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En México más del 50 por ciento de lo que se consume es importado, por lo que la depreciación del peso frente a las monedas extranjeras trae como consecuencia un aumento de los precios

Regeneración, 20 de octubre del 2018.-El diputado por el Parido del Trabajo, Benjamín Robles Montoya, ha propuesto que se reforme y adicione el artículo 2° de la Ley del Banco de México (Banxico), para cambiar su mandato y volverlo a un esquema dual, es decir, que la banca central del país ya no solo tenga como objetivo central “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda”, sino que amplíe su objetivo “para convertirse en un ente estimulador del crecimiento del empleo y del crecimiento económico”. Para esto, utilizaría una parte de las reservas internacionales de dicha institución. Esta propuesta, tal como se ha planteado, es viable, y no vulnera en modo alguno la autonomía del Banco.

Actualmente la Banca central mexicana tiene la función de garantizar el poder adquisitivo de la moneda y promover el sano desarrollo del sistema financiero; además de ser la entidad encargada de regular la emisión y circulación de la moneda, los cambios, la intermediación y los servicios, así como los sistemas de pagos.

Banxico también opera con las instituciones de crédito como banco de reserva, presta servicios de tesorería al Gobierno Federal, actúa como agente financiero del mismo y funge como asesor del Gobierno Federal en materia económica, particularmente, financiera.

Todas estas acciones obligan al Banco de México a mantener una política monetaria restrictiva del crecimiento, dado que le impide la utilización de instrumentos de la institución para atenuar el ciclo económico a través del otorgamiento de crédito para la expansión de la producción de bienes, y se pierden, por tanto, oportunidades de creación de empleo y de crecimiento económico.

El Banco de México es también la entidad responsable de combatir la inflación. Los instrumentos con los que cuenta la banca central para cumplir su cometido se basan en el control de la oferta monetaria, que evite el exceso de dinero en el mercado, además de fijar la tasa de interés de referencia adecuada, que ejerza un efecto sobre el resto de las tasas de interés del mercado, y la estabilidad del tipo de cambio, que es un punto necesario para el control de los precios de las mercancías importadas que se consumen en el país.

En México más del 50 por ciento de lo que se consume es importado, por lo que la depreciación del peso frente a las monedas extranjeras trae como consecuencia un aumento de los precios en moneda nacional de las mercancías, servicios, e insumos adquiridos en el exterior.

El impedimento legal de la Banca central para emitir nuevo crédito dirigido a la producción, y el hecho que las reservas internacionales estén guardadas y esterilizadas para no crear inflación y sean usadas exclusivamente para la estabilidad de precios y financiamiento de desequilibrios en el tipo de cambio, ha producido ganancias extraordinarias a quienes han venido especulando con las variaciones en el tipo de cambio, y ha hecho difícil la creación de empleo.

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Las reservas internacionales son activos financieros que el Banco de México invierte en el exterior y que pueden ser fácilmente convertidos en medios de pago, es decir, la capacidad de los activos que lo integran para liquidar de manera expedita obligaciones de pago fuera de nuestro país. Lo que se busca con estas reservas es lograr la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda mediante la compensación de desequilibrio en la balanza de pagos. Esto se hace para afrontar contingencias y especulaciones sobre la economía que pudieran deteriorar los flujos comerciales o de capital de la balanza de pagos.

Las ganancias que se obtienen por la venta de la mezcla mexicana de petróleo en los mercados internacionales son de gran importancia para la conformación del presupuesto de ingresos y gasto del país, pero las divisas que se tienen por la venta de crudo de exportación también son de vital importancia para mantener la estabilidad cambiaria del peso frente a las monedas de otros países, mantener el control de la inflación, así como para acrecentar las reservas internacionales del Banco de México, y son uno de los principales factores para que haya remanentes financieros de la banca central.
El tipo de cambio del peso mexicano frente a las divisas extranjeras está determinado desde 1995 por la oferta y la demanda entre la moneda nacional y las divisas de otros países, lo que se conoce como libre flotación.

Los dólares obtenidos por la venta de petróleo mexicano en los mercados internacionales, son una de las fuentes más importantes de oferta de divisas extranjeras para el mercado de cambios mexicano, lo que significa que a mayores ingresos petroleros se tendrá una mayor estabilidad del tipo de cambio de la moneda mexicana.
La fuente de financiamiento de las reservas proviene principalmente de los ingresos obtenidos en el exterior por la venta de petróleo mexicano.

La hoy empresa productiva del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex), que es la responsable de la producción y venta de crudo en el país, tiene la obligación, de acuerdo con el artículo 34 de la Ley del Banco de México, de vender directamente a la Banca central los dólares producto de sus ventas de crudo en el exterior, lo que implica que Pemex es la principal fuente de divisas que conforma la reserva internacional.

Mientras más pueda llegar a ser un oferente o demandante la banca central en el mercado cambiario, la intervención de esta institución podría llegar a influir en el tipo de cambio, y ejemplo de esto son las actuaciones del Banco de México en la oferta de dólares en el mercado a través de subasta de la divisa estadounidense durante 2008, 2009, 2014, 2015, y 2016 que redujo la volatilidad y la especulación en el tipo de cambio.
En febrero de 2016 la Comisión de Cambios anunció la suspensión del mecanismo de subastas de dólares por parte del Banco de México, y anunció la intervención discrecional en el mercado cambiario en casos excepcionales.

