, el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través del Sistema Nacional de Seguridad Pública, da cuenta nada más de 54 mil 454 víctimas por homicidio doloso y averiguaciones previas por el mismo concepto del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2015; no obstante, Zeta documentó 65 mil 209 muertes intencionales en el mismo lapso.

En otras palabras, el SNSP, bajo la tutela de la Secretaría de Gobernación, no informa de por lo menos 10 mil 755 asesinatos intencionales.

Mientras que la comparación anual de ejecuciones tienen un alza considerable.

Así los números del horror de la “Guerra contra las Drogas” al “México en Paz”:

2007: 2 mil 826 ejecuciones,

2008: 6 mil 837.

2009: 11 mil 753.

2010: 19 mil 546.

2011: 24 mil 068.

2012: 22 mil 433. (Únicamente en diciembre de 2012, el primer mes de Peña: 2 mil 325)

2013: 23 mil 928.

2014: 20 mil 276.

2015: 17 mil 962 (Al 30 de noviembre, para calcular los tres años de Enrique Peña y dado que los registros de ejecuciones no se han cerrado para determinar la cifra en 2015).

Aun cuando se advierten los decrementos, en los primeros tres años de Enrique Peña Nieto, se contabilizan más ejecuciones que en los primeros tres años de Felipe Calderón.

El Presidente del “México en Paz” ha superado en violencia, al Presidente de la “Guerra contra las Drogas”.

Los estados más peligrosos

Durante el sexenio de Felipe Calderón, de las 83 mil 191 ejecuciones documentadas por Zeta, el Estado de Chihuahua fue el más sangriento, con 16 mil 467.

Actualmente, en la administración de Enrique Peña Nieto, el Estado de México se erige como el más cruento, superando incluso a Guerrero y Chihuahua:

Estado de México, en primer lugar: 8 mil 845 ejecuciones en tres años, del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2015.

Le sigue, en segundo lugar, Guerrero, con 6 mil 040; en tercer escaño se ubica Chihuahua con 5 mil 176; en cuarto, Jalisco, con 3 mil 946; y Michoacán en quinto sitio, con 3 mil 629.

Después, entre el sexto y décimo lugar como los Estados más sangrientos se ubican, en ese orden: Sinaloa en sexto sitio con 3 mil 514; en séptimo, la Ciudad de México con 3 mil 212; Tamaulipas con 2 mil 660; Veracruz registra 2 mil 600 asesinatos y Baja California, en décimo lugar todavía, con 2 mil 547.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto, Guanajuato y Oaxaca son los nuevo focos rojos. Mientras en la administración de Felipe Calderón, Guanajuato registró mil 999 homicidios dolosos en los seis años, solo en los primeros tres años de administración peñista se documentaron 2 mil 448, escalando del lugar número 14 en el mandato calderonista, al onceavo sitio en la gestión peñista.

Y Oaxaca es evidentemente otro foco rojo: Mientras en todo el sexenio calderonista se registraron mil 246 homicidios dolosos, en el primer trienio de Peña Nieto suman ya 2 mil 348, subiendo del lugar número 20 al sitio número 12 entre el sexenio anterior y el actual.

Uno de los datos duros más escalofriantes de los últimos nueve años, incluyendo tanto el sexenio calderonista como el primer trieno de Enrique Peña Nieto, es que en total suman 185 mil 428 homicidios dolosos entre el 1 de diciembre de 2006 y el 30 de noviembre de 2015, de acuerdo con información registrada por Zeta con investigación sustentada en el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), procuradurías estatales, Secretariado Ejecutivo, SEMEFOs, Institutos Forenses y registros periodísticos en las 32 entidades federativas.

Por último, las fosas clandestinas

Francisco Rivas, director del Observatorio Ciudadano, habló del incremento en el tema de homicidios, incluso en las cifras oficiales a partir de abril de 2015.

“De abril hasta noviembre, por siete u ocho meses consecutivos tuvimos aumento en los datos que reportó el Secretariado Ejecutivo, y esto, primero interrumpe la serie a la baja de estos números que se había iniciado en agosto de 2012, por lo tanto, nos habla de un aumento en la violencia”.

Además persisten los falsos registros: “Desafortunadamente, los asesinatos que están reportando dentro de la categoría de homicidios dolosos, no representan el universo de homicidios violentos del país. Por ejemplo, las fosas clandestinas de plano no se están registrando adecuadamente, no aparecen en la estadística oficial. Y muchos casos robos, secuestros que termina en homicidio se califican como culposo en lugar de doloso, y eso también te falsea la estadística”.

Pese a la aparente mejora en secuestros y extorsiones expuesta por las autoridades Rivas considera que no se puede hablar de estar haciendo lo correcto cuando “… casi la mitad del país que tiene una crisis de seguridad, Estado de México, Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Morelos, Distrito Federal, Guerrero, Michoacán, Jalisco Colima, Baja California, Zacatecas, Sinaloa y Durango. Luego tienes algunos Estados que van medio mal, como Querétaro y Baja California Sur.

“Y hay otros Estados con condiciones aparentemente aceptables de seguridad como Coahuila, Nuevo León, que han mejorado de manera substancial; Sonora, que si bien tiene algunos municipios con alta incidencia de homicidios, en general las condiciones son calificadas como aceptables. Oaxaca similar; Chiapas, una entidad subdesarrollada, pero las condiciones de seguridad aparentemente son buenas; Yucatán, Quintana Roo, Campeche.

“La mitad del país está aceptable y la mitad del país no. Con los delitos repartidos, por ejemplo en Zacatecas existe un gravísimo problema de secuestro, no de homicidio, pero en Morelos es secuestro, homicidio, robo; en Tamaulipas el robo es muy bajo, pero el secuestro y homicidio hicieron que la incidencia delictiva creciera en un 200%, son condiciones desmedidas.

“Entonces, no puedes decir que las cosas están mejor, puedes decir que aparentemente algunos delitos están disminuyendo, que aparentemente hay una mejora pero no tienen la certeza porque seguimos con problemas de registro en las estadísticas de los delitos, problemas de confianza del ciudadano para denunciar (la cifra negra es del 93% según el INEGI) hacia las instituciones, etcétera”.

En cuanto a la efectividad en la captura de criminales líderes de cárteles, el analista cuestionó la mencionada clasificación de objetivos principales y los resultados, porque: “Nunca supimos quiénes eran, entonces es muy fácil que mañana me detienen a mí y dicen que soy de los objetivos principales porque era el líder del Cártel de los Observatorios”.

Concluyó refiriéndose a los grupos delictivos: “Uno de los problemas es precisamente que por un lado hay jugadores nuevos (traficantes) que vienen a desestabilizar una situación. Desafortunadamente lo que podemos analizar por la experiencia a lo largo del país es que inciden más y tienen más resultados el que los grupos criminales se pongan de acuerdo entre ellos o logren un equilibrio, ganen una plaza respecto de lo que logra incidir el Estado los homicidios. Y eso es muy desafortunado porque en la medida que un grupo delictivo ve posible hacerse de un territorio, lucha por ese territorio, y es lo que hace que aumenten los delitos”.

Vía Aristegui Noticias