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La fuerte depreciación que ha tenido el peso mexicano frente al dólar, en los últimos meses, ha provocado que la Banca central mexicana haya incrementado el monto en la subasta de coberturas cambiarias liquidables en pesos, además de un continuo aumento de la tasa de interés de referencia.

Las grandes empresas privadas del país también se ven beneficiadas por los ingresos de la venta de crudo en el mercado internacional por parte de Petróleos Mexicanos, ya que estos grandes corporativos son los que pueden adquirir enormes cantidades de dólares a un tipo de cambio preferencial en las subastas de la moneda estadounidense realizadas por el Banco de México.

Las reservas internacionales del país acumularon un saldo de 173,649 millones de dólares al 12 de octubre de este año, lo que significó una disminución de 19,572 millones de dólares, respecto a lo registrado en diciembre 2014.

El decremento en las reservas internacionales de Banxico, se debe, entre otras cosas, a una menor captación de dólares por la baja internacional del precio del petróleo, así como una menor producción de crudo de exportación y una mayor importación de gasolina, además del aumento de las presiones cambiarias y especulativas del peso mexicano, lo que obligó a la junta directiva del Banco Central a aumentar las subastas.

La propuesta del Diputado del Partido del Trabajo, Benjamín Robles, para aumentar los alcances del Banco de México y convertir a la institución financiera en un ente estimulador del crecimiento económico y el empleo, no es nueva, ya que durante mucho tiempo la Banca Central mexicana tuvo este mandato dual, y la experiencia fue buena sobre todo en el periodo conocido como el desarrollo estabilizador (1958-1970).

En el tiempo que Banxico tenía un mandato dual, la institución contaba con mecanismos de orientación selectiva del crédito bancario hacia las actividades económicas y sociales que más lo necesitaban y, dentro de éstas, hacia los usuarios que, por insuficiencia de recursos propios y crediticios.

El principal instrumento con el que contaba la Banca central mexicana para estimular el crecimiento económico del país fue a través del mecanismo conocido como “encaje legal”, el cual consistía en que los intermediarios financieros privados tuvieran la obligación de mantener en el Banco de México un porcentaje de depósitos de los ahorradores sin intereses y con estos recursos, la institución establecía los criterios de financiamiento, y establecía “cajones selectivos” de crédito, que estaban destinados a proyectos agrícolas y de infraestructura social, y estos préstamos se otorgaban a tasas de interés preferenciales.

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La iniciativa del Diputado Benjamín Robles podría darse a través del restablecimiento del encaje legal, pero ya no sobre un porcentaje de los depósitos de los recursos de los ahorradores, que manejan los intermediarios financieros privados, sino con un encaje legal sobre las reservas internacionales del Banco y establecer otra vez los cajones preferenciales de crédito, y estos préstamos podrían ser distribuidos por fideicomisos de la propia institución, o por la Banca de Desarrollo con un esquema de total transparencia, y sobre todo, que se establezcan criterios para el financiamiento de proyectos productivos, sociales y sustentables a través de una política de redescuento de cartera a tasas de interés preferenciales.

El porcentaje propuesto para el encaje legal sobre las reservas internacionales de Banxico, sería del 16 por ciento, que es el porcentaje promedio que se usó en la institución durante 50 años, que se depositaria en un Fondo de Inversión administrado por la institución.

Actualmente las reservas internacionales del Banco de México son del orden de 173,649 millones de dólares, si depositamos el 16 por ciento como encaje legal tendríamos recursos para créditos de 27,784 millones de dólares que al tipo de cambio actual equivaldrían a 527,647 millones de pesos.

La Banca central contaría en octubre de 2018 con 145, 865 millones de dólares de reservas internacionales después de hacer el deposito del encaje legal al Fondo de Inversión, para seguir cumpliendo con el mandato de “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda”.

El deposito al Fondo de Inversión del encaje legal sobre las reservas internacionales del Banco se haría en una sola exhibición cada dos años, con un calendario establecido por la propia institución.

Los créditos que otorgarían con los recursos provenientes del encaje legal sobre las reservas internacionales, no serían inflacionarios, ya que estos préstamos no se otorgarían al consumo, ni tampoco serian para financiar el gasto corriente del Gobierno Federal, ni de Estados y Municipios y en cambio estos recursos podrían ser usados para fondear bancos privados, que estén financiando a largo plazo proyectos productivos con impacto económico y social.

Las reservas internacionales no dejarían de ser de Banxico con esta propuesta, ya que, con los recursos de las amortizaciones de los créditos en pesos, se comprarían dólares para reintegrarlos al monto de las reservas del Banco.

La propuesta del legislador petista debe ser discutida a fondo por analistas financieros y por todas las fuerzas políticas representadas en las cámaras legislativas, y no debemos permitir que el debate caiga al terreno de la descalificación a priori, como lo han intentado hacer algunos personajes de la opinión pública, como el caricaturista de Reforma, Francisco Calderón, o el profesor del ITAM Isaac Katz.

 

